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martes, 17 de marzo de 2015

El balance financiero de los hogares de los países de Europa occidental en 2013


El grupo asegurador alemán Allianz ha publicado recientemente la tercera edición del informe "Allianz Global Wealth Report 2014", el que se presenta un ranking mundial de países según los activos financieros netos per cápita (o riqueza financiera neta = activos-pasivos) a finales de 2013.

En el estudio se incluyen 53 países clasificados en 3 grupos según la riqueza financiera neta per cápita (ver cuadro adjunto; hacer clic sobre el mismo para verlo más grande): i) 18 países de riqueza financiera neta alta (HWC), con más de 31.800 euros por habitante; ii) 19 países de riqueza financiera neta media (MWC, grupo de España), situados en un rango de 5.300-31-800.500 euros por habitante; y iii) 16 países de riqueza financiera neta baja (LWC), con menos de 5.300 euros por habitante.


España ocupa el puesto 20 entre los países más ricos del mundo, con unos activos financieros per cápita de 21.989 euros. El ranking lo encabeza Suiza con 146.540 euros, seguido de EE.UU. con 119.565 euros y de Bélgica con 78.302 euros.

Centrándonos en Europa Occidental, en el siguiente gráfico presentamos el ranking por países de la riqueza financiera neta de los hogares. España se sitúa en la parte baja del ranking europeo debido al rápido crecimiento de los pasivos financieros (endeudamiento) del sector privado en los últimos diez años. En concreto, la economía española se sitúa en el puesto 13, solamente por encima de Finlandia, Grecia y Noruega (el número entre paréntesis se refiere a la posición de cada país en el ranking mundial).



En el siguiente gráfico se muestra la distribución en % del total activos financieros de los hogares de los estos países europeos por tipos de instrumentos: depósitos bancarios, pólizas de seguros y fondos de pensiones, acciones y otros activos financieros.




Las pólizas de seguros y las pensiones son los activos favoritos que acumulan en su riqueza financiera los hogares de Europa occidental, aunque los depósitos bancarios continuando representando un tercio de sus activos financieros a finales de 2013. En el lado opuesto se sitúan las acciones, cuyo peso en el total de activos se ha reducido 12 puntos porcentuales en el período 2000-2013. Si comparamos el comportamiento individual, podemos observar que la distribución de los activos financieros de los hogares es muy heterogénea. En cuanto a las acciones, oscila su participación entre el 12,6% del Reino Unido al 47,5% de Italia, mientras los depósitos son mayoritarios en las carteras de activos de los hogares de Grecia (63,8%), España (46,9%) y Austria (45%).

En el siguiente gráfico se muestra el cambio en porcentaje y en euros per cápita de los activos financieros brutos de los hogares de Europa Occidental desde 2007 a 2013.



Los datos no dejan duda. La crisis financiera ha golpeado fundamentalmente a los hogares de los países de la periferia europea (Grecia, España, Italia y Portugal), pero con más fuerza a los hogares de Grecia y España que no han podido recuperar todavía sus niveles de riqueza financiera previos a la crisis financiera internacional. Esta situación contrasta con los hogares de Suecia y de Noruega, que lideran el ranking con una mejora de su riqueza financiera bruta del 36,3% y del 35%, respectivamente.

En el último gráfico se muestra el nivel de la ratio deuda/PIB y de la deuda per cápita de las hogares de los países de Europa occidental a finales de 2013. Aquí también la divergencia entre los países es muy significativa.


Por una parte, los países que tienen mayor deuda per cápita son Suiza, Noruega y Dinamarca, con 75.490 euros, 66.990 euros y 64.910 euros, respectivamente, aunque también son algunos de los países con mayores rentas per cápita. España se sitúa por debajo de la media (24.730 euros), con una deuda per cápita de 18.051 euros. Por otra parte, lideran el ranking de los países con un mayor porcentaje de deuda de los hogares en relación al PIB, Dinamarca, Holanda y Suiza, con el 146%, 139,6% y 123,9%, respectivamente.  España se sitúa ligeramente por encima de la media, con una ratio deuda/PIB del 75,2%.




martes, 27 de enero de 2015

Yanis Varoufakis, nuevo Ministro de Finanzas de Grecia: confesiones de un marxista “errático”


El profesor de Economía de la Universidad de Atenas, Yanis Varoufakis, es el Ministro de Finanzas del nuevo Gobierno griego de izquierdas.

