domingo, 28 de febrero de 2021

¿Está sobrevalorado el índice S&P 500 de la bolsa de Nueva York? : la relación precio-ganancias ajustada cíclicamente (CAPE)

 



Robert J. Shiller, catedrático de Economía de Yale University y premio Nobel de Economía de 2013, ha publicado hasta el momento tres ediciones de de su libro "Exuberancia Irracional", material obligatorio de lectura para los estudiantes de Macroeconomía y de Finanzas. [1]

En la primera edición de este libro libro, publicado en el año 2000, ya advirtió proféticamente en el capítulo 1 ("The stock market in historical perspective") que los precios de las acciones estaban excesivamente caros y que se estaba gestando una burbuja en el mercado de valores de EE.UU. que tarde o temprano estallaría. La cima de la burbuja se alcanzó el 10 de marzo de 2000, cuando el mercado de empresas tecnológicas que formaban parte del índice Nasdaq composite llegó al punto máximo de 5048,62 puntos. Entre el 10 de marzo de 2000 y el 30 de septiembre de 2002, el índice Nasdaq composite de Nueva York perdió el 76,8% de su valor, al pasar de 5048,62 a 1172,06 puntos. La burbuja especulativa se pinchó y provocó la crisis de las "puntocom", una fuerte caída del valor bursátil de las empresas y las posteriores quiebras, fusiones y adquisiciones. 

En la segunda edición, publicada en 2005, Shiller incluyó un nuevo capítulo 2 dedicado a la valoración de los activos inmobiliarios ("The real estate market in historical perspective") en el que advirtió que se había formado una burbuja inmobiliaria en EE.UU.,  que tarde o temprano estallaría.  La buena marcha de la economía y los bajos tipos de interés hicieron crecer la concesión de hipotecas de alto riesgo, y la comercialización de productos financieros asociados (titulización hipotecaria). Pero poco después de publicar el libro, se asistió en 2006 - tras una período de política monetaria muy restrictiva de la Reserva Federal (subidas bruscas y elevadas de los tipos de interés nominales) - a un aumento de los impagos de las hipotecas, a una caída brusca de los precios de las viviendas en EE.UU. y, en última instancia, al colapso del mercado de la vivienda y al pinchazo de la burbuja inmobiliaria. Nuevamente se cumplía la profecía.

En la tercera edición del libro, publicada en 2015, Shiller incluyó un nuevo capítulo 3 sobre una perspectiva histórica del mercado de bonos ("The bond market in historical perspective"), en el que reflexionaba sobre un nuevo problema financiero que oteaba en el horizonte. En concreto, se mostraba preocupado porque los precios de los bonos estaban en un nivel "irracionalmente" alto (o que los tipos de interés estaban en un nivel "irracionalmente" bajo) y que, en última instancia, se podría estar formando una burbuja en los mercados de deuda pública de EE.UU. ¿Nos estaremos acercando al cumplimiento de está nueva profecía?

Recientemente Robert Shiller se muestra nuevamente muy preocupado porque cree que la "exuberancia irracional" se podría haber instalado ahora simultáneamente en los 3 mercados. En concreto, anuncia que podría existir una burbuja financiera en los bonos de deuda pública con vencimiento a largo plazo (vencimiento a 10 años), en las acciones y en la vivienda, al menos en EEUU.

En esta entrada del Blog nos vamos a centrar en la posible burbuja financiera del mercado de acciones de EE.UU. utilizando el indicador CAPE propuesto por el propio Robert Shiller.

Después de la gran caída registrada durante la crisis financiera de 2007-2009, los precios de las acciones se han disparado especialmente desde su punto más bajo generado por la COVID-19 en marzo de 2020. Con más detalle, en el primer gráfico (hacer click sobre el mismo para verlo más grande) se muestra que el índice S&P 500 de la bolsa de Nueva York (en términos reales, ajustado por la inflación) ha aumentado un 89,6% en los últimos 7 años, mientras que ha crecido un 192,1% en 10 años. Además, hay que tener en cuenta que esta evolución subestiman la rentabilidad total porque ignoran los pagos por dividendos.


¿Está sobrevalorado el índice S&P 500 de la bolsa de Nueva York?

La ratio P/E o PER (del inglés, Price to Earnings Ratio, o la relación entre el precio o valor y los beneficios), mide cuánto número de veces el beneficio neto anual de una empresa determinada se encuentra incluido en el precio de una acción de ésta. [1]

La ratio PER se calcula dividiendo la capitalización bursátil de la empresa y su beneficio neto:

PER = Capitalización bursátil / Beneficio Neto

Como la capitalización bursátil es igual al precio por acción multiplicado por el número de acciones y el beneficio neto es igual al beneficio por acción multiplicado por el número de acciones, el PER también se puede aproximar por:

PER= Precio por acción / Beneficio Neto por acción

Por ejemplo, si la empresa cotiza a 26 dólares y el beneficio neto anual por acción es de 2,60 dólares, su PER sería de 10 (26/2,60).

La interpretación económica del valor que alcanza en un momento determinado la ratio P/E de una empresa que cotiza en bolsa (o de un índice bursátil) es bastante simple. Si una empresa (o un índice bursátil) tiene una ratio P/E elevada puede significar que las expectativas del valor son favorables y están anticipando un crecimiento de los beneficios en el futuro. Aunque también puede indicar que el precio de la acción (o del índice bursátil) está sobrevalorado y, por tanto, que resulte improbable que su cotización (o valor) siga subiendo en el futuro. Por el contrario, si una empresa (o un índice bursátil) tiene una ratio P/E baja puede indicar que la acción (o el índice bursátil) está infravalorada y que su cotización (o valor) puede aumentar a corto plazo.

