lunes, 23 de noviembre de 2015

El superávit por cuenta corriente de Alemania incumple el Procedimiento de Desequilibrios Macroeconómicos de la Eurozona


Uno de los principales retos de las autoridades económicas comunitarias (y yo diría también de las autoridades económicas del resto de países de la zona euro incluido el Banco Central Europeo) es como enfrentarse a la magnitud y a la persistencia del superávit de la balanza por cuenta corriente de la economía alemana. Nuevamente el superávit por cuenta corriente registrado (y el comercial) por Alemania en 2014 bate récords e incumple el Procedimiento de Desequilibrios Macroeconómicos (PDM) de la zona euro. La falta de corrección de este desequilibrio macroeconómico es un problema para la propia Alemania y para el resto de los países que comparte la moneda única, especialmente para aquellos que registran mayores tasas de desempleo como España.

El saldo de la balanza por cuenta corriente puede expresarse como la diferencia entre el ahorro nacional (tanto público como privado) y la inversión nacional. Así, el superávit por cuenta corriente puede reflejar una alta tasa de ahorro nacional en comparación con la inversión nacional, o una tasa de inversión nacional baja, o una combinación de ambas. Desde este punto de vista, una economía como la alemana al arrastrar un superávit persistente en la balanza comercial y en la cuenta corriente exporta capitales netos al extranjero en una cuantía que coincide con la diferencia positiva entre el ahorro y la inversión internos y, en última instancia, se convierte en un país prestamista neto de fondos externos. 

Los problemas derivados de los superávits excesivos y persistentes de la balanza por cuenta corriente son distintos de los ocasionados por los déficits. Un superávit por cuenta corriente implica que un país está acumulando activos en el exterior (bonos corporativos, acciones, deuda pública, viviendas, inversión directa en empresas, etc..). ¿Pero por qué puede plantear problemas a una economía una creciente y persistente acumulación de activos en el exterior? 

Por un lado, para un nivel determinado de ahorro nacional, un mayor superávit por cuenta corriente implica una menor inversión en capital fijo (en instalaciones y en bienes de equipo) en el propio país. Por ello, algunos factores podrían llevar a los responsables de la política económica a preferir que el ahorro nacional se dedicara más a inversiones en el país y menos a inversiones en el exterior: (1) los rendimientos del capital invertido en el país pueden ser más fáciles de gravar con impuestos nacionales que los obtenidos en el exterior; (2) un aumento de la inversión nacional puede conducir a una caída de la tasa de paro el interna y llevar a la economía a un nivel de renta mayor que un incremento igual de activos localizados fuera del país; (3) la inversión en capital fijo realizada por una empresa en el país puede tener efectos tecnológicos favorables sobre otras empresas nacionales (externalidades positivas).

Por otro lado, si un elevado superávit por cuenta corriente refleja un préstamo "excesivo" a los extranjeros, el país podría encontrarse en el futuro ante la imposibilidad de recuperar estos activos. En este caso, el país puede perder parte de su riqueza en el exterior si los deudores extranjeros se endeudaron por encima de lo que podían devolver y se declaran en quiebra y exigen quitas o reestructuración de la deuda (problema de la deuda soberana de la zona euro).

En 2014, el superávit por cuenta corriente de Alemania fue de 215.421 millones de euros, o el 7,4% por ciento del PIB del país. Ese dato sigue una tendencia al alza que ha estado ocurriendo desde el año 2000 (véase Gráficos 1 y 2). También a finales de 2014, el superávit comercial de Alemania se sitúo en niveles récords, alcanzado 229.301 millones de euros, o el 7,9% del PIB del país. Las previsiones del FMI indican que estos desequilibrios no se van a corregir en los próximos años si no cambian los factores que lo están alimentando (Previsiones: superávit por cuenta corriente: 2015, +8,4% del PIB, 2016: 7,9% del PIB; superávit comercial: 2015, +7,7% del PIB, 2016: 7,2% del PIB).

 
GRÁFICO 1


GRÁFICO 2

En el Gráfico 3 se presenta la descomposición del superávit de la cuenta corriente de Alemania por sub-balanzas. Como se puede ver, la persistencia del abultado superávit de la cuenta corriente se justifica fundamentalmente por el superávit comercial de bienes (excluidos los bienes energéticos que registran déficit) y, en menor medida, por el superávit de la balanza de rentas primarias (rentas netas con el exterior obtenidas por los factores productivos alemanes, empresas y trabajadores).