Suponemos que tendrá la tarea de convencer a los países de la zona del euro, al Fondo Monetario Internacional y al Banco Central Europeo (la llamada "Troika") de la necesidad de reestructurar y aliviar la insostenible deuda helena (174,7% del PIB) y de acabar con la austeridad económica impuesta por los rescates financieros aceptados por Grecia.

Aquí tienen un vídeo en el que expone algunas de sus ideas económicas. No tiene desperdicio. Me recuerda a Axel Kicillof, actual Ministro de Economía y Finanzas Públicas de Argentina.  Mal veo las negociaciones del Gobierno griego con la Troika:


lunes, 12 de enero de 2015

Mi “mano a mano” con José Carlos Díez en las XXIX Jornadas de Alicante sobre Economía Española



El 6 y 7 de noviembre de 2014 se celebraron en Alicante las XXIX Jornadas de Alicante sobre Economía Española organizadas por la Asociación Libre de Economía Española (ALdE) y el Instituto de Economía Internacional de la Universidad de Alicante.

En esta entrada del Blog se puede ver el vídeo completo de las intervenciones de la jornada del día 7 de noviembre.

En el siguiente enlace (desde el punto 3:31:00 hasta el final) se puede seguir mi intervención en el "mano a mano" con José Carlos Díez, en relación a la situación actual de la economía española:

miércoles, 23 de abril de 2014

Una bomba de relojería en la economía china: la deuda del sector privado


La mayoría de los analistas económicos y financieros piensan que el endeudamiento del sector privado de la economía de China no genera ya crecimiento económico "sostenible", puesto que los nuevos préstamos se dedican a inversiones poco productivas o a pagar antiguos préstamos. Desde el punto de vista económico la economía China estaría entrando en el llamado "momento Minsky" del ciclo crediticio, tal y como trata de mostrar un reciente informe del banco de inversión estadounidense Morgan Stanley. En síntesis, la economía de China ha estado creciendo los últimos años sobre la base de un exceso de inversión productiva financiada con un exceso de acumulación de la deuda del sector privado, que ha desembocado en una reciente desaceleración del crecimiento económico que puede ir a más en un futuro cercano.

El economista postkeynesiano Hyman Minsky (1919-1996) estudió la evolución de los ciclos de prosperidad financiera, tratando de identificar los factores desencadenantes de los periodos expansivos y contractivos, e intentando averiguar las distintas fases por las que discurrían esos ciclos. Minsky desarrolló una teoría conocida como "hipótesis de la inestabilidad financiera", similar a la de la escuela austríaca de pensamiento, sobre el impacto de los ciclos crediticios en la economía. En su trabajo títulado The Financial Instability Hypothesis, Minsky identificó las cuatro fases del ciclo del crédito en las que puede situarse una economía, en función del predominio de las finanzas de las empresas:

(1) "finanzas cubiertas": fase en el que los prestatarios tienen suficientes flujos de caja para cumplir con sus deudas contraídas, es decir, los pagos de intereses y la amortización de los préstamos.

(2) "especulación financiera": fase en la que los flujos de caja permiten pagar los intereses de la deuda, pero no amortizar el principal de los préstamos. En esta fase las empresas necesitan refinanciar parte del stock de su deuda bancaria.

(3) "finanzas de tipo Ponzi": fase en la que los flujos de caja no permiten ni siquiera pagar los intereses de la deuda. En esta fase las empresas necesitan refinanciar más parte del stock de su deuda bancaria o vender activos para pagar los intereses.

(4) "ataques especulativos" o "momento Minsky": Es el punto en el que las empresas que se encuentran en la fase de "especulación financiera" o en la fase de "finanzas de tipo Ponzi" ya no son capaces de refinanciar sus deudas o de pedir prestado capital adicional para pagar los intereses. En esta fase, los inversores sobreendeudados se ven obligados a vender incluso sus inversiones más sólidas para poder pagar sus préstamos, lo que provoca grandes pérdidas en todos los mercados y una ingente demanda de liquidez que obliga al banco central a realizar inyecciones masivas de dinero.

