sábado, 3 de marzo de 2012

Un serio obstáculo para el crecimiento de la economía de EE.UU.: el estancamiento de la Renta Disponible Personal per cápita, 2007-2012

La Renta Personal Disponible (RPD) se obtiene restando a la Renta Nacional (suma de las retribuciones a todos los factores de producción nacionales) todas aquellas partidas que no pueden ser utilizadas por los individuos para gastar o ahorrar. Por tanto, a la Renta Nacional debemos restarle los impuestos directos, es decir, los impuestos directos pagados por los empresarios (impuesto sobre sociedades) y los impuestos directos pagados por los hogares (el impuesto sobre la renta de las personas físicas). Además, a la Renta Nacional hay que restarle también las cotizaciones a la seguridad social, que se considera como otro impuesto directo. Tampoco forma parte de la RPD los beneficios no distribuidos por las empresas (también llamado el Ahorro de las empresas). Por último, falta una partida adicional que afecta a la RPD que son las transferencias corrientes. Las trasferencias corrientes son un pago que realizan las Administraciones Públicas a los individuos sin recibir a cambio ningún bien o servicio. Las transferencias por tanto incrementan la Renta Disponible de los individuos. Las transferencias corrientes están constituidas fundamentalmente por el seguro de desempleo y las pensiones. Finalmente, la RPD per cápita que se obtiene dividiendo la RPD por el total de la población es un indicador clave para medir el gasto en consumo de los hogares, tanto presente como futuro y, en última instancia, constituye un motor clave para las perspectivas de crecimiento de la economía.

En el gráfico adjunto (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) mostramos la evolución reciente de la Renta Personal Disponible per cápita de los EE.UU. desde 2005 (año base) hasta la actualidad.


El último dato disponible publicado recientemente por el Bureau of Economic Analysis del Departamento de Comercio de los EE.UU. para enero de 2012 sitúa la RPD per cápita en términos nominales en 37560 dólares y en términos reales (el poder adquisitivo real de los hogares) en 32675 dólares (dólares constantes de 2005). Si tomamos en consideración la última década (enero 2001-enero 2012) la RPD per cápita ha crecido en términos nominales un 41,4%, mientras que en términos reales el crecimiento ha sido de un escaso 12%. 

Pero las cifras más significativas se han registrado desde el inicio de la crisis financiera internacional. En efecto, si tomamos como referencia el periodo enero 2007-enero 2012, la RPD per cápita en términos nominales ha crecido un 10,6%, mientras que en términos reales el aumento ha sido nulo, tal y como se puede observar en el gráfico. 

Al estancamiento de la RPD per cápita se ha unido en la coctelera el aumento y la persistencia del desempleo (sobre todo el de larga duración) y la pérdida de riqueza financiera de las familias por el hundimiento del sector inmobiliario. El cóctel de sabor amargo estaba servido: un estancamiento sin precedentes recientes del gasto en consumo de los hogares.

En el siguiente gráfico se muestra la evolución histórica de la tasa anual de crecimiento (en %) del gasto en consumo personal [1] en términos reales de los EE.UU. La media histórica de la variable (en rojo) excluyendo al periodo actual de crisis 2008-2011, se sitúa tanto en el conjunto de la muestra (1947-2007) como el periodo de crecimiento anterior (1993-2007) en el 3,6%. Esta cifra contrasta con la media del periodo actual de crisis 2008-2011: el gasto en consumo personal en términos reales sólo ha aumentado de media un 0,4%.


La dinámica del gasto en consumo personal de los hogares es de vital importancia para el crecimiento económico de EE.UU. Como se puede observar en el último gráfico, esta variable macroeconómica representa en la última década alrededor del 70% del PIB. Desde que comenzó su serie histórica en 1947 alcanzó un mínimo del 60,5% en el tercer trimestre de 1951 y un máximo del 71,2% en el tercer trimestre de 2009. En el último dato disponible para el cuarto trimestre de 2011, el gasto en consumo personal se ha situado nuevamente cerca del pico máximo, en un nivel del 71% del PIB.


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[1] Variable que mide el gasto de las familias en bienes (duraderos y no duraderos) y servicios en la economía americana.