lunes, 18 de mayo de 2009

La tasa de morosidad de las entidades de depósito españolas sigue creciendo a ritmos muy elevados

El último Informe de Estabilidad Financiera del Banco de España publicado en mayo (con datos referidos a diciembre de 2008) destaca que los activos dudosos del negocio bancario en España siguen acelerando su ritmo de crecimiento. En concreto, la ratio de dudosos total en los negocios en España - en adelante la tasa de morosidad- era tan sólo del 0,61% en diciembre de 2007, y desde entonces ha seguido creciendo, ininterrumpidamente, hasta alcanzar el 2,48% en diciembre de 2008 la cifra más alta desde 1996 (véase gráfico A). Como se puede observar en este gráfico, este rápido e intenso repunte de la morosidad es coherente con el fuerte ritmo de deterioro de la actividad y con el sustancial reducción de la tasa de ocupación de la economía española y, por tanto, la tasa de morosidad es una variable con un claro comportamiento cíclico (la morosidad está fuertemente correlacionada con el ciclo económico de la economía española). En definitiva, en el contexto actual de recesión prolongada cabe esperar que está tendencia creciente de la tasa de morosidad continué en los próximos trimestres. No obstante, este aumento de la tasa de morosidad está sesgado a la baja, ya que las reducciones sustanciales en los niveles de los tipos de interés están actuando en sentido contrario, al reducir la carga financiera de los prestatarios. Dicho de otro modo, la tasa de morosidad se hubiera situado en niveles muchos más elevados de los actuales, si este repunte de la variable no hubiera coincidido con una política monetaria del BCE que ha propiciado una importante caída de los tipos de los tipos de interés de la eurozona. No obstante, ya destacamos en otra entrada reciente del Blog que el mecanismo de transmisión ha sido incompleto.
El intenso aumento de la ratio de morosidad se ha concentrado particularmente en el crédito al sector privado residente en España, cuyos dudosos representaban en diciembre de 2008 un 94% de los totales. Así, la ratio de morosidad del crédito al sector privado residente ha pasado del 0,84% en diciembre de 2007 al 3,3% en diciembre de 2008. Los datos más recientes publicados ayer (marzo de 2009) indican que se mantiene esta tendencia al alza, situándose en el 4,17%. Desgraciadamente, los análisis de los expertos apuntan a que la morosidad del sector continuará aumentando en 2009, un año en el que podría llegar hasta el 9%, niveles récord no conocidos desde 1993 (véase gráfico A).
Resulta interesante estudiar la evolución temporal de la ratio de morosidad del crédito total al sector privado residente en España desagregada por sectores (gráfico D).
En primer lugar, se observa que los sectores más cíclicos (construcción y promoción inmobiliaria) son lo que presentan una ratio de morosidad por encima de la media en la fase depresiva actual (casi el doble), y su nivel se ha deteriorado rápida e intensamente desde el 0,58% en diciembre de 2007 hasta el 5,71% de diciembre de 2008. En segundo lugar, el impacto de la recesión económica ha incidido también negativamente en la morosidad del crédito a personas físicas (familias), que ha pasado del 1% en diciembre de 2007 al 2,8% en diciembre de 2008. En tercer lugar, dentro de este segmento, el subsegmento del crédito al consumo -tanto por su naturaleza como por el fuerte aumento del desempleo- refleja un mayor deterioro de su tasa de morosidad (4,5% en diciembre de 2008 frente al 2,08% de diciembre de 2007) que el crédito para adquisición de vivienda (2,33% en diciembre de 2008 frente al 0,69% de diciembre de 2007). La menor tasa de morosidad del crédito para adquisición de vivienda es debida a que la mayor parte de las las familias españolas tienen la vivienda habitual en propiedad, y la misma es un activo muy importante dentro del patrimonio de los hogares. Además, a diferencia de lo ocurrido en otros países avanzados (el caso de EE.UU. es el más llamativo), la compra de vivienda no ha sido normalmente financiada para destinarla a alquilar, ni se ha utilizado habitualmente la garantía hipotecaria para financiar el crédito al consumo (coches, muebles, reformas, etc..).
Por último, destacar un fenómeno nuevo de riesgo bancario asociado a esta fase bajista del ciclo económico en España. Se trata del crédito hipotecario concedido a los residentes extranjeros que, si bien tiene un peso reducido sobre el crédito para adquisición de vivienda en España (6,1% del total), su tasa de morosidad es significativamente mayor que la que se registra para el resto de residentes no extranjeros. Así, en diciembre de 2008 la ratio de morosidad para los residentes extranjeros era del 12,5%, mientras que los residentes nacionales se situó en el 1,6%.