martes, 20 de abril de 2010

El aumento de la cuota de mercado de las exportaciones de la economía española en el periodo 1994-2007: ¿efecto competitividad o efecto especialización?

La cuota de mercado de las exportaciones de un país y su dinámica temporal  se utilizan como medidas indirectas de la capacidad competidora con el exterior. No obstante, la evolución de la cuota de mercado puede estar determinada a largo plazo no solo por movimientos autónomos  de la competitividad exterior (vía precios y otros factores), sino también por la composición o especialización de las exportaciones, bien en términos de tipo de producto o bien en términos de país (o región) de destino de las exportaciones. Bajo estas premisas, si una economía está especializada en exportaciones de bienes (o en destinos) cuya demanda resulta especialmente dinámica, la cuota de mercado podría aumentar aunque la competitividad  no mejore.

En un artículo reciente del Boletín Económico del Banco de España se analiza en qué medida la cuota de mercado de los países de la Unión Económica y Monetaria (UEM) para el periodo 1993-2007 ha estado determinada por dos factores no excluyentes: i) las variaciones de la competitividad exterior de cada país;  ii)   y la composición geográfica y sectorial específica  de los bienes exportados por cada país.  

En el gráfico 1  adjunto (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) se representa la evolución de las cuotas de exportación entre 1993 y 2007 de los países de la Unión Europea y de EE.UU. En primer lugar, destacar como se registra una caída significativa de las cuotas de exportación de EE.UU. y del Reino Unido, mientras que en el conjunto de la UEM y en Alemania se mantienen estables.  En segundo lugar, España, Eslovenia y Finlandia, pero sobre todo Eslovaquia e Irlanda, son  los países en los que la cuota de sus exportaciones crece por encima de la media de la UEM, mientras que en el caso de Francia, Italia y Grecia el deterioro ha sido muy significativo.



El análisis sectorial y geográfico presentado en este estudio muestra como estas divergencias entre los países podrían estar relacionadas, al menos en parte, con la composición geográfica y por productos de las exportaciones de cada una de las economías analizadas. Centrémonos en el caso de la economía española.

El estudio destaca que  la cuota de exportación de la economía española cambió en el conjunto del periodo 1993-2007 por la conjunción desigual de los efectos de dos factores: i) cambios en el nivel competitivo (vía precio y no precio); ii) una especialización en los mercados (países o regiones) o en sectores especialmente dinámicos a nivel internacional.

Por un lado, el efecto competitividad capta la parte de la ganancia o pérdida de cuota que se produciría si la estructura de las exportaciones españolas, bien en términos geográficos o bien en términos sectoriales, hubiera permanecido inalterada. De este modo, este efecto tiene como objetivo medir en qué medida los cambios de la cuota se han debido a cambios en la capacidad competitiva (vía precio y vía no precio) de las exportaciones españolas.

Por otro lado, el efecto estructural cuantifica en qué medida la economía española se está beneficiando de una posición ventajosa en términos de composición (geográfica o sectorial) de sus exportaciones. A su vez, el efecto estructural se puede dividir en un efecto de producto, en un efecto geográfico y en un efecto mixto. Los dos primeros miden  la ganancia de cuota derivada de exportar productos y hacia países o regiones cuyas demandas han sido más dinámicas, respectivamente, mientras que el efecto mixto captura la interacción de ambos efectos, dada la imposibilidad de distinguirlos perfectamente.

En el cuadro 3 adjunto se presenta la descomposición de los efectos mencionados sobre la evolución de la cuota de las exportaciones españolas.



Como se observa en el cuadro 3, el aumento de la cuota de las exportaciones españolas en el conjunto del periodo 1994-2007 - del 1,5% medio anual - se debió casi en su totalidad al efecto de la competitividad (+1,6), que más que compensó la leve aportación negativa del efecto estructural de la especialización (-0,1). A su vez, el efecto estructural negativo recoge un efecto positivo de la especialización de los mercados de destino (+0,1) y mixto (+0,2), el cual no pudo compensar el efecto negativo de la especialización productiva (-0,4).

Quizá más interesante resulta la descomposición de los factores determinantes de las cuotas de exportación por subperiodos y, sobre todo, en la última etapa. La ganancia de las cuota de exportación de España en el subperiodo 2001-2007 de +1,5 puntos porcentuales de media anual se debe ahora a la aportación positiva conjunta de los dos efectos: una contribución de la competitividad de +0,5 puntos y del efecto estructural de +1,0 punto, dividida a su vez en una aportación positiva de la especialización geográfica y de la especialización productiva de 0,7 y 0,3 puntos, respectivamente.

En lo que respecta al efecto de la especialización sectorial (véase cuadro 4 adjunto), destacar que tanto en el conjunto del periodo como en los dos subperiodos el comportamiento por productos fue desigual: los bienes de tecnología baja y media tuvieron un efecto positivo sobre la cuota de exportación, mientras que los bienes de tecnología alta tuvieron una contribución claramente negativa. Interesante es el subperiodo más reciente (2000-2007), ya que la aportación positiva de los bienes de tecnología baja y media pudieron compensar el efecto negativo de los bienes de alta tecnología, por lo que el efecto de la especialización productiva tuvo un efecto neto positivo (aunque limitado) sobre la cuota de exportación de la economía española.


En lo que respecta a la especialización geográfica, el mercado de la Unión Europea (especialmente el conjunto de los países de la UEM) tuvo un efecto positivo sobre la cuota de exportación de la economía española, mientras que el resto de los mercados tuvieron un efecto negativo.  Este patrón se repite tanto en el conjunto del periodo como en los dos subperiodos. Además, el efecto neto del mercado de la Unión Europa- Resto del Mundo fue negativo para el subperiodo 1994-2000 y positivo para el subperiodo 2000-2007.

En síntesis, la respuesta a la pregunta planteada en el título de la presenta entrada del Blog es clara para la economía española:  la mejora experimentada en la posición relativa de sus exportaciones se debe en su totalidad a la mejora de la competitividad y no a la especialización sectorial o geográfica. Además, en relación al efecto de la especialización productiva, se detecta que la menor especialización relativa al comercio mundial en productos de tecnología alta ha repercutido negativamente (aunque de manera débil) en la cuota de las exportaciones españolas (compensado por el efecto positivo de la especialización en bienes de baja y media tecnología). Por último, respecto al impacto que ha tenido cada región sobre el efecto de mercado, se estima en el estudio contribuciones positivas del comercio con el resto de países europeos (el conocido sesgo del comercio intra-UEM y del resto de países de la UE) y negativas con el resto de regiones. Aunque en este último caso, los dos efectos geográficos también tienden a compensarse como en el caso de la especialización por tipo de productos.