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sábado, 5 de noviembre de 2011

Tipo de cambio de mercado del dólar con el euro versus tipo de cambio implícito de la PPA, 1975-2010

En esta entrada del Blog mostramos la desviación histórica del tipo de cambio (nominal) del dólar con el euro, E$/€, respecto al tipo de cambio de equilibrio de largo plazo que asegura el cumplimiento de la Paridad del Poder Adquisitivo o PPA (Purchasing Power Parity o PPP en inglés).

La teoría de la PPA establece que el tipo de cambio nominal entre el dólar y el euro debe tender a largo plazo a un valor de equilibrio que viene determinado por el cociente de los precios relativos (aproximados por los IPC) entre las dos zonas, E$/€ = Pus/Pze. En última instancia, la teoría en su versión relativa establece que la economía con mayor (menor) inflación relativa verá como su moneda se deprecia (aprecia) a largo plazo en los mercados de cambio para asegurar que el poder adquisitivo entre EE.UU. y la zona euro (ze) sea el mismo.

La PPA es una de las proposiciones fundamentales de la finanzas internacionales. Los modelos monetarios de determinación del tipo de cambio descansan en esta proposición y de ahí la importancia de su cumplimiento. No obstante, existe consenso en que la PPA no se cumple a corto plazo, pero en el largo plazo el tipo de cambio nominal y los precios relativos se mueven proporcionalmente, de forma que el tipo de cambio real revierte al equilibrio. Por tanto, a corto plazo pueden existir desviaciones de la PPA pero éstas deber ser temporales y desaparecer a lo largo del tiempo permitiendo que la PPA se cumpla en el largo plazo.

¿Por qué se producen desviaciones a corto plazo de los tipos de cambio de mercado del tipo de cambio de equilibrio de la PPA?. Las causas son de diversa índole. Por un lado, muchos de los bienes y servicios que se producen en una economía son poco o nada "exportables": un corte de pelo, una vivienda, la educación, los servicios públicos,... por lo que no se ven expuestos a la competencia exterior. Lo mismo ocurre con otros sectores considerados estratégicos que pueden estar protegidos por los gobiernos nacionales. Por otro lado, hay otros factores que generan también desviaciones a corto plazo respecto al valor de equilibrio a largo plazo de la PPA: riesgos geopolíticos (favorecen a las monedas más sólidas), shocks en los mercados financieros o en los mercados de materias primas y la política de gestión de las reservas de los Bancos Centrales, entre otros. De este modo, el tipo de cambio de equilibrio de la PPA debe considerarse una referencia a largo plazo para la cotización de mercado, que oscilará en torno a ella en ciclos que pueden ser muy prolongados en el tiempo. 

En el primer gráfico (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) se muestra la evolución del tipo de cambio de mercado del dólar con el euro (línea azul) y del tipo cambio de equilibrio entre ambas monedas según la PPA (línea amarilla). [1]


Tres conclusiones merece la pena destacar. En primer lugar, a corto plazo el tipo de cambio de mercado del dólar con el euro se desvía sistemáticamente del tipo de cambio implícito de la PPA. En segundo lugar, la PPA se cumple sólo en el largo plazo. Por ejemplo, el tipo de cambio de mercado del dólar con el euro se mantuvo por encima del tipo de cambio implícito de la PPA desde 2003 a 2010. Ello supone que en este periodo el dólar ha estado con respecto al euro "infravalorado" según la PPA, por lo que esta desviación de la PPA ha podido incidir negativamente en el nivel de competitividad de los productos de la zona euro (en media) respecto a los productos de EE.UU.