No obstante, el PER tiene algunos inconvenientes. Por un lado, su utilización es más que dudosa para las empresas de sectores muy dependientes del ciclo económico cuando nos encontremos en la parte alta del ciclo. Los sectores cíclicos más típicos son las aerolíneas, los fabricantes de automóviles, el sector siderúrgico, las papeleras, y las empresas relacionadas con las materias primas en general. Por ejemplo, una empresa puede tener un PER 10 en lo alto del ciclo económico y parecer “barata”, pero si la economía entra en recesión y esto le provoca una reducción de beneficios del 50%, el PER se duplicará hasta 20, convirtiéndose en una empresa “cara”. Por otro lado, el beneficio neto puede estar sesgado por la operativa contable de la empresa. Por ejemplo, las amortizaciones o las depreciaciones pueden hacer que el beneficio neto sea mayor o menor en base a la política de la empresa.

Para resolver alguno de los inconvenientes del PER para valorar a una empresa que cotiza en bolsa (o un índice bursátil), el catedrático de finanzas de la Universidad de Yale y premio Nobel de Economía, Robert Shiller, propuso una nueva ratio: el PER ajustado cíclicamente o CAPE (Cyclically Adjusted Price-Earnings, por sus siglas en inglés), conocido también como el Shiller PE Ratio o el PE/10.

El CAPE se obtiene por el cociente del precio por acción actual (o del índice bursátil) y el promedio de 10 años de los beneficios ajustados por la tasa de inflación. En definitiva, el CAPE es un indicador más preciso que el PER clásico, ya que elimina las fluctuaciones de la ratio provocadas por la variación de los márgenes de beneficio durante los ciclos económicos.

En el segundo gráfico adjunto, se muestra la evolución histórica del CAPE del índice S&P 500 de la Bolsa de Nueva York para el periodo 1881-2021 elaborado por Robert Shiller (último dato disponible: primera quincena de febrero de 2021).



Al ajustar los precios de las acciones por las ganancias, el CAPE mide aproximadamente el precio de las acciones en comparación con el valor fundamental (es decir, las ganancias) de esas acciones. Desde el punto de vista económico se podría interpretar que los ratios CAPE muy altos en el gráfico nos indican que los precios de las acciones están sobrevalorados. 

Si utilizamos como ratio de valoración de la Bolsa de Nueva York el CAPE del S&P 500, vemos como el nivel actual se sitúa en 34,8, un 103,3% por encima que su media histórica de 17,12 desde 1881.

En definitiva, podríamos concluir que el mercado de valores de EE.UU. está sobrevalorado respecto a su media histórica y los temores de Robert Shiller podrían estar justificados.

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[1] En el siguiente enlace se puede ver más información sobre el significado del término "exuberancia irracional" explicado por el propio Robert J. Shiller.
[2] Valor mínimo del CAPE del S&P 500: 4,78, enero de 1921. Valor máximo del CAPE del S&P 500: 44,20, diciembre de 1999. Media del CAPE del S&P 500: 17,12.


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Como citar esta entrada del Blog: 

Vicente Esteve, "¿Está sobrevalorado el índice S&P 500 de la bolsa de Nueva York? : la relación precio-ganancias ajustada cíclicamente (CAPE), Universidad de Valencia, Blog Viaje al Fondo de las Finanzas Internacionales, 28/2/2021,http://vicenteesteve.blogspot.com/2021/02/esta-sobrevalorado-el-indice-s-500-de.html

martes, 16 de febrero de 2021

¿Ha afectado la guerra comercial y la Pandemia al déficit comercial entre EE.UU. y China?

 

En el gráfico se representa la evolución desde enero de 2016 hasta diciembre de 2020 de las exportaciones de bienes de EE.UU. dirigidas a China (línea azul), las importaciones de bienes de EE.UU. procedentes de China (línea roja), y la diferencia entre ambas series (línea discontinua verde), es decir, el déficit comercial o de bienes entre ambas economías.


Las políticas comerciales proteccionistas de la Administración Trump que comenzaron en 2018 fueron impulsadas por el alto y persistente déficit comercial de EE.UU. con China. En un primera fase, Trump aprobó en enero de 2018 aranceles de importación sobre paneles solares y lavadoras fabricadas en China. El inicio de legislación arancelaria proteccionista aparece señalada en el gráfico con la primera línea vertical (gris). Posteriormente, los EE.UU. continuó aprobando nuevos aranceles sobre las importaciones de bienes de China y, posteriormente, este país impuso como represalia nuevos aranceles a las importaciones de bienes de EE.UU.

Varias conclusiones podemos extraer de la evolución de las variables del gráfico. Por un lado, las exportaciones de bienes estadounidenses dirigidas China se han comportado relativamente estables en el tiempo a pesar de las políticas proteccionistas de EE.UU. Por el contrario, la evolución de las importaciones de bienes chinos de EE.UU. se han comportado de manera mas variable y han continuado siendo de una mayor cuantía. Como consecuencia, el déficit comercial bilateral parece seguir la trayectoria variable de las importaciones de bienes de EE.UU. de China. Con mas detalle, a pesar de la guerra comercial, el déficit comercial de EE.UU. con China alcanzó su punto máximo en octubre de 2018, posteriormente se redujo durante unos pocos meses (noviembre 2018 a marzo 2019), y volvió a situarse por encima de su nivel de enero de 2016 a mediados de 2019. 

Este comportamiento parecen sugerir que la guerra comercial entre ambos países no tuvo un efecto  significativo y duradero en el déficit comercial entre EE.UU. y China.

En el gráfico anterior hemos señalado también con una segunda línea vertical (gris) el inicio de la pandemia del COVID-19 que coincide con el registro oficial del primer caso en Wuhan en diciembre de 2019. Ahora podemos observar que en los meses siguientes se registró una fuerte caída en las importaciones de EE.UU. de bienes de China y también una redución muy significativa del déficit comercial bilateral.