GRÁFICO 3

En el Gráfico 4 se muestra cómo el superávit por cuenta corriente (desequilibrio con el exterior) de Alemania no es más que el reflejo de un desequilibrio macroeconómico interno (ahorro nacional - inversión nacional). La línea negra nos indica que el ahorro nacional supera a la inversión nacional en 7,4 puntos porcentuales sobre el PIB. Por sectores el mayor exceso de ahorro los registran los hogares, seguidos por las empresas no financieras y, en menor medida, por las AA.PP. que registran ya un ligero ahorro público neto (reflejado posteriormente en un superávit presupuestario).


GRAFICO 4

En el Gráfico 5 se presenta la descomposición del superávit de la cuenta corriente de Alemania por áreas geográficas: 5 países de la zona euro (EA5) con problemas potenciales en su deuda soberana (España, Grecia, Irlanda, Italia y Portugal), resto de países de la zona euro RoEA), resto de países de la Unión Europea-28, Asia y resto del mundo (RoW). Destacar como Alemania ha reducido substancialmente, aunque mantiene un superávit con el grupo de países de la zona euro con dificultades económicas (EA5), y también sigue manteniendo un elevado superávit con el resto de países de la zona del euro y con el resto de países socios de la UE-28.

GRAFICO 5

¿Por qué los superávit por cuenta corriente y comercial de Alemania son tan elevados y persistentes?

En primer lugar, porque su economía tiene un gran potencial exportador derivado de que fabrica bienes de gran calidad y de alto valor añadido, aunque este es un factor necesario pero no suficiente. Al menos hay otros dos factores que ayudan también a explicar la magnitud del desequilibrio exterior de la economía alemana.

En segundo lugar, el tipo de cambio nominal del euro y del tipo de cambio real de Alemania están claramente infravalorados.

Por un lado, en el Gráfico 6 se muestra la evolución del tipo de cambio dólar/euro desde el inicio de la moneda única. El tipo de cambio máximo se alcanzó el 15 de julio de 2008 (1 euro = 1,59 dólares). Desde esa fecha, el tipo de cambio dólar/euro se ha depreciado un 50% hasta alcanzar un tipo de cambio actual de 1 euro = 1,06 dólares, lo que representa una importante ganancia de competitividad de las exportaciones alemanas fuera de la zona del euro. Esta debilidad del euro es un beneficio para la economía alemana por su participación en la Unión Económica y Monetaria (UEM). Si en Alemania todavía se utilizara el marco alemán, presumiblemente su moneda sería mucho más fuerte que el euro es hoy en día, lo que reduciría sustancialmente la competitividad-tipo de cambio nominal de las exportaciones alemanas.

GRAFICO 6

Por otro lado, en el Gráfico 7 se muestra la evolución reciente del tipo de cambio efectivo real de Alemania desde 2010 a mediados de 2015. Este índice incluye ahora tanto la competitividad vía tipo de cambio nominal, como la competitividad precios (Costes Laborales Unitarios (ULC) relativos o IPC (CPI) relativos). El tipo de cambio efectivo real se ha depreciado depreciación casi el 14%, lo que implica una significativa ganancia de competitividad de las exportaciones alemanas con el resto del mundo. De hecho, los técnicos del FMI estiman que el tipo de cambio efectivo real de Alemania está infravalorado en un rango entre el 5 y el 15% (véase IMF (2014): Germany, IMF Country Report No. 14/126, Washington).

GRÁFICO 7

En tercer lugar, el superávit comercial alemán se incrementa aún más por las políticas fiscales restrictivas que  impiden el aumento del gasto interno del país (consumo de los hogares e inversión pública, incluyendo el gasto en importaciones). De hecho, Alemania mantiene ligeros superávits públicos desde 2014, y las previsiones es que se mantengan al menos hasta 2016.

Aunque los superávits de la balanza por cuenta corriente no plantean los mismos problemas que los déficits insostenibles y están parcialmente justificados, unos superávits importantes y prolongados pueden deberse a ineficiencias económicas con un bajo nivel de inversión y demanda internas, lo que, a medio plazo, se traduce en un desaprovechamiento de la producción potencial a nivel interno. Un aumento de la demanda interna mediante la aceleración de la inversión supondría un estímulo para el crecimiento potencial de la economía alemana y podría contribuir a la recuperación y al ajuste en curso en la zona del euro.