Aunque es cierto que el euro ha estado "sobrevalorado" en media con el dólar según la PPA, no ha sido así para todos los países de la Unión Económica y Monetaria (UEM). En el siguiente gráfico se muestra el tipo de cambio implícito de la PPA para varios países de la zona euro (la línea amarilla es para la media de la zona euro) y el tipo de cambio de mercado entre el dólar y el euro a finales de 2010 (línea roja, 1 euro = 1.3 dólares). [2]


En el caso de Alemania, el tipo de cambio implícito de la PPA (1.5) se situaba a finales de 2010 por encima del tipo de cambio de mercado dólar/euro (1.3), por lo que el euro estaba "infravalorado" para los productos alemanes, incidiendo positivamente en su nivel de competividad relativo respecto a los productos de EE.UU. Por el contrario, para la media de la zona euro - pero sobre todo para los países periféricos (España, Italia, Portugal y Grecia)- el tipo de cambio implícito de la PPA se situaba por debajo del tipo de cambio de mercado dólar/euro, por lo que el euro estaba "sobrevalorado" para estas economías, con la consiguiente pérdida relativa de competitividad de sus productos respecto a los de EE.UU. Finalmente, para Francia, Austria y Holanda, el tipo de cambio de mercado dólar/euro coincidía con el tipo de cambio de equilibrio a largo plazo implícito de la PPA.

En síntesis, desde el punto de vista de la PPA, el tipo de cambio de mercado del dólar con el euro de finales de 2010 favorecía los intereses de los exportadores alemanes, era neutral para los exportadores franceses, austríacos y holandeses, pero perjudicaba los intereses de los exportadores de los países periféricos (incluida España). De este modo, la fortaleza del euro con el dólar (y sus consecuencias negativas para la competitividad exterior de las exportaciones de la media de zona euro) perjudicaba curiosamente a los países relativamente menos competitivos de la UEM pero no a Alemania.

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[1] Con el ecu hasta 1999.
[2] Los precios relativos son ahora entre EE.UU. y cada país de la UEM.

martes, 20 de abril de 2010

El aumento de la cuota de mercado de las exportaciones de la economía española en el periodo 1994-2007: ¿efecto competitividad o efecto especialización?

La cuota de mercado de las exportaciones de un país y su dinámica temporal  se utilizan como medidas indirectas de la capacidad competidora con el exterior. No obstante, la evolución de la cuota de mercado puede estar determinada a largo plazo no solo por movimientos autónomos  de la competitividad exterior (vía precios y otros factores), sino también por la composición o especialización de las exportaciones, bien en términos de tipo de producto o bien en términos de país (o región) de destino de las exportaciones. Bajo estas premisas, si una economía está especializada en exportaciones de bienes (o en destinos) cuya demanda resulta especialmente dinámica, la cuota de mercado podría aumentar aunque la competitividad  no mejore.

En un artículo reciente del Boletín Económico del Banco de España se analiza en qué medida la cuota de mercado de los países de la Unión Económica y Monetaria (UEM) para el periodo 1993-2007 ha estado determinada por dos factores no excluyentes: i) las variaciones de la competitividad exterior de cada país;  ii)   y la composición geográfica y sectorial específica  de los bienes exportados por cada país.  

En el gráfico 1  adjunto (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) se representa la evolución de las cuotas de exportación entre 1993 y 2007 de los países de la Unión Europea y de EE.UU. En primer lugar, destacar como se registra una caída significativa de las cuotas de exportación de EE.UU. y del Reino Unido, mientras que en el conjunto de la UEM y en Alemania se mantienen estables.  En segundo lugar, España, Eslovenia y Finlandia, pero sobre todo Eslovaquia e Irlanda, son  los países en los que la cuota de sus exportaciones crece por encima de la media de la UEM, mientras que en el caso de Francia, Italia y Grecia el deterioro ha sido muy significativo.



El análisis sectorial y geográfico presentado en este estudio muestra como estas divergencias entre los países podrían estar relacionadas, al menos en parte, con la composición geográfica y por productos de las exportaciones de cada una de las economías analizadas. Centrémonos en el caso de la economía española.

El estudio destaca que  la cuota de exportación de la economía española cambió en el conjunto del periodo 1993-2007 por la conjunción desigual de los efectos de dos factores: i) cambios en el nivel competitivo (vía precio y no precio); ii) una especialización en los mercados (países o regiones) o en sectores especialmente dinámicos a nivel internacional.

Por un lado, el efecto competitividad capta la parte de la ganancia o pérdida de cuota que se produciría si la estructura de las exportaciones españolas, bien en términos geográficos o bien en términos sectoriales, hubiera permanecido inalterada. De este modo, este efecto tiene como objetivo medir en qué medida los cambios de la cuota se han debido a cambios en la capacidad competitiva (vía precio y vía no precio) de las exportaciones españolas.