Posteriormente, desde marzo de 2020 ha habido un cambio brusco en las importaciones de EE.UU. de China y del déficit comercial bilateral, con un aumento en ambos casos muy significativo. Entre otros factores, este cambio de tendencia en las importaciones de EE.UU. de productos chinos puede estar muy relacionado con las importaciones de equipo médico esencial para contrarrestar los efectos de la Pandemia. [1]

Finalmente, el acuerdo firmado entre China y EE.UU. a finales de 2019 por el que se instauraba una tregua relajación de las medidas arancelarias a partir de 2020 junto al mayor crecimiento de la economía de China, podría haber provocado un aumento reciente en las exportaciones de EE. UU. a China, que han escalado a su nivel más alto en el último trimestre de 2020. Como consecuencia de ello, el déficit comercial bilateral registrado en diciembre de 2020 es un poco más bajo que el nivel alcanzado en julio de 2020.
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[1] Véase al respecto los trabajos de:

Bown, Chad P. "COVID-19: Trump's Curbs on Exports of Medical Gear Put Americans and Others at Risk." Peterson Institute for International Economics, April 9, 2020; https://www.piie.com/blogs/trade-and-investment-policy-watch/covid-19-trumps-curbs-exports-medical-gear-put-americans-and.

Leibovici, F. and Santacreu, A.M.: "Protectionism and Dependence on Imports of Essential Medical Equipment", Federal Reserve Bank of St. Louis On the Economy Blog, September 16, 2020; https://research.stlouisfed.org/publications/economic-synopses/2020/09/16/the-dynamics-of-the-u-s-trade-deficit-during-covid-19-the-role-of-essential-medical-goods


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Como citar esta entrada del Blog: 

Vicente Esteve, "¿Ha afectado la guerra comercial y la Pandemia al déficit comercial entre EE.UU. y China?", Universidad de Valencia, Blog Viaje al Fondo de las Finanzas Internacionales, 16/2/2021,
http://vicenteesteve.blogspot.com/2021/02/ha-afectado-la-guerra-comercial-y-la.html

lunes, 8 de febrero de 2021

Evolución histórica de los tipos de interés reales de los bonos de deuda pública a 10 años de EE.UU., 1962-2020


El tipo de interés real medio de los bonos de deuda pública con vencimiento a 10 años en la economía de los EE.UU. se ha situado en el +2,26% anual para el periodo 1962-2020, lo que supone una rentabilidad muy atractiva para un inversor que hubiera mantenido y reinvertido década tras década sus ahorros en este bono. 

En el primer gráfico se muestra la evolución temporal de la rentabilidad nominal de los bonos de deuda pública con vencimiento a 10 años y de la tasa de variación anual del IPC general para todos los consumidores urbanos (como medida de la tasa de inflación), mientras que en el segundo gráfico se representa el tipo de interés real ex-post como el diferencial o spread entre estas dos variables.

Aunque el tipo de interés real medio en la economía de los EE.UU. para el periodo 1962-2020 se ha situado en el +2,26% (línea roja), ha habido años por encima de la media y años por debajo de la media, tanto con valores positivos como negativos. También existe una gran divergencia entre las décadas con menor inflación y las de alta inflación, divergencias provocadas por las diferentes primas de riesgo por inflación (inflation-risk premium) exigidas por los inversores en las rentabilidades nominales de los bonos.



En el siguiente cuadro hemos agrupado la evolución media del tipo de interés real por décadas (segunda columna). Aunque su medias no son homogéneas, en todas las décadas la rentabilidad real media de los bonos de deuda pública a 10 años ha sido positiva.


En la década de 1970 el spread fue de media muy bajo (+0,3%) alcanzando el mínimo histórico de la serie en diciembre de 1974 con un nivel del -4,66%. En está década se registraron niveles muy altos de inflación por los efectos de los shocks del petróleo (media de inflación del 7,1%). Estas circunstancias sorprendieron a los inversores en bonos de duda pública de EE.UU. y tardaron en ajustar los rendimientos deseados.

En lo que concierne a la década de 1980, los tipos de interés reales medios crecieron sustancialmente respecto la década anterior hasta el +4,8% para ajustarse a los riesgos de alta inflación registrados anteriormente. Como consecuencia se alcanzó el máximo histórico del tipo de interés real que se situó en el +9,38% en agosto de 1983.

En las décadas de 1990 y 2000 la Reserva Federal de EE.UU. bajo el mandato del presidente Greenspan (1987-2006) aplico una política monetaria restrictiva cuyo objetivo principal era reducir la altas tasas de inflación heredadas. La consecuencia es que los inversores del mercado de bonos de deuda pública redujeron sus objetivos de demanda de altas primas de riesgo por inflación. Ello propició que los tipos de interés reales medios se redujeran hasta el 3,5% y el 1,9%, respectivamente.

Centrándonos en la última década de 2010 a 2020, con Ben Bernanke, Janet Yellen y Jerome Powell como presidentes de la Reserva Federal de EE.UU., el tipo de interés real se situó en niveles medios históricamente bajos del +0,6%. Ello se debió sin duda a las caídas históricas de los rendimientos nominales de los bonos de deuda pública a 10 años y también de las primas de riesgo por inflación, propiciadas por la política monetaria expansiva y por la reducción sin precedentes de la tasa de inflación media de esta década (+1,8%).

El año 2020 ha terminado con una tasa de interés real negativa de los bonos de deuda pública de EE.UU. a 10 años del -0,35%.  Si en un futuro próximo subiera la tasa de inflación en EE.UU. y la Reserva Federal volviera a anunciar su firme convicción de controlar está variable, no debería sorprendernos ver que la rentabilidad de los bonos de deuda pública aumentaran mucho menos que las subidas en las tipos de interés de corto plazo.

¿Cómo afectan los tipos de interés reales negativos a la economía?

Una tasa de interés real negativa significa que la inflación es más alta que las tasas de interés nominales. Y esta circunstancia afecta a las decisiones de ahorro y consumo de los hogares, al endeudamiento y a las decisiones de inversión pública.