La Comisión Europea está preocupada por el superávit por cuenta corriente de Alemania y así lo ha hecho constar explícitamente en el último Informe del Mecanismo de Alerta (IMA) 2015El IMA es el punto de partida del ciclo anual del procedimiento de desequilibrio macroeconómico (PDM) de la UE y de la Eurozona, cuyo objetivo es detectar y corregir los desequilibrios que dificultan el correcto funcionamiento de las economías de los Estados miembros o la economía de la UE en su conjunto y que pueden poner en peligro el funcionamiento adecuado de la UEM.

El IMA utiliza un cuadro de once indicadores, además de un conjunto más amplio de indicadores auxiliares, a fin de detectar en los Estados miembros posibles desequilibrios económicos que requieran la aplicación de medidas. Los Estados miembros que señala el informe se someten entonces a un examen exhaustivo por parte de la Comisión para evaluar si se acumulan o se corrigen los riesgos macroeconómicos en los Estados miembros y determinar si existen desequilibrios o desequilibrios excesivos. 

Uno de los indicadores clave del IMA es el saldo de la balanza por cuenta corriente. El saldo de la balanza por cuenta corriente debe moverse en la horquilla del -4% y +6% para el buen funcionamiento del conjunto del área monetaria. Alemania lleva sobrepasando el límite del superávit del 6% desde 2012 y las previsiones no son muy halagüeñas, ya que se espera superávits por encima de este límite en 2015 y en 2016, por lo que el país germano debería ser objeto de sanciones si se cumplieran las normas de la UE. El elevado superávit por cuenta corriente de Alemania impide que países como España, Francia o Portugal puedan equilibrar sus balanzas comerciales con mayor facilidad.

¿Qué podría hace Alemania para impulsar una reducción sustancial de los superávits por cuenta corriente (y comercial) que genere externalidades positivas sobre el resto de la zona del euro y de la UE?

Aunque no tiene un control sobre el tipo de cambio nominal del euro o real, el Gobierno alemán tiene al menos tres importantes instrumentos. Todos ellos pasan por implantar una política fiscal expansiva, aunque aparezcan déficit públicos. En primer lugar, con la aplicación de un ambicioso plan de inversión pública en infraestructuras que mejore la calidad de las carreteras, autovías, accesos urbanos y puertos. En segundo lugar, con la aprobación de algunas reformas que impulsen el gasto interno, por ejemplo, el aumento de los incentivos fiscales a la inversión privada nacional, la eliminación de las barreras a la construcción de nuevas viviendas, e incluso una bajada de impuestos a los hogares. Por último, se requeriría un aumento de los salarios que impulsara el consumo de los hogares, incluyendo el gasto en importaciones.

jueves, 12 de noviembre de 2015

La principal amenaza para la economía mundial es el exceso de endeudamiento global, 2007-2014


El nuevo informe publicado por McKinsey Global Institute (MGI), Debt and (not much) deleveraging, examina  la evolución de la deuda en 47 países, 22 de economías avanzadas y 25 economías en desarrollo y evalúa las implicaciones de un mayor apalancamiento en la economía global y en sectores y países específicos.

Han pasado ya siete años desde el inicio de la crisis financiera internacional y la deuda global sigue creciendo. De hecho, en lugar de reducirse el endeudamiento (o apalancamiento), en todas las grandes economías se presentan mayores ratios de deuda total en relación al PIB en 2014 que en 2007. Este elevado endeudamiento plantea nuevos riesgos para la estabilidad financiera internacional y puede ralentizar el crecimiento económico mundial y la salida de la crisis económica.

En el siguiente gráfico se muestra el cambio en la deuda global desde el inicio de la crisis financiera internacional y la Gran Recesión. En detalle, la deuda mundial ha crecido en 57 billones (trillones americanos) de dólares de 2007 a 2014, pasando de 142 billones a 199 billones. Si medimos la evolución en % del PIB, la deuda global ha aumentado del 269% al 286% del PIB mundial. Resaltar también que el endeudamiento ha crecido en todos los sectores institucionales: hogares, empresas no financieras, AA.PP. e instituciones financieras.



En el siguiente gráfico (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) se muestra para los 47 países la relación entre la ratio deuda total/PIB en 2014 (eje abscisas) y el cambio en la ratio deuda total/PIB entre 2007 y 2014 (eje de coordenadas). Desde el inicio de la crisis internacional de 2007 la mayoría de los países han aumentado su deuda y los que han reducido el apalancamiendo son cinco economías en desarrollo (Argentina, Rumania, Egipto, Arabia Saudí e Israel). Destacar que España es uno de los países peor situados, ya que ha aumentado su deuda total en 72 puntos sobre el PIB entre 2007 y 2014.