En relación a las fases del ciclo crediticio, Minsky defendió varias ideas:
  • Si la mayoría de las empresas de la economía están en la fase de "finanzas cubiertas", el sistema financiero es robusto y la economía se situará en un ciclo de crédito estable, mientras que si la mayoría de las empresas han entrado en la fase de "especulación financiera" o de "finanzas tipo Ponzi", el sistema financiero se vuelve frágil y la economía se situará en un ciclo de crédito inestable.
  • Cuando los tipos de interés son inferiores a la tasa de beneficio las empresas experimentan la tendencia de cambiar de un estado de "finanzas cubiertas" al estado de "finanzas tipo Ponzi". Todo sistema financiero robusto, experimenta una tendencia natural a convertirse en un sistema financiero frágil, debido a los incentivos que supone el endeudamiento cuando los tipos de interés son bajos: mayor rentabilidad, posibilidad de inversión y revalorización de activos. La fase de euforia suele ir acompañada de sobrevaloración, apalancamiento y operaciones de compraventa rápidas.
  • Cuanto más largo sea un período de expansión económica y del crédito, mayor será la proporción de "especulación financiera" y de "tipo Ponzi", y más inestable será el sistema financiero y la economía.
En el siguiente gráfico (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) se representan las cuatro fases del ciclo del crédito en las que puede situarse una economía.


Una mayoría de analistas económicos y financieros piensan que la economía de China ha permanecido los últimos años en la fase de "especulación financiera" y que ya se ha situado en una peligrosa fase de "finanzas tipo Ponzi". De hecho, en el siguiente gráfico se puede observar como la deuda total del sector privado ha aumentado del 115% del PIB en 2007 al 193% del PIB a finales del tercer trimestre del 2013. [1] 


El informe de Morgan Stanley presenta datos que indican que la deuda acumulada por el sector privado chino es no "sostenible" y poco productiva y que, en última instancia, la economía China se encamina hacia un "momento Minsky".

En primer lugar, mientras que a mediados de la década del 2000 con 1 yuan chino de nueva deuda del sector privado se lograba generar 1 yuan chino de PIB (ratio 1/1) en 2012 ya se necesitaban 4 yuanes para generar 1 yuan de PIB (ratio 4/1).

En segundo lugar, ha medida que las autoridades económicas y monetarias chinas tratan de estabilizar el crecimiento del crédito bancario tradicional desde 2010, el endeudamiento del sector privado ha ido aumentado de manera creciente y paralelamente a través del "sector bancario en la sombra" (SBS), el cual ya representa un 20% del total del crédito concedido en China a finales de 2013 (un 12% del total en 2007). [2] El problema es que de los 1,8 billones de dólares de los préstamos concedidos por el SBS, casi 600.000 millones de dólares (3,6 billones de yuanes) van a vencer en 2014, tal y como se puede observar en el siguiente gráfico.


En tercer lugar, se estima que hasta 1/3 de los nuevos préstamos del sector privado se están utilizando en la actualidad para refinanciar la deuda acumulada, y que los pagos por intereses de la deuda ya representan un 17% del PIB, tal y como muestra el siguiente gráfico.


En cuarto lugar, la política monetaria del Banco Central de China (The People’s Bank of China, PBOC) se está endureciendo considerablemente para tratar de frenar el crédito al sector privado y, en particular, los créditos concedidos a través del SBS. Como consecuencia de ello, los tipos de interés del mercado interbancario de Shanghai (Shangai Interbank Offered Rate, SHIBOR) han aumentando en 220 puntos básicos desde mayo de 2013, mientras que los tipos de interés de los bonos corporativos, de los productos de gestión de patrimonios (WMPs) y de los préstamos bancarios (Repo) han aumentado en los últimos meses cerca de 200 puntos básicos, tal y como se muestra en el siguiente gráfico.


La combinación del endurecimiento de la política monetaria, el aumento de los tipos de interés, la desaceleración del crecimiento económico y la enorme cantidad de préstamos cuyo origen es el SBS y que están próximos a su vencimiento, hace pensar a los analistas de Morgan Stanley que el "momento Minsky" está próximo en la economía china.

Esta conjunción de factores puede conducir en una primera fase a la falta de liquidez y a un goteo de insolvencias de empresas, impagos y morosidad bancaria. Como resultado de ello, los bancos y otras entidades financieras podrían comenzar a aumentar sus provisiones para insolvencias y reducir la disponibilidad de crédito. En última instancia, la falta de crédito y el endurecimiento de las condiciones de los nuevos créditos podrían generar una desaceleración de la actividad económica, especialmente en los sectores más dependientes del crédito "fácil", tales como el desarrollo de infraestructuras de las entidades locales y los sectores con exceso de capacidad (minería del carbón, cementeras, construcción de inmuebles, energía solar, construcción naval y acero, fundamentalmente).

Finalmente, las expectativas derivadas de este proceso indican que la economía china continuará la desaceleración de su crecimiento en términos reales desde el 7,4% en 2013 hasta el 5,4% en 2015, tal y como se muestra en el siguiente gráfico.