Por un lado, es una mala noticia para los ahorradores pues verán una caída en el valor real de sus activos, y la rentabilidad de sus ahorros será insuficiente para cubrir el aumento del coste de vida. En teoría, las tasas de interés reales negativas deberían alentar a la gente a gastar, ya que no tiene sentido ahorrar más. Sin embargo, la evidencia empírica disponible sugiere que la gente en realidad puede estar poniendo más esfuerzo en ahorrar que en consumir más porque la rentabilidad del ahorro es muy baja. Desde el punto de vista microeconómico, el efecto ingreso sería mayor que el efecto sustitución.

Por otro lado, la otra perspectiva es que esto debería ser bueno para los prestatarios. La inflación está erosionando el valor de las deudas y los pagos de intereses serán bajos. Por ello, habría un incentivo en los hogares a endeudarse más para financiar la compra de vivienda o el consumo duradero. Incluso habría un incentivo para el gobierno a endeudarse más si quiere financiar proyectos "necesarios" de infraestructuras de los que se puede esperar que produzcan una rentabilidad real superior a cero.

Finalmente, para aproximar el tipo de interés real ex-ante en la economía norteamericana se utiliza habitualmente la tasa de interés anual de un bono de deuda pública indexado a la inflación de EE.UU. (TIPS). [1]

Estos bonos de deuda pública indexados a la inflación dan cobertura al inversor frente a la pérdida de poder adquisitivo derivado de la inflación. En estos bonos, se puede indexar la inflación a dos elementos: a) el cupón: aumentará o disminuirá en función de las subidas o bajadas de precios, que hacen que los tipos de interés nominales suban o bajen; b) el principal: se ajustará el valor nominal en función de la inflación. Si la inflación sube, el valor nominal se verá incrementado en función de la subida de precios, pero si existe deflación, el valor de reembolso será menor que el valor nominal. Este tipo de bonos en los que se ajusta el principal a la inflación es mucho más habitual a los ajustes realizados en el cupón.

En los bonos indexados a la inflación, la rentabilidad real del bono (en ausencia de inflación) no se ve afectada por la inestabilidad en los precios. Ya que la posible pérdida de poder adquisitivo en la inversión, derivada de la inflación, se compensa al mantener esa rentabilidad real y ajustar la rentabilidad nominal en función del incremento de precios. Esta es la diferencia fundamental respecto a los bonos no indexados a la inflación del primer gráfico.

En el siguiente gráfico se muestra la evolución reciente de los TIPS del bono de deuda pública de EE.UU. a diferentes plazos de vencimiento, 5, 10, 20 y 30 años. Desde el 1 de abril de 2020 los bonos TIPS más representativos se sitúan en terreno negativo, y en el último dato mensual de enero de 2021 se alcanza un -1,66% (5 años), -1,00% (10 años), -0,53% (20 años) y -0,28% (30 años).

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Como citar esta entrada del Blog: 

Vicente Esteve, "Evolución histórica de los tipos de interés reales de los bonos de deuda pública a 10 años de EE.UU., 1962-2020", Universidad de Valencia, Blog Viaje al Fondo de las Finanzas Internacionales, 8/2/2021, http://vicenteesteve.blogspot.com/2021/02/evolucion-historica-de-los-tipos-de.html

martes, 2 de febrero de 2021

La guerra comercial entre EE.UU. y China y la COVID-19 ha acelerado el traslado de las cadenas de suministros globales a otros países

 


La guerra comercial entre EE.UU. y China y la pandemia de COVID-19 han cambiado las estrategias de sus cadenas de suministro globales de grandes corporaciones multinacionales que fabrican bienes en China para exportarlos a EE.UU. En concreto, empresas multinacionales muy importantes como Omnidex, GoPro, Apple, Microsoft, Google y Foxconn, entre otras, han cambiado o anunciado planes para trasladar la producción de inputs intermedios en sus cadenas de suministro globales de China a Vietnam, Indonesia, Malasia, México e India. Se trataría de aprovechar los bajos costes laborales relativos de estos países. 

Aunque diversificar la cadena de suministros es a priori un proceso complejo, se puede compensar a medio plazo con unos costes laborales relativamente menores, puesto que en China se ha duplicado el índice de costes laborales en la última década.

Durante el mandato de Trump, EE.UU.  puso la diana en los productos electrónicos fabricados en China para aplicar aranceles de importación más altos y restringió el suministro de componentes producidos con tecnología estadounidense a las empresas chinas que considera un riesgo para la seguridad nacional.

La respuesta de las empresas multinacionales no se hizo esperar. En primer lugar, en 2019, el fabricante estadounidense de bombas industriales Omnidex trasladó parte de la producción de China a Vietnam, y el fabricante de cámaras estadounidense GoPro inauguró una nueva línea de producción para el mercado de EEUU. en la ciudad de Guadalajara, México, mientras mantenía su fabricación en China para atender a otros mercados no estadounidenses. 

En segundo lugar, a principios de 2020, el brote de COVID-19 llevó a las empresas multinacionales a acelerar aún más la diversificación de las cadenas de suministro globales. Por ejemplo, aproximadamente el 30% (entre 3 y 4 millones) de los AirPods de Apple se producirán en Vietnam en lugar de China.  También en está linea, Google planea fabricar su teléfono inteligente de próxima generación Pixel 5 completamente en Vietnam. Por último, Microsoft también prevé comenzar a producir su línea de ordenadores portátiles y de escritorio Surface en Vietnam.

Más recientemente, la diversificación de la fabricación de productos de Apple fuera de China sigue su curso iniciado tiempo atrás y ahora la empresa taiwanesa de componentes electrónicos Foxconn ha conseguido permiso para construir una nueva factoría en Vietnam valorada en 270 millones de dólares. Con más detalle, Foxconn está construyendo líneas de ensamblaje para el iPad y el ordenador portátil MacBook en este país con el objetivo de que este operativa en la primera mitad de 2021. Estas líneas de ensamblaje serán trasladadas de parte de la producción que en la actualidad tiene en China. Hasta ahora todos los iPads se ensamblaban en China, por lo que esta decisión de Apple y Foxconn resulta muy significativa.