Por otro lado, el efecto estructural cuantifica en qué medida la economía española se está beneficiando de una posición ventajosa en términos de composición (geográfica o sectorial) de sus exportaciones. A su vez, el efecto estructural se puede dividir en un efecto de producto, en un efecto geográfico y en un efecto mixto. Los dos primeros miden  la ganancia de cuota derivada de exportar productos y hacia países o regiones cuyas demandas han sido más dinámicas, respectivamente, mientras que el efecto mixto captura la interacción de ambos efectos, dada la imposibilidad de distinguirlos perfectamente.

En el cuadro 3 adjunto se presenta la descomposición de los efectos mencionados sobre la evolución de la cuota de las exportaciones españolas.



Como se observa en el cuadro 3, el aumento de la cuota de las exportaciones españolas en el conjunto del periodo 1994-2007 - del 1,5% medio anual - se debió casi en su totalidad al efecto de la competitividad (+1,6), que más que compensó la leve aportación negativa del efecto estructural de la especialización (-0,1). A su vez, el efecto estructural negativo recoge un efecto positivo de la especialización de los mercados de destino (+0,1) y mixto (+0,2), el cual no pudo compensar el efecto negativo de la especialización productiva (-0,4).

Quizá más interesante resulta la descomposición de los factores determinantes de las cuotas de exportación por subperiodos y, sobre todo, en la última etapa. La ganancia de las cuota de exportación de España en el subperiodo 2001-2007 de +1,5 puntos porcentuales de media anual se debe ahora a la aportación positiva conjunta de los dos efectos: una contribución de la competitividad de +0,5 puntos y del efecto estructural de +1,0 punto, dividida a su vez en una aportación positiva de la especialización geográfica y de la especialización productiva de 0,7 y 0,3 puntos, respectivamente.

En lo que respecta al efecto de la especialización sectorial (véase cuadro 4 adjunto), destacar que tanto en el conjunto del periodo como en los dos subperiodos el comportamiento por productos fue desigual: los bienes de tecnología baja y media tuvieron un efecto positivo sobre la cuota de exportación, mientras que los bienes de tecnología alta tuvieron una contribución claramente negativa. Interesante es el subperiodo más reciente (2000-2007), ya que la aportación positiva de los bienes de tecnología baja y media pudieron compensar el efecto negativo de los bienes de alta tecnología, por lo que el efecto de la especialización productiva tuvo un efecto neto positivo (aunque limitado) sobre la cuota de exportación de la economía española.


En lo que respecta a la especialización geográfica, el mercado de la Unión Europea (especialmente el conjunto de los países de la UEM) tuvo un efecto positivo sobre la cuota de exportación de la economía española, mientras que el resto de los mercados tuvieron un efecto negativo.  Este patrón se repite tanto en el conjunto del periodo como en los dos subperiodos. Además, el efecto neto del mercado de la Unión Europa- Resto del Mundo fue negativo para el subperiodo 1994-2000 y positivo para el subperiodo 2000-2007.

En síntesis, la respuesta a la pregunta planteada en el título de la presenta entrada del Blog es clara para la economía española:  la mejora experimentada en la posición relativa de sus exportaciones se debe en su totalidad a la mejora de la competitividad y no a la especialización sectorial o geográfica. Además, en relación al efecto de la especialización productiva, se detecta que la menor especialización relativa al comercio mundial en productos de tecnología alta ha repercutido negativamente (aunque de manera débil) en la cuota de las exportaciones españolas (compensado por el efecto positivo de la especialización en bienes de baja y media tecnología). Por último, respecto al impacto que ha tenido cada región sobre el efecto de mercado, se estima en el estudio contribuciones positivas del comercio con el resto de países europeos (el conocido sesgo del comercio intra-UEM y del resto de países de la UE) y negativas con el resto de regiones. Aunque en este último caso, los dos efectos geográficos también tienden a compensarse como en el caso de la especialización por tipo de productos.

sábado, 24 de enero de 2009

Competitividad-precio entre los países de la zona euro desde el inicio de la UEM: ¿por qué Alemania (y España) es diferente?