En el siguiente gráfico se muestra el ranking mundial de la deuda total sobre el PIB y el ranking de países en relación a los cambios de la deuda (en %) en el periodo 2007-2014, para el total de la economía y para los cuatro sectores institucionales (AA.PP., empresas no financieras, hogares y sector financiero). En primer lugar, Japón encabeza el ranking de endeudamiento total con el 400% de deuda en relación al PIB, mientras que España es el 8º país más endeudado del mundo, con un 313% de deuda sobre el PIB. En segundo lugar, los mayores aumentos en la deuda de las AA.PP, en la deuda de las empresas financieras, en la deuda de los hogares y en la deuda del sector financiero se han producido en Irlanda (+93 puntos porcentuales), Singapur (+92 puntos porcentuales), Tailandia (+26 puntos porcentuales) y China (+41 puntos porcentuales), respectivamente.



Finalmente, en el estudio se destaca tres nuevas áreas de riesgo en el ámbito de la deuda que resultan potencialmente peligrosas para la economía mundial: (1) el aumento generalizado de la deuda pública, que en algunos países ha alcanzado niveles tan altos que se requerirán importantes ajustes fiscales y económicos para que se pueda estabilizar y posteriormente reducir; (2) el continuo aumento de la deuda de los hogares y de los precios de la vivienda en algunos países del norte de Europa y de Asía; y (3) el aumento de la deuda total de China, que se ha cuadriplicado en los últimos siete años. Este apalancamiento en la economía china ha estado impulsado fundamentalmente por el aumento de la deuda hipotecaria y por el importante crecimiento de los créditos de la banca en la sombra.

viernes, 30 de octubre de 2015

El disfraz ideal para triunfar en Halloween desde el inicio de la crisis financiera internacional en 2008

Cuando en la noche de Halloween de 2015, suena el timbre de nuestra casa, abrimos con temor la puerta y alguien pronuncia la famosa frase "Trick or Treat", uno se puede encontrar con disfraces muy acordes a los tiempos que vivimos:





Y el disfraz ideal es el de economista académico, el de las instituciones económicas y financieras internacionales (FMI especialmente), o ya el disfraz premium podría ser el de los economistas que ocupan puestos ejecutivos en los bancos (especialmente en los bancos de inversión internacionales) o trabajan en los mercados financieros:






martes, 15 de septiembre de 2015

Convergencia real en la Unión Europea y en la zona del euro, 1999-2014


El Banco Central Europeo (BCE) acaba de publicar un informe sobre la convergencia real de las economías del conjunto de la Unión Europea (UE-28) y de las 12 economías de la zona del euro. El estudio cubre el período desde la implantación de la moneda única en 1999 hasta el año 2014. Una de las ventajas que se esgrimió para la creación del euro fue que se impulsaría la convergencia real de las economías (o la convergencia de los niveles de renta per cápita). Pero ha ocurrido lo contrario.

La convergencia real se mide habitualmente por el PIB real per cápita (en adelante niveles de renta). La convergencia real sostenible es el proceso que propicia que los niveles de PIB per cápita de las economías de renta más baja se aproximen de forma permanente con los de las economías de renta más alta. 

En la literatura académica relacionada con el crecimiento económico, la convergencia real se mide con dos indicadores complementarios: la convergencia beta (conocida también como β-convergencia) y la convergencia sigma (conocida también como σ–convergencia). El primer tipo de convergencia se produce cuando las economías de renta más baja crecen más rápidamente que las de renta más alta, por lo que experimentan un proceso de convergencia económica real. Este indicador se mide en términos de PIB relativo per cápita en paridad de poder de compra (PPC) (en inglés, GDP per capita in PPS). El segundo indicador se refiere a una reducción de la dispersión de los niveles de renta entre las economías.

La convergencia real implica que los países de renta más baja puedan crecer de forma sostenible a un ritmo más rápido que los países de renta más alta y, como resultado, se producirá la convergencia de sus niveles de renta con los de los países de renta más alta. Por ello,  la convergencia real corresponde, esencialmente, a la dimensión β de la convergencia, siendo la convergencia σ una condición necesaria para la convergencia β. 