Pero continuar con este proceso, tanto Vietnam como México deberán afrontar grandes retos. Por ejemplo, deberán adoptar políticas más favorables al comercio y la inversión y aumentar las inversiones nacionales en educación e infraestructuras para ampliar la mano de obra altamente cualificada. Además, deberán cambiar su legislación para hacer que sus entornos comerciales sean mas favorables para los inversores internacionales. 

De este modo, México se enfrenta a persistentes problemas de seguridad interna e infraestructuras inadecuadas, mientras que Vietnam necesita construir más infraestructuras relacionadas con la logística, como carreteras, ferrocarriles y puertos. Para pasar a las cadenas de valor mundiales de alta tecnología, ambos tendrán que aumentar sus dotaciones de mano de obra cualificada mediante mayor gasto en educación y formación.

Ambos países han aumentado su valor agregado en las cadenas de suministro mundiales desde 1990, tal y cómo se puede observar en los dos gráficos siguientes. En el primer gráfico se muestra que el comercio de México en las cadenas de suministro globales fue ocho veces mayor que el de Vietnam en 2018. 

Del segundo gráfico se puede destacar, que si bien ambos países son serias alternativas al comercio con China, los proveedores extranjeros clave que participan en las cadenas de suministro globales son diferentes para ambos países. Por un lado, a finales de 2019 el valor agregado extranjero en las exportaciones brutas de México (exportaciones más reexportaciones) tuvo principalmente su destino a EE.UU. (34,9%), China (16,7%) y Alemania (6.5%). Por otro lado, las exportaciones brutas de Vietnam se destinaron principalmente a países asiáticos, principalmente a China (22,9%), Japón (20,5%) y Corea del Sur (7,7%).

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Como citar esta entrada del Blog: 

Vicente Esteve, "La guerra comercial entre EE.UU. y China y la COVID-19 ha acelerado el traslado de las cadenas de suministros globales a otros países", Universidad de Valencia, Blog Viaje al Fondo de las Finanzas Internacionales, 2/2/2021,http://vicenteesteve.blogspot.com/2021/02/la-guerra-comercial-entre-eeuu-y-china.html

lunes, 11 de enero de 2021

Posición actual de España y la Unión Europea en el ranking internacional de producción científica

 


La Unión Europea (UE) publicó en mayo de 2020 el informe Science, Research and Innovation Performance of the EU 2020 (SRIP 2020). En este informe se evalúa la posición europea en el ámbito de la ciencia, investigación e innovación a nivel internacional. El Reino Unido aparece ya separado en el informe de la UE-27. 

Los artículos que sirven como base de las cifras presentadas en el informe provienen de Scopus que es la mayor base de datos de citas y resúmenes de bibliografía revisada por pares de revistas científicas. Scopus ofrece un exhaustivo resumen de los resultados de la investigación mundial en los campos de la ciencia, la tecnología, la medicina, las ciencias sociales y las artes y humanidades.

En esta entrada del Blog nos centramos en el capítulo 6.1 del informe, en el que se presenta las cifras del "rendimiento" científico de los países de la UE en relación al resto del mundo. Se entiende por "rendimiento" científico la cantidad de artículos científicos publicados en revistas con revisión por pares. La revisión por pares es la evaluación del trabajo realizado por una o más personas con competencias similares a las firmantes del trabajo (pares). Los métodos de revisión por pares se utilizan para mantener los estándares de calidad, mejorar el rendimiento y proporcionar credibilidad a los artículos y a las revistas científicas. En última instancia, la revisión por pares se usa para determinar la idoneidad de un artículo académico para su publicación en una revista científica.

En el primer y segundo gráfico se muestra la participación (en %) de cada país o región en el total de publicaciones científicas a nivel mundial en el 2000 y en 2018, y la evolución del indicador entre el año 2000 y 2018. China es la primera potencia mundial en la producción científica en 2018 (20,8%), con un avance espectacular desde el año 2000 (5,8%). En segundo lugar se sitúa la UE (20,8%), aunque ha visto reducida su parte por la salida del Reino Unido que se contabiliza en las estadísticas aparte. En tercer lugar se sitúan los EE.UU. con una participación en 2018 del 16,9%, con un retroceso muy significativo desde el año 2018 (29%). España se mantiene en 2018 (2,2%) con una participación muy similar a la del año 2000 (2,1%). Destacar que Alemania y Francia ven reducida de manera significativa su participación en el total de publicaciones a nivel mundial, mientras que Italia desciende del 3,3 al 2,8%. También el Reino Unido cae en su participación del 7,5% al 4,1%.





En los dos siguientes gráficos se presentan los datos para los artículos del primer escalón de mas calidad, en concreto, la participación  y la evolución en el top 10% de los artículos más citados a nivel mundial.

EE.UU. mantiene su liderazgo mundial en términos de artículos científicas muy citados, aunque ha experimentado una disminución muy significativa en su participación, del 41,8%% en 2000 (citas de esos artículos del año 2000 al 2002) al 25,7% en 2016 (citas de esos artículos del 2016 al 2018). La UE se mantiene en el segundo lugar con un 22,6%, mientras que China continúa su fuerte ascenso y ya alcanza el tercer puesto. Con un 22,6%, la UE también ha mantenido su alta participación mundial en términos del 10% de las publicaciones más citadas. Sin embargo, la producción respectiva del sistema científico chino ha crecido exponencialmente (del 2,9% en 2000 al 18,9% en 2016) y se acerca peligrosamente a la producción científica de los EE.UU. y la UE. Con más detalle, en los EE.UU., la proporción del 10% de las publicaciones mas citadas cayó drásticamente del 41,8% en 2000 al 25,7% en 2016, cerrando significativamente la brecha entre este país y la UE, aunque aún mantiene el liderazgo mundial. Por último, a pesar de los recorte en investigación, España aumenta de manera destacada su participación en el 10% de los artículos más citados, al subir del 1,8% en 2000 al 2,4% en 2016.