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[1] Suma de la deuda bancaria, bonos corporativos y de la deuda del sector bancario en la sombra.
[2] El SBS de la economía China otorga créditos a los prestatarios que no pueden obtener créditos del sector bancario tradicional, tales como las agencias de financiación de las entidades locales (LGFV), las empresas en sectores con exceso de capacidad y con una rentabilidad baja o negativa, como la minería del carbón, el acero, el cemento, la construcción naval y la energía solar. Y el caso de los agencias LGFV - que captan fondos para financiar las infraestructuras de las entidades locales- ,  es grave ya que se estima que más de las mitad de las mismas ya no tienen flujos de caja para pagar los intereses o el principal de la deuda.

lunes, 7 de abril de 2014

Las cinco mayores crisis financieras internacionales, la Gran Depresión de 1929 y la Gran Recesión de 2007: ¿en cuánto tiempo se recuperó el empleo?

Una de las cuestiones más debatidas en la actualidad en nuestro país es la relativa a cuánto tiempo se tardará en recuperar el empleo previo al inicio de la recesión económica de 2007. Para tratar de dar una respuesta adecuada a esta cuestión quizá resulte de utilidad el contrastar experiencias similares históricas, de las cuales ya tenemos la respuesta.

En esta entrada del Blog mostramos en cuánto tiempo se recuperó el empleo previo al inicio de la crisis en las cinco mayores crisis financieras históricas (España, 1977; Noruega, 1987; Finlandia, 1991; Suecia, 1991; Japón, 1992) [1], y las dos mayores recesiones económicas que han golpeado históricamente a la economía de EE.UU. (la Gran Depresión de 1929 y la Gran Recesión de 1987). Estos comportamientos históricos sirven de base para evaluar la experiencia actual de la crisis económica de la economía española iniciada a finales de 2007.

En el gráfico adjunto - publicado recientemente por Oregon Office of Economic Analysis -  (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande), se representa la pérdida de empleos (en %) en cualquier mes posterior a la recesión respecto al nivel máximo de empleo alcanzado antes del inicio de la recesión económica en los 7 episodios históricos mencionados.


En los 5 grandes episodios de crisis financieras internacionales, el mercado de trabajo recuperó el nivel de ocupación previo a la crisis económica de una manera muy heterogénea:

- España, 1977: 13 años
- Noruega, 1987, 8 años y 6 meses
- Finlandia, 1991, 17 años y 4 meses
- Suecia, 1991, 18 años y 8 meses
- Japón, 1992, todavía no lo ha recuperado después de 22 años

Por el contrario, en el contexto de los otros grandes episodios de crisis financieras, el actual ciclo económico recesivo de los EE.UU. no parece tan grave en términos relativos. De hecho, el mercado de trabajo de EE.UU. obtiene por el momento "mejores resultados" que las cinco crisis financieras anteriores identificadas por Reinhart y Rogoff (2009, 2011) y que la Gran Depresión (recuperación del empleo en 11 años). En concreto, si se mantuviera la tendencia observada en el gráfico en los próximos meses, la economía de EE.UU. habrá vuelto ya al empleo previo al inicio de la "Gran Recesión" iniciada en el año 2007 en 6 años y 6 meses.

Parte de esta recuperación rápida del empleo en EE.UU. se puede atribuir, sin duda, a la política fiscal moderadamente expansiva del Gobierno Federal (con muchos menos recortes que en la zona del euro) y a la política monetaria no convencional muy expansiva de la Reserva Federal (mucho más expansiva que en la zona euro).

En el siguiente gráfico hemos reproducido el primer gráfico para el período de crisis económica de la economía española iniciada en 2007.


El pico máximo de empleo se alcanzo en el tercer trimestre de 2007, con un número de ocupados según la EPA de 20.510.600 personas. En la actualidad, el número de ocupados según la EPA se sitúa a finales del cuarto trimestre de 2013 en 16.758.200 personas, lo que representa una caída del 18,3% desde el máximo de ocupación alcanzado antes de la crisis de 2007. El perfil del gráfico supone que llevamos ya 6 años y 3 meses de pérdidas de empleo desde el pico del tercer trimestre de 2007.

Me temo que llevamos camino de repetir nuestra experiencia de 1977 y siendo ya muy pesimista el de Japón.
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[1] Las cinco mayores crisis financieras internacionales son identificadas en los trabajos de los economistas de Harvard University, Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff:

Reinhart, C. y Rogoff, K.S. (2009): This Time Is Different: Eight Centuries of Financial Folly, Princenton University Press.