En el primer gráfico se representa una aproximación a la convergencia real con el concepto de convergencia beta desde el inicio del euro entre los países de la UE-28 y en los países de la zona del euro. [1] [2] [3]

En el eje horizontal se representa el PIB relativo per cápita en paridad de poder de compra de cada país en 1999 respecto a la media de la UE-28 y en el eje vertical se representa el cambio de ese indicador entre 1999 y 2014.


Del análisis de los datos del gráfico anterior cabe destacar que si ha habido convergencia real en el conjunto de la UE-28 (triángulo verde) entre 1999 y 2014, aunque este resultado muestra procesos de convergencia y divergencia entre los distintos países. En primer lugar, los países de la UE-28 que no pertenecen a la zona del euro (triángulo rojo) y aquellos países que entraron en la zona euro después de 2002 (círculos amarillos) muestran mejor comportamiento relativo en relación al proceso de convergencia real que los 12 países pioneros de la zona del euro (Euro 12, cuadrados azules oscuros y claros). En segundo lugar, los países que muestran mejor grado de convergencia real con la media de la UE-28 son Estonia, Letonia, Lituania, Rumania y Eslovaquia, seguidos por el resto de países del grupo de la Europa Central y Oriental (en inglés, CEE = Central and Eastern Europe). Por último, no se ha producido un proceso de convergencia real entre los 12 países que adoptaron el euro en 1999 y posteriormente en 2001. Por último, en el lado opuesto destacar la divergencia en la renta per cápita registrada en España y Portugal (sólo han logrado mantenerla) y el aumento significativo de la divergencia (Grecia y especialmente Italia). 

En el segundo gráfico se aproxima la convergencia sigma, es decir, la dispersión de los niveles de renta entre las economías.


Como muestran los datos del gráfico anterior, se ha producido convergencia sigma entre el conjunto de los países de la UE-28, pero también una caída de la convergencia sigma en los 12 países pioneros de la zona del euro (Euro 12).

El informe del BCE destaca el conjunto de factores que han impedido la convergencia real entre los 12 países que adoptaron el euro en 1999 y 2001 (Euro 12): a) la debilidad de las instituciones nacionales (baja efectividad de las políticas y de las gobernanzas, baja calidad de las regulaciones medioambientales y elevada economía sumergida, entre otros); b) las rigideces estructurales en los mercados de productos y trabajo); c) la débil respuesta de la política económica a los ciclos alcistas de los precios de los activos (especialmente en la vivienda y la construcción) y al excesivo endeudamiento de las familias y empresas no financieras; d) y el débil crecimiento de la productividad.

Centrémonos en el papel  clave del crecimiento de la productividad en el proceso de convergencia económica real.  En el siguiente gráfico se muestra la relación entre la renta per cápita en 1999 y el cambio en el crecimiento de la Productividad Total de los Factores (PTF) (en inglés, TFP Total Factor Productivity) de cada país entre 2014 y 1999.  Recordemos que la PTF mide la eficiencia con la que el factor trabajo y el factor capital se utilizan en el proceso de producción y, por lo tanto, aproxima  la contribución del progreso técnico al avance del crecimiento de la productividad del trabajo y, en última instancia, al crecimiento real y potencial de la producción en el largo plazo.


En primer lugar, los países de la UE-28 con niveles relativos de renta per cápita más bajos tienden a exhibir un mayor crecimiento de la PTF, lo que ayuda al proceso de convergencia real en el conjunto de la Unión Europea, aunque este resultado muestra comportamientos heterogéneos en la evolución de la PTF entre los distintos países.

En segundo lugar, los países pioneros de la zona del euro (Euro-12) con niveles de renta iniciales más altos (Alemania, Austria, Holanda, Francia, Bélgica, Finlandia) incluso han tendido, en promedio, a registrar un mayor crecimiento de la PTF que los países de la zona euro con niveles de renta más bajos (España, Portugal y Grecia).  Resulta sorprendente, que a pesar de los importantes flujos financieros canalizados hacia los países de bajos ingresos desde el inicio de la moneda única (en forma de créditos e inversiones netas del resto de la zona del euro)  estos flujos de capital no han logrado generar un proceso de convergencia de la productividad en el período anterior a la crisis económica y financiera de 2008, y ello ha dificultado, sin duda, el proceso de convergencia real. La crisis ha puesto de manifiesto que la abundancia de flujos de capital en los países con niveles de renta más bajos de la zona del euro no ha podido contribuir a una convergencia real sostenible en el tiempo. La causa está en que estos flujos de capital se asignaron de forma ineficiente en sus economías en sectores que no impulsaron la PTF (construcción y vivienda, exceso de consumo apoyado en abundante y barato crédito bancario, gasto público corriente ineficiente).