En los dos siguientes gráficos se presentan los datos para los artículos de mayor calidad, en concreto, la participación y la evolución en el top 1% de los artículos más citados a nivel mundial

Con un 21,2% en 2000 y un 20,9% en 2016, la UE mantiene casi inalterada su participación mundial en el 1% de los artículos científicos mas citados. Una vez más, al igual que con los otros dos indicadores (total de artículos y el 10% de los artículos mas citados), el aumento de China en esta categoría es exponencial, pasando del 1,9% en 2000 al 17,5% en 2016. Por otro lado, aunque sigue siendo el país líder, la participación de EE.UU. cae de manera importante, pasando del 48,8% en 2000 al 31,3% en 2016. 



Como se puede observar en los dos últimos gráficos, en términos de la participación del 10% superior y el 1% de los artículos más citados como % del total de publicaciones científicas, la UE ha estabilizado su posición detrás de los EE.UU., mientras que China se está acercando a una gran velocidad rápida. Además, aunque la UE ha realizado algunos avances en la mejora de la calidad de su ciencia, persisten las diferencias entre los Estados miembros. 

Por un lado, a pesar de una ligera caída en la participación del total de artículos entre el 10% mas citados en todo el mundo desde 2000, los EE.UU. aún supera a la UE. Con más precisión, la UE tiene más publicaciones que los EE.UU. pero con menor impacto en cuanto a citas. Por el contrario, China está cerrando rápidamente la brecha con la UE, ya que en 2016 tiene un 10% de los artículos más citados a nivel mundial, lo que representa casi el doble que en el año 2000. 

Además, Suiza confirma su posición de liderazgo mundial, mientras numerosos países de la UE han continuado mejorando su "rendimiento" científico desde 2000 a 2016, destacando la mejora de países como Bélgica, Irlanda, Alemania, Austria y Luxemburgo. También despuntan otros países de la UE, como Estonia, Grecia, Hungría, Italia, Eslovenia y España, que han logrado aumentar, aunque en menor medida que el primer grupo, su producción científica en el periodo 2000-2016.

Por otro lado, la participación en el 1% superior de artículos científicos altamente citados como porcentaje del total de publicaciones científicas se utiliza a menudo como un indicador de la excelencia científica. En este sentido, la UE se ha mantenido en el mismo nivel desde 2007 a 2016. Esta tendencia es similar para los EE.UU., Corea del Sur y Japón, mientras que el nivel de excelencia de China ha continuado aumentando de manera constante en 2000, 2007 y 2016.

Finalmente, centrándonos en en Europa, Suiza es el país con mejor "rendimiento" del mundo en ciencia en lo que respecta a los artículos con el 1% más alto de artículos científicos altamente citados como porcentaje del total de publicaciones científicas, por delante de los EE.UU. y seguida por el Reino Unido, los Países Bajos, Dinamarca, Bélgica, Suecia, Luxemburgo, Irlanda, Alemania, Austria y Finlandia.





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Como citar esta entrada del Blog: 

Vicente Esteve, "Posición actual de España y la Unión Europea en el ranking internacional de producción científica", Universidad de Valencia, Blog Viaje al Fondo de las Finanzas Internacionales, 11/1/2021, http://vicenteesteve.blogspot.com/2021/01/posicion-actual-de-espana-y-la-union.html

sábado, 19 de diciembre de 2020

Trayectoria temporal de las tres principales criptomonedas por capitalización de mercado: bitcoin, Ether y XRP

 

Una “criptomoneda” o “criptodivisa” es una moneda virtual creada gracias a un código computarizado y que se demanda como un activo financiero alternativo. Del mismo modo, una criptomoneda es una cadena de datos que indica una unidad. La principal diferencia de éstas últimas con las monedas convencionales es que las criptodivisas están completamente descentralizadas, es decir, no son controladas, ni supervisadas por ningún gobierno o banco central, sino que son monitoreadas por un protocolo de Internet P2P y se rigen por la credibilidad que mantienen sus inversores.

Su precio varia diariamente en función de la demanda y oferta como cualquier otro activo financiero, tal y cómo puede ser una moneda tradicional en el mercado de divisas (por ejemplo, el tipo de cambio del dólar con el euro) o una acción en el mercado de valores (por ejemplo, la cotización de Amazon).

En los gráficos siguientes mostramos la evolución histórica de los precios (escala derecha) de las tres principales criptomonedas por capitalización de mercado (market cap, escala izquierda): bitcoin, Ether y XRP.

Bitcoin es la primera criptomoneda descentralizada descrita originalmente en un documento técnico de 2008 por una persona o grupo de personas, utilizando el alias Satoshi Nakamoto. Se lanzó poco después, en enero de 2009. A partir de 2020, se desconoce la verdadera identidad de la persona, u organización, que está detrás del alias.

El precio de Bitcoin alcanzó los 22.912 dólares el 19 de diciembre de 2020 y su capitalización de mercado los 426.849 millones de dólares.



Ethereum es un sistema de cadena de bloques de código abierto descentralizado que presenta su propia criptomoneda, Ether. ETH funciona como plataforma para muchas otras criptomonedas , así como para la ejecución de contratos inteligentes descentralizados. Ethereum tiene un total de ocho cofundadores, siendo el ruso-canadiense Vitalik Buterin el más conocido del grupo. 

El precio de Ether alcanzó los 650,6 dólares el 19 de diciembre de 2020 y su capitalización de mercado los 74.184 millones de dólares.


XRP es la moneda que se ejecuta en una plataforma de pago digital llamada RippleNet. La idea detrás de la plataforma de pago Ripple surgió por primera vez en 2004 impulsada por Ryan Fugger. Posteriormente, Jed McCaleb y Chris Larson se hicieron cargo del proyecto en 2012 antes de comenzar su andadura en la práctica.

El precio de Ether alcanzó los 0,57 dólares el 19 de diciembre de 2020 y su capitalización de mercado los 26.200 millones de dólares.


Los riesgos de operar con criptomonedas están relacionados principalmente con la volatilidad del mercado de criptomonedas.

