lunes, 9 de marzo de 2026

¿Está el IPC subestimando la inflación real? El impacto de los costes de la vivienda en EE. UU.

La medición de la inflación es, probablemente, el dato económico más vigilado del mundo. Sin embargo, ¿qué pasaría si la métrica que utilizan los bancos centrales para fijar los tipos de interés estuviera "ciega" ante una parte fundamental del coste de vida?

En economía, lo que no se mide no existe, pero lo que se mide mal puede ser aún más peligroso. Un reciente y revelador artículo de Bolotnyy, Kousky y Walters (2025) pone el dedo en la llaga sobre un problema metodológico crítico: la forma en que el Índice de Precios al Consumo (IPC) en EE. UU. contabiliza los costes de la vivienda, poniendo cifras a una sospecha que millones de hogares estadounidenses comparten. [1]

El dilema estadístico: ¿servicio o inversión?

Para medir el coste de la vivienda de quienes viven en su propia casa, los estadísticos se enfrentan a un dilema: ¿Cómo mides el "gasto" de alguien que no paga alquiler? Aquí es donde aparecen las dos metodologías enfrentadas en el estudio:

1. OER: El método del IPC oficial

El Alquiler Equivalente del Propietario (OER) es el método utilizado actualmente por la Bureau of Labor Statistics. La idea es sencilla: se pregunta a los propietarios cuánto creen que podrían cobrar si alquilaran su vivienda.

Ventaja: Trata la vivienda como un servicio de consumo y no como un activo financiero, evitando la volatilidad del mercado inmobiliario.

Limitación: Tiende a moverse con un retraso enorme respecto al ciclo real, porque los alquileres reaccionan mucho más despacio que los precios de venta o los tipos de interés.

2. User Cost: La aproximación del coste real

El método del User Cost parte de una premisa distinta: el coste de consumir vivienda es el coste económico total de poseer una casa. Este enfoque incluye componentes críticos que el OER ignora: tipos de interés hipotecarios, impuestos, mantenimiento y expectativas de revalorización. Es una visión mucho más fiel al esfuerzo financiero real de los hogares, aunque a costa de una mayor volatilidad estadística.

En el siguiente gráfico, los autores comparan el IPC oficial (línea azul) con su medida alternativa de User Cost (línea amarilla).

El resultado es demoledor. Al incluir los costes de financiación que el IPC oficial ignora, los autores descubren que la inflación no alcanzó un techo del 9% en 2022, sino que llegó a un estratosférico 18% en noviembre de ese año (los picos del gráfico).

Lo más preocupante es que esta divergencia no ha desaparecido: en noviembre de 2023, mientras el dato oficial celebraba una bajada hasta el 3%, la inflación real corregida seguía anclada por encima del 8%. Esta brecha explica por qué el sentimiento del consumidor ha tocado mínimos históricos: la gente no vive en la línea azul de las estadísticas; vive en la línea amarilla de las hipotecas.

Implicaciones para la FED: Una política monetaria que "echó gasolina" al fuego

Los hallazgos de este estudio tienen consecuencias sísmicas para la credibilidad de la Reserva Federal (FED). Si aceptamos que la inflación real fue del 18% y no del 9%, la conclusión es inevitable: los tipos de interés reales fueron profundamente negativos durante mucho más tiempo del que los modelos de la FED sugerían.

Esto implica que la política monetaria no solo fue lenta, sino que fue involuntariamente hiper-expansiva en pleno incendio inflacionario. El banco central estaba calibrando su estrategia basándose en un termómetro roto que marcaba la mitad de la temperatura real. El gráfico sugiere que la FED estuvo combatiendo la inflación de 2023 basándose en un "espejismo" de moderación, ignorando que los costes de endeudamiento seguían devorando la renta disponible.

Al final del día, si la vivienda se mide mal, la política monetaria se diseña a ciegas, y el riesgo de un error de política ("policy error") deja de ser una posibilidad para convertirse en una certeza estadística.

El reto pendiente: ¿Qué nos diría un "User Cost CPI" en España?

Tras analizar los hallazgos de Bolotnyy, Kousky y Walters (2025) es inevitable preguntarse: ¿Cuál sería la inflación real en España si aplicáramos esta misma metodología? En un país con una tasa de propiedad superior al 75% y un mercado hipotecario históricamente ligado al Euríbor, el sesgo del IPC oficial podría ser incluso más dramático que el estadounidense. Mientras el índice oficial se centraba en la moderación de los alquileres y la energía, millones de hogares españoles veían cómo sus cuotas hipotecarias se disparaban un 40% o 50% en apenas un año. Realizar un estudio que reconstruya nuestra inflación bajo el prisma del Coste de Uso no es solo un ejercicio de rigor académico; es una necesidad urgente para entender el verdadero empobrecimiento de las familias y evaluar si las decisiones del BCE han pecado de la misma "ceguera estadística" que las de la FED. 

¿Quién se atreve a recoger el guante y calcular nuestra la inflación real para España con esta metodología? Un trabajo interesante para un Trafico de Fin de Master (TFM) de Economía o de Finanzas.

---------------

[1] Bolhuis, M.A., Cramer, J.N.L., Schulz, K.O, and Summers, L.H. (2026): "The cost of money is part of the cost of living", Economics Letters, Volume 259, 112728.

_____________________________________________

Como citar esta entrada del Blog:

Vicente Esteve, "¿Está el IPC subestimando la inflación real? El impacto de los costes la de vivienda en EE. UU.", Universidad de Valencia", Blog Viaje al Fondo de las Finanzas Internacionales, 9/3/2026,

https://vicenteesteve.blogspot.com/2026/03/esta-el-ipc-subestimando-la-inflacion.html