En tercer lugar, el comportamiento de la evolución de la PTF de Italia es muy negativo para su economía, ya que es el único país (junto a Chipre) que registra una caída de la productividad en el período 1999-2014. Este comportamiento explica en gran medida la significativa divergencia real de su economía con el resto de países de UE-28 que se observó en el primer gráfico.

Finalmente, hay que recordar que para que la convergencia real sea sostenible en el tiempo, el crecimiento del PIB potencial per cápita a largo plazo ha de ser compatible con una expansión de la demanda agregada, circunstancia que no está ocurriendo en algunas de las economías europeas.

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[1] Países de la zona del euro 12 representados con un cuadrado azul claro: FI = Finlandia, IE = Irlanda, DE = Alemania, AT = Austria, NL = Holanda, BE = Bégica, FRA = Francia. Países de la zona del euro representados con un cuadrado azul oscuro: PT = Portugal, GR = Grecia, ES = España, IT = Italia. Luxemburgo de los 12 países del euro porque su PIB per cápita está sesgado por el elevado número de trabajadores que cruzan la frontera para trabajar en su territorio.
[2] Otros países de la zona del euro 18 (no euro 12) representados por un circulo amarillo: LT = Lituania, EE = Estonia, LV = Letonia, SK = Eslovaquia, SI = Eslovenia, MT = Malta, CY = Chipre.
[3] Resto de países de la UE-28 que no forman parte de la zona del euro representados por un triángulo rojo: RO = Rumania, BG = Bulgaria, PL = Polonia, HU = Hungría, HR = Croacia, SE = Suecia, DK = Dinamarca, UK = Reino Unido, CZ = República Checa.







martes, 19 de mayo de 2015

Tendencia a largo plazo de la tasa de actividad de los EE.UU., 1948-2015



La tasa de participación de la fuerza laboral (o tasa de actividad en las estadísticas españolas) es el porcentaje de la población estadounidense de 16 años o más que trabaja o que busca trabajo (se excluye los menores de 16 años, el personal militar y los individuos sin libertad en prisiones y en otras instituciones).

La dinámica reciente de la tasa de participación de la fuerza laboral en EE.UU. es uno de los principales problemas a los que se enfrenta en la actualidad la economía americana, ya que el crecimiento de esta variable es uno de los factores determinantes del crecimiento económico a largo plazo.

El crecimiento económico a largo plazo puede ser aproximado por la evolución de la renta per cápita, macromagnitud que depende de la evolución de tres factores (los dos primeros económicos y el último demográfico):

PIB/población total = (PIB/población ocupada) x (población ocupada/población activa) x (población activa/población total)

o equivalentemente [1]:

renta per per cápita = productividad aparente del trabajo x tasa de ocupación x tasa de participación de la fuerza laboral

En dos gráficos adjuntos se presenta la evolución de la tasa de participación de la fuerza laboral en EE.UU. en el periodo 1948-2015 (último dato abril) y su evolución desde el inicio de la Gran Recesión de 2008 hasta la actualidad.



Durante la "época de oro", de 1960 a 1990, la tasa de participación de la fuerza laboral aumento constantemente, pasando del 59,7% al 66,4%. Ese aumento espectacular fue consecuencia de la llegada a la edad adulta del "baby boom" de la posguerra (II Guerra Mundial) y el importante crecimiento de la fuerza laboral femenina.

En la década 1990-2000, la tasa de participación de la fuerza laboral fue creciendo pero a un ritmo muy lento, alcanzando su máximo histórico en el año 2000, con un 67%. Esto fue consecuencia de la llegada a la jubilación de la generación de la posguerra y la caída de las tasas de participación de la fuerza laboral femenina.

Desde el año 2000 hasta la actualidad, incluyendo por tanto el periodo de la Gran Recesión iniciado a finales de 2007, la tasa de participación de la fuerza laboral inició una senda descendente hasta situarse en abril de 2015 en el 62,8%, el dato más bajo desde 1978.

¿Qué parte de esta disminución de la tasa de participación de la fuerza laboral en EE.UU. se debe a causas estructurales y a causas cíclicas?