En el último Informe Mensual del Deustche Bundesbank (Banco Central de Alemania) de diciembre de 2008 se ha publicado un interesante estudio sobre la evolución de la competitividad-precio entre los países de la zona del euro desde el inicio de la UEM (Unión Económica y Monetaria) en 1999 hasta el tercer trimestre de 2008.
En el primer gráfico se aproxima la competitividad-precio entre los países de la zona euro a través del cambio (en %) en la ratio de los deflactores de las ventas totales del país en cuestión y el deflactor equivalente del resto de países del resto de la zona euro (véase la metodología de su construcción en el Informe Mensual del Deustche Bundesbank de mayo de 2007, pp. 31-35). Un valor negativo indica una ganancia de competitividad-precio del país con sus socios de la zona euro y un valor positivo una pérdida de competitividad. Los datos muestran que Alemania lidera a mucha distancia la ganancia de competitividad-precio con sus socios con una mejora acumulada del +12,3% desde comienzos de 1999 hasta el tercer trimestre de 2008. En el lado opuesto, y liderando el ranking de pérdidas de competitividad-precio con sus socios, se sitúa la economía española con una caída del -16,0%.
¿Cuáles son los factores que han propiciado la extraordinaria ganancia de competitividad-precio de la economía alemana? En el segundo gráfico tenemos las claves. El principal determinante de la ganancia de la competitividad-precio de Alemania ha sido la moderación salarial ("compensation" o costes salariales en sentido amplio) en comparación con el resto de los países de la zona del euro. Además, en los últimos años las negociaciones colectivas en Alemania han avanzado sustancialmente en la flexibilización del mercado de trabajo, fundamentalmente en lo relativo a la jornada laboral y a las horas trabajadas (véase la mayor flexibilidad del mercado de trabajo alemán en el Informe Mensual del Deustche Bundesbank de septiembre de 2004, pp. 43-57).
A la mayor moderación salarial relativa frente a la zona euro se ha unido la mayor productividad del trabajo relativa de la economía alemana (aunque a menor distancia que los costes salariales). Como resultado de ambas fuerzas, los costes laborales unitarios alemanes han crecido mucho menos que en el resto de países, a una tasa de tan sólo un +0,3% de media anual en el periodo 1999-2008.
La economía española se ha situado en el lado opuesto a la alemana dado que ha registrado mayores crecimientos salariales relativos, menores crecimientos de la productividad relativos y mayores costes laborales unitarios relativos que sus socios de la zona del euro.
En este sentido, el último Informe de la OCDE sobre la economía española publicado en noviembre de 2008 urge a iniciar reformas dirigidas a la flexibilización del mercado de trabajo (y el sistema educativo) para superar la profunda crisis económica. Por un lado, la disminución de la protección de los trabajadores con contratos de duración indefinida y, en concreto, la reducción de las generosas indemnizaciones por despido fijadas en los contratos indefinidos. Esta reforma reduciría la diferencia del nivel de protección entre contratos fijos y temporales y promovería la entrada en el mercado de trabajo de jóvenes cualificados. Como medio para reducir estas diferencias de protección, el informe propone "un contrato universalmente aplicable". Por otro lado, aconseja limitar el crecimiento de los salarios indiciados a la inflación en las negociaciones colectivas, dado que la actual situación ha llevado a la economía española -como hemos comentado más arriba- a crecimientos mayores de los precios que sus socios europeos y a pérdidas de competitividad-precio con el exterior. Por último, la otra gran reforma ligada al mercado de trabajo se refiere a la mejora del sistema educativo, del que la OCDE solo ensalza los progresos en enseñanza superior, aunque pocas universidades españolas son de renombre internacional. Además, la tasa de abandono escolar precoz es anormalmente elevada y los resultados en la enseñanza obligatoria (primaria y secundaria) son inferiores a la media de los países de la OCDE.
El rápido deterioro del mercado de trabajo español podría "obligar" al Gobierno a tomar el camino no previsto de la mayor flexibilidad del mercado de trabajo español. Tiempo al tiempo.