Con más detalle, los riesgos más comunes que se asocian con las criptomonedas son cuatro: a) la volatilidad de su precio: los cambios inesperados en las expectativas del mercado pueden provocar fluctuaciones repentinas y contundentes del precio; b) la falta de regulación internacional y nacional: las criptomonedas actualmente no están reguladas ni por gobiernos ni por bancos centrales; c) existe un peligro potencial de errores humanos y de ataques informáticos; d) pueden verse afectadas por bifurcaciones o interrupciones. En el caso de bifurcaciones duras puede haber bastante volatilidad en los precios y es posible que se suspendan sin previo avido las operaciones si no hay precios fiables del mercado subyacente.

El auge del mercado de las criptomonedas ha puesto nervioso a gobiernos y banco centrales. 
Europa no quiere quedarse atrás en la carrera por las monedas digitales, a la que ya se lanzaron en modo de prueba la Reserva Federal estadounidense o el Banco Central de China.

El Banco Central Europeo (BCE) publicó el 2 de octubre de 2020 un informe en el que asegura que empieza a analizar la posibilidad de crear un euro digital. A diferencias de las criptomonedas como el Bitcoin, el euro digital tendrá un valor fijo. El BCE cree que debe ser el emisor único de un eventual euro digital como lo es de los euros físicos. En cualquier caso sería un pago anónimo, tal y como ocurre cuando lo hacemos con los billetes de euros.

Un euro digital podría evitar que un servicio de pago digital, emitido y controlado desde fuera de la Eurozona, suplante las soluciones de pago existentes, escenario que podría llegar a amenazar la estabilidad financiera de la soberanía monetaria.

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Como citar esta entrada del Blog: 

Vicente Esteve, "Trayectoria temporal de las tres principales criptomonedas por capitalización de mercado: bitcoin, Ether", Universidad de Valencia, Blog Viaje al Fondo de las Finanzas Internacionales, 19/12/2020, 
http://vicenteesteve.blogspot.com/2020/12/trayectoria-temporal-de-las-tres.html.


domingo, 22 de noviembre de 2020

Indicadores del mercado de la vivienda en España y la Unión Europea: precios y accesibilidad

 


En esta entrada del Blog comentamos la evolución reciente de los precios en términos nominales y reales de la vivienda, así como de un indicador de accesibilidad de las familias a la vivienda en España y en un grupo de países a nivel internacional.

En el primer gráfico (hacer clic para verlo mas grande) se muestra la evolución temporal del precio del metro cuadrado en euros de la vivienda libre en España para el periodo 1995-2019. El precio máximo se alcanza en 2007 con 2.018,5 euros el metro cuadrado durante el periodo del boom económico (1995-1997) y, desde entonces, coincidiendo con el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, se inicia una caída sostenida hasta el 2014 del +29,8%. Finalmente, desde 2015 empieza una etapa de recuperación hasta el 2019 con un nuevo aumento del precio de la vivienda del 13%.

Fuente
Fuente: Ministerio de Fomento y Banco de España

En el segundo y tercer gráfico se muestra el perfil temporal de los precios de la vivienda en términos nominales y reales (números índices), respectivamente, para un conjunto de países representativos a nivel internacional, y para el periodo 1995-2020 (datos trimestrales).

En términos reales (descontada la tasa de inflación) el único país que mantiene en todo el periodo una subida sostenida de precios de la vivienda es Australia. Para el caso de España, destacar tres sub-periodos diferenciados: i) la subida acumulada del +109,6% entre 1995 y 2007; ii) la caída acumulada del -36,1% entre 2007 y 2014; iii) y, por último, la recuperación de los precios reales del +5,3% entre 2014 y 2020.

Fuente: Federal Reserve Bank of Dallas



En el siguiente gráfico aparece para España el perfil temporal entre 1995 y 2020 del indicador más utilizado a nivel internacional para medir la accesibilidad a la vivienda de las familias. Se trata de la variable conocida como "esfuerzo para la adquisición de la vivienda". La misma se obtiene por la ratio del precio medio de una vivienda libre de 93,75 metros cuadrados y la renta bruta anual estimada del hogar mediano. Desde el punto de vista económico se obtiene el número de años necesario para comprar la vivienda, bajo el supuesto que toda la renta se dedique a ello.

Destacar tres sub-periodos diferenciados en la evolución del esfuerzo para la adquisición de la vivienda: i) la subida entre 1998 (3,7 años) y 2007 (9 años, máximo de la serie histórica); ii) la caída entre 2007 (9 años) y 2016 (6,5 años); iii) y, por último, la subida del esfuerzo entre 2016 (6,5 años) y 2020 (7,1 años),  el nivel más alto desde 2012. Una variable que ha ido deteriorándose en los últimos cuatro años, debido no solo al fuerte incremento de los precios de la vivienda sino a los bajos salarios, que no han subido al mismo ritmo o han permanecido prácticamente estancados.

Fuente: Banco de España

En el cuadro adjunto, se presentan a efectos de comparación internacional los datos del esfuerzo para la adquisición de la vivienda en un conjunto de países representativos a nivel internacional entre 2008 y 2019, tras el inicio de la crisis financiera internacional de 2007-2008. Los datos se presentan en número índice (nominal) con base 2015 = 100, no con el número de años como en el anterior gráfico de la economía española.

En el Top 5 de las mayores subidas en el índice del esfuerzo para la adquisición de la vivienda entre 2008 y 2019 se sitúan Austria (+63,6%), Reino Unido (+45%), Hungría (+36,6%), EE.UU. (+34,9%) y Noruega (+30,7%). En el lado contrario, en el Top 5 de las mayores bajadas en el índice del esfuerzo para la adquisición de la vivienda entre 2008 y 2019 se sitúan Rumanía (-49,5%), Chipre (-32,7%), Eslovaquia (-30,5%), España (-29,4%) y Lituania (-28,3%).