En un reciente estudio del FMI [1] se muestra que los cambios estructurales, fundamentalmente el envejecimiento de la población, han provocado casi el 50% del descenso de la tasa de participación de la fuerza laboral después de 2007, mientras que los factores cíclicos (oferta de empleos y la dinámica de los salarios) representan entre un 30-40% del descenso.

El resto del descenso de la tasa de participación desde finales de 2007 es consecuencia de la caída de la participación de la fuerza laboral de la población joven (por  la disminución  del número de estudiantes que trabajan además de estudiar) y por el aumento de las solicitudes del seguro de discapacidad de la población de más de 50 años.

El estudio es pesimista respecto a la posibilidad de revertir el descenso de la tasa de participación de la fuerza laboral desde finales de 2007. Sólo un tercio de los 3,8 puntos porcentuales podría ser reversible mientas que el otro tercio seguirá condicionado por las tendencias demográficas.

Aunque no es posible revertir los factores demográficos si que se podrían anular los factores cíclicos mediante una combinación de las siguientes políticas:
  • Políticas macroeconómicas que impulsen el crecimiento económico, propicien la fortaleza del mercado laboral, la recuperación de los salarios y que la población vuelva nuevamente a la fuerza laboral (población activa).
  • La mejora de los programas de formación y de búsqueda de empleo.
  • La mejora de los programas de beneficios familiares para el cuidado de los hijos, para ayudar al aumento de las tasas de participación de la fuerza laboral femenina.
  • Una reforma de las leyes de inmigración que de oportunidades a inmigrantes altamente cualificados para reforzar a la parte de la fuerza laboral más envejecida.
En síntesis, el problema a largo plazo del crecimiento a largo plazo de la renta per cápita de la economía americana no es sólo dar un mayor impulso al crecimiento de la productividad del trabajo y de la tasa de ocupación (factores económicos), sino también revertir la tendencia a la baja de la tasa de participación de la fuerza laboral (factor demográfico).

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[1] IMF (2014): "Recent US Labor Force Participation Dynamics: Reversible or Not?", United States. Selected Issues.


miércoles, 29 de abril de 2015

Aprobado el ambicioso Acuerdo de Libre Comercio entre Australia y China



A finales de 2014, y casi 10 años después del inicio de las negociaciones, China y Australia firmaron un ambicioso acuerdo de libre comercio, conocido por sus siglas en inglés (China-Australia Free Trade Agreement, ChAFTA). Para Australia, la aprobación del ChAFTA,  representa otro éxito en su reciente política comercial, ya que a principios de 2014 ya firmó acuerdos de libre comercio con Corea del Sur (Korea Australia Free Trade Agreement, KAFTA) y con Japón (Japan Australia Economic Partnership Agreement, JAEPA). Por su parte, China ha hecho importantes concesiones a Australia, especialmente en la liberalización de los servicios y en las exportaciones agrícolas.

Estos son las principales partes del acuerdo ChAFTA:

Aranceles

- En la actualidad algunas exportaciones australianas tienen aranceles del 40%, pero en el horizonte de 4 años después de la entrada en vigor del acuerdo, el 93% de los productos estarán libres de aranceles.

- Los recursos naturales minerales y energéticos (70% del total de las exportaciones de Australia a China, 90.000 millones de dólares americanos) tendrán arancel cero. También tendrán arancel cero los productos manufacturados australianos. 

Agricultura

Australia ha obtenido sustanciales ventajas comerciales para sus exportaciones agrícolas a China, lo que otorga ventajas competitivas frente a otros grandes productores agrícolas como los EE.UU.:
  • Un número elevado de productos lácteos no tendrán aranceles dentro de 9 años y carecerán de cláusulas de salvaguardia (excepto la leche en polvo).
  • La carne de vacuno y de cordero no soportarán aranceles dentro de 9 y 8 años, respectivamente, aunque la carne de de vacuno estará sujeta a controles de seguridad.
  • El vino australiano estará libre de aranceles dentro de 4 años, así como la mayoría de las frutas y hortalizas.
Servicios

