lunes, 21 de junio de 2010

Relación entre el ajuste fiscal y el aumento del gasto público relacionado con el envejecimiento de la población española, 2011-2030

Una vez diseñada la reforma del mercado de trabajo y el ajuste fiscal a corto plazo en la economía española queda la tarea más complicada: la reducción a largo plazo del gasto público estructural.

El FMI ha publicado recientemente un informe donde se detalla para los países industrializados y para los países emergentes las políticas fiscales (impositivas y de gasto público) necesarias para lograr la consolidación fiscal en las próximas décadas.

Este ajuste fiscal de carácter estructural por el lado del gasto tiene que ver básicamente con la contención de los partidas relacionadas con el envejecimiento de la población, es decir, las pensiones y la sanidad. 

En el gráfico adjunto (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) se relacionan las dos  dimensiones de los ajustes fiscales necesarios en las políticas presupuestarias a escala mundial:



a) En el eje X se mide (en % del PIB) el esfuerzo del ajuste fiscal necesario en términos de reducción del saldo primario presupuestario (sin incluir los intereses pagados por el stock de deuda pública) para llegar a una ratio objetivo  del stock de deuda pública sobre el PIB del 60% en el año 2030 para los países industrializados (y un 40% sobre el PIB para los países emergentes).

b) En el eje Y se mide el aumento previsto (en % del PIB) del gasto público relacionado con el envejecimiento de la población durante el periodo 2011-2030. En definitiva, es una estimación de la reducción de ese gasto público (o, en su caso, de un aumento equivalente de los ingresos impositivos) necesario para lograr el ajuste fiscal previsto en a).

La mejor situación fiscal para un país es situarse en la esquina inferior-izquierda del gráfico, dónde el ajuste fiscal es relativamente pequeño y el aumento previsto del gasto público relacionado con el envejecimiento de la población también es probablemente pequeño. Este es el caso, por ejemplo, de las economías  de Argentina, Bulgaria, e Indonesia (entre los países emergentes) o de Suecia y de Italia (en menor medida) entre los países industrializados.

La peor situación fiscal para una país es situarse en la esquina superior-derecha del gráfico, dónde el ajuste fiscal es relativamente grande y el aumento previsto del gasto público relacionado con el envejecimiento de la población también es probablemente muy alto. En este caso, se trata de un grupo importante de países industrializados. No obstante, el caso más dramático es el de EE.UU., ya que se sitúa en una combinación de un ajuste fiscal muy importante a corto plazo con un aumento muy considerable del gasto público relacionado con el envejecimiento de su población. España se sitúa también en este cuadrante de peor situación fiscal.

Centrémonos en el caso de la economía española. En primer lugar,  España necesita ajustar el déficit fiscal en un 9,2% sobre el PIB (sin incluir intereses de la deuda pública) adicional tras las recientes medidas aprobadas para el año 2010. En segundo lugar, España debería (para mantener el ajuste fiscal anterior) "compensar" el aumento adicional previsto de 4,3 puntos porcentuales sobre el PIB  en el gasto público relacionado con el envejecimiento de la población (pensiones y sanidad). Este gasto no sólo viene condicionado por las proyecciones demográficas, sino que también tiene mucho que ver con el grado de cobertura y la "generosidad"  de ambos sistemas de gasto social. 

Demasiada tarea le queda al Ministerio de Economía y Hacienda para después del verano.