Fuente: European Mortgage Federation 

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Como citar esta entrada del Blog: 

Vicente Esteve, "Indicadores del mercado de la vivienda en España y la Unión Europea: precios y accesibilidad", Universidad de Valencia, Blog Viaje al Fondo de las Finanzas Internacionales,   22/11/2020, 

http://vicenteesteve.blogspot.com/2020/11/indicadores-del-mercado-de-la-vivienda.html

sábado, 31 de octubre de 2020

Halloween 2020 y Donald Trump: la caza de brujas


Cuando en la noche de Halloween de 2020 en EE.UU. suena el timbre de nuestra casa, abrimos con temor la puerta y alguien pronuncia la famosa frase "Trick or Treat", uno se puede encontrar con el Presidente Donald Trump en persona (o a veces disfrazado de incógnito):














martes, 6 de octubre de 2020

Los EE.UU. ya exporta más bienes energéticos de los que importa

 

La Agencia de Información Energética de EE.UU. (U.S. Energy Information Administration, EIA) publicó recientemente el informe mensual de los datos de los mercados energéticos de EE.UU.

En el primer gráfico (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) destaca el importante cambio de modelo en la producción de energía primaria en EE.UU. desde el carbón hacia el gas natural como fuente de energía, impulsado tanto por la regulación como por la economía del fracking (la técnica de extracción petrolera en base a perforación de las rocas). También es muy importante el crecimiento de la energía eólica y solar, de manera especial la energía solar que está creciendo espectacularmente a una tasa interanual del 140% de junio de 2020 respecto a junio de 2019. [1] [2]

El cambio de modelo en la producción de energía primaria se traslada como cabía esperar a un cambio en el consumo de energía primaria en la economía norteamericana., tal y como se puede ver en el segundo gráfico. Se reduce ligeramente el consumo de derivados del petróleo y drásticamente el consumo de carbón, mientras aumenta espectacularmente el consumo de gas natural y también de manera destacada el consumo derivado de energía renovables, eólica y solar.

El cambio reciente de modelo energético en EE.UU. se registra también en el comercio exterior de bienes energéticos, tal y como se puede apreciar en el tercer gráfico. Históricamente, el país ha importado mucha más energía de la que ha producido, pero la expansión masiva de la producción nacional de petróleo y de gas natural ha revertido ese precedente por completo. Ahora, EE.UU. ya exporta mas bienes energéticos de los que importa (importaciones netas de energía primaria negativa). 

Gracias al fracking se convierte en el mayor productor y exportador mundial de petróleo, tras duplicar su producción en 10 años. La economía norteamericana pasó de importar 2,5 billones de Btu más de energía de la que produjo en 2006 a exportar más energía de la que importa a partir de agosto de 2019.



En el terreno político, los norteamericanos ya presumen de la "independencia energética" y de su “dominio energético” gracias al fracking. Para la OPEP, esto supone un aumento de la competencia y pérdida de influencia.

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[1] Quadrillion (cuatrillón) en la escala corta (EE.UU., Reino Unido, entre otros) equivale a unidades y en la escala larga (Europa, entre otros) equivale a  unidades.

[2] Una Unidad de energía Btu (british thermal unit) equivale a 1055,06 julios.


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Como citar esta entrada del Blog: 

Vicente Esteve, "Los EE.UU. ya exporta más bienes energéticos de los que importa", Universidad de Valencia, Blog Viaje al Fondo de las Finanzas Internacionales, 6/10/2020,  https://vicenteesteve.blogspot.com/2020/10/los-eeuu-ya-exporta-mas-bienes.html

martes, 29 de septiembre de 2020

Draghi: sólo una "buena deuda" (pública) generada por el coronavirus salvará la economía

 


El economista italiano y ex presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, dió una conferencia en el Meeting for Friendship Amongst Peoples Foundation ("Reunión por la amistad entre los pueblos") en Rimini, Italia, el 18 de agosto de 2020. Se trata de la 41ª edición de este foro católico internacional de reflexión.

La eurozona ha sufrido un golpe económico sin precedentes como resultado de meses de bloqueos relacionados con el coronavirus. Draghi, a quien se le atribuye en gran parte el mérito de salvar al euro del colapso durante la crisis de deuda de la eurozona, dijo que las medidas adoptadas por los gobiernos y los bancos centrales para apuntalar la economía habían sido "correctas". También pidió a los gobiernos europeos que se aseguren de que los montos colosales de deuda pública que están acumulando los países a raíz de la pandemia de coronavirus se inviertan en mejorar sus economías para que las generaciones futuras puedan beneficiarse.

He aquí algunos extractos de su intervención:

“La deuda (pública) creada por la pandemia no tiene precedentes y tendrá que ser saldada principalmente por los jóvenes de hoy (las generaciones futuras)".

"Europa está acumulando grandes cantidades de nuevos préstamos debido a los enormes subsidios gubernamentales necesarios para mantener a flote las empresas y los hogares durante lo peor de la pandemia".

"Pero esa deuda solo es sostenible si se utiliza con fines productivos, como inversiones en los jóvenes, en infraestructuras productivas o en investigación".

“En ese caso, se verá cómo una deuda 'buena'”.

"Sin embargo, si la deuda se utiliza con fines improductivos, se verá cómo deuda 'incobrable' y su sostenibilidad se verá erosionada".

"Pero ahora es urgente una inversión masiva de recursos intelectuales y financieros para los jóvenes. Por lo tanto, es nuestro deber brindarles los medios para pagar esta deuda y hacerlo mientras vivimos en sociedades avanzadas, en lugar de invertir recursos en iniciativas que generen rendimientos políticos garantizados e inmediatos".

“El estado de emergencia y las medidas que ha justificado no durarán para siempre. Ahora es el momento de demostrar sabiduría al elegir el futuro que queremos construir ".

Este enlace se puede ver la intervención completa de Mario Dragui en video:


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Como citar esta entrada del Blog: 

Vicente Esteve, "Draghi: sólo una "buena deuda" (pública) generada por el coronavirus salvará la economía", Universidad de Valencia", Blog Viaje al Fondo de las Finanzas Internacionales, 29/9/2020,