China ha hecho importantes concesiones al sector servicios de Australia en diferentes ámbitos:
  • En los servicios financieros, los bancos australianos sólo tendrán que esperar 1 año (en lugar de 3) para participar en los servicios locales. Sin embargo, los bancos australianos sólo podrán aceptar depósitos de más de 1 millón de yuanes, y no podrán dar préstamos a personas físicas chinas.
  • En lo que respecta a los seguros, las compañías australianas ya podrán ofrecer seguros del automóvil, aunque con algunas limitaciones. Esta cuestión es un importante avance para las compañías de seguros australianas si se considera el tamaño del mercado chino del automóvil (154 millones a finales de 2014).
  • En el campo de los servicios de salud, las empresas australianas tendrán un acceso privilegiado a este sector que está en plena expansión en China, con la capacidad de construir y gestionar hospitales y residencias de ancianos (con la propiedad totalmente extranjera).
  • En el sector de los profesionales, los bufetes de abogados australianos podrán establecer asociaciones comerciales con firmas de abogados chinos en la Zona de Libre Comercio de Shanghai (SFTZ), y podrán asesorar a los clientes en toda China. La SFTZ también estará abierta a empresas australianas que inviertan en determinados servicios del sector de telecomunicaciones, junto con empresas conjuntas en servicios de procesamiento de datos en línea. Este acuerdo abre importantes oportunidades de negocio para la industria de las TIC (sector de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación) de Australia.
Inversiones

- Una de las principales concesiones hechas por China es que todas sus empresas estatales todavía tendrán que someterse a revisión de seguridad nacional antes de invertir en Australia, aunque China consiguió el aumento que querían en el umbral para las revisiones obligatorias de las adquisiciones chinas de empresas del sector privado de Australia: la cifra se elevó a mil millones de dólares americanos.

- También se acordó que la solución de posibles disputas entre el inversor chino y el Estado australiano se llevarían al International Centre for Settlement of Investor Disputes (ICSID), órgano de resolución de desacuerdos del Grupo del Banco Mundial.

Concesiones de Australia a China

Como Australia ya es un mercado bastante abierto, los beneficios para los exportadores de China serán relativamente pequeños. Australia eliminará el resto de las barreras al comercio para los productos agrícolas, aunque en algunos casos particulares con periodos transitorios. Todos los aranceles que recaen en la actualidad en los productos electrónicos de chinos también serán eliminados.

miércoles, 8 de abril de 2015

El crecimiento económico necesita estabilidad política, fortaleza institucional y una buena gestión de la política económica: Venezuela vs. Colombia y Ucrania vs. Bielorrusia


Encontrar la manera de acelerar el crecimiento económico es un prioridad máxima de todos los gobiernos. Los economistas hemos llegado al consenso de que para fomentar el crecimiento económico hay que crear un marco propicio para impulsar el emprendimiento y la inversión productiva. Y para lograr este objetivo son imprescindibles la disciplina macroeconómica (financiera, fiscal y monetaria), la promoción de la competencia y flexibilidad de los mercados, pero también es fundamental la fortaleza institucional y la estabilidad política.

En está entrada del Blog vamos a ocuparnos de dos países que han fracasado en comparación con sus dos vecinos en la generación de un crecimiento económico significativo y sostenible en el tiempo. La clave del fracaso y del éxito ha sido la presencia o la ausencia de fortaleza institucional y de una buena gestión de la política económica.

En el primer gráfico se muestra la evolución del PIB per cápita real (dólares americanos de 2005) de la República Bolivariana de Venezuela y Colombia de 1960 a 2013. La República Bolivariana de Venezuela ha pasado de 5939 dólares per cápita en 1960 a 6401 dólares per cápita en 2013. Ello supone un aumento de tan sólo el 7,78% en 54 años y una tasa de crecimiento real media anual acumulativa del +0,13%. Por el contrario, su vecina Colombia ha pasado de 1452 dólares per cápita en 1960 a 4394 dólares per cápita en 2013. Ello supone un aumento del 471% en el mismo periodo y una tasa de crecimiento real media anual acumulativa +2%. El mayor crecimiento económico se ha registrado desde 2002 a 2013 (una tasa de crecimiento real media anual acumulativa del +2,9%), periodo del impulso de las negociaciones con la guerrilla para poner fin al conflicto armado interno.


En el segundo gráfico se muestra la evolución del PIB per cápita real (dólares americanos de 2005) de Ucrania y Bielorrusia de 1990 a 2013. Ucrania ha pasado de 2640 dólares per cápita en 1960 a 2138 dólares per cápita en 2013. Ello supone una caída del 19% en 24 años y una tasa de crecimiento real media anual acumulativa del -0,87%. Por el contrario, su vecina Bielorrusia ha pasado de 2329 dólares per cápita en 1990 a 4913 dólares per cápita en 2013. Ello supone un aumento del 111% en el mismo periodo y una tasa de crecimiento real media anual acumulativa del +3,11%.