Reinhart, C. y Rogoff, K.S. (2011): "From Financial Crash to Debt Crisis", American Economic Review, Vol. 101, No. 5, pp. 1676-1706.

jueves, 6 de febrero de 2014

La política monetaria del BCE debe de tomar el relevo a la política fiscal restrictiva


Las políticas de excesiva "austeridad" fiscal continúan pasando factura al crecimiento económico en España y en el resto de países de la zona euro. Los posibles efectos negativos sobre el crecimiento económico provocados por rápidas reducciones de los déficit públicos - conocidos como "ajustes fiscales" o "procesos de consolidación fiscal" - están de máxima actualidad en muchos países de la OCDE y, especialmente, en el caso de la Eurozona.

Los resultados de las políticas de austeridad fiscal aplicadas en la Eurozona son claras. Todos los países que se sometieron a este "tratamiento" están en peor situación en términos de empleo y de riqueza que en el inicio de los programas de ajuste gestionados por la llamada "troika": Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo (BCE).

En 2009 y 2010 los economistas estábamos debatiendo sobre la eficacia de los paquetes de estímulos fiscales introducidos en 2008 y 2009 para contrarrestar los efectos negativos de la crisis económica. El enfoque mayoritario era entonces que los procesos de consolidación fiscal serían "expansivos" en el medio plazo (estimularían el crecimiento económico) a través de los denominados efectos no keynesianos. En síntesis, los efectos no keynesianos se generan por un cambio en las expectativas sobre los impuestos futuros (gastar supone aumentar los impuestos, hoy o mañana). Al reducirse los impuestos esperados en el futuro, el consumo y la inversión aumentan en el momento actual y, en última instancia estimulan el crecimiento y el empleo. [1]

Las cifras de evolución económica del periodo 2008-2013 han puesto de manifiesto el fracaso de la hipótesis de la política de consolidación fiscal “expansiva”, especialmente en la Eurozona. Por ello, el debate académico se ha trasladado en los últimos tiempos justo en sentido contrario: de los efectos no keynesianos (positivos) a los efectos keynesianos (negativos, vía multiplicadores fiscales) de la política fiscal. Ahora se debate si las consolidaciones o ajustes fiscales "excesivos" y persistentes tienen un efecto negativo a medio y largo plazo sobre el crecimiento económico y el empleo.

En este línea, existen en la literatura económica reciente sólidos argumentos teóricos que indican que cuando los tipos de interés nominales se mantienes constantes y en niveles cercanos a cero, el banco central no es ya capaz de amortiguar los efectos negativos de la caída en el gasto público, lo que implica que el efecto multiplicador negativo sobre el output de la política fiscal restrictiva puede ser muy elevado [2].

Centrémonos en el caso particular de la Eurozona.

Por un lado, el fracaso de la política fiscal restrictiva en la Eurozona tiene mucho que ver con la falta de una política monetaria de acompañamiento "suficientemente" expansiva del BCE.

En primer lugar, la inyección de liquidez del BCE a través de la estrategia de expansión del balance (denominada política monetaria no convencional) en la Eurozona no ha sido suficiente ni eficaz para estimular el crédito al sector privado, el crecimiento económico y el empleo. 

Como se puede observar en el gráfico (hacer click sobre el mismo para verlo más grande), hay una diferencia muy notable entre el comportamiento de la Reserva Federal de EE.UU. y el Banco de Inglaterra respecto al BCE. Desde enero de 2007, la Reserva Federal de EE.UU. y el Banco de Inglaterra han multiplicado su balance por 4,45 y 4,75 veces, respectivamente, como consecuencia de una clara, contundente y decidida política de compra de activos al sector bancario (deuda pública y activos respaldados por hipotecas). Mientras tanto, el BCE sólo ha duplicado su balance y, lo que es más llamativo, su tamaño es hoy igual al de noviembre de 2011, fecha en la que Mario Draghi toma posesión como Presidente del BCE.


En segundo lugar, el BCE ha sido excesivamente "fiel" a su objetivo único de estabilidad de precios. 

Esta actitud contrasta con el comportamiento de la Reserva Federal de EE.UU. y del Banco de Inglaterra cuyo objetivo es dual (estabilidad de precios y  apoyo a la política económica del gobierno, incluyendo sus objetivos de crecimiento y empleo). De hecho, en los siguientes gráficos se puede observar como se sigue manteniendo la tasa de inflación de la Eurozona claramente por debajo del objetivo del 2% (+0,8% en tasa interanual frente al +1,5% en EE.UU.; diciembre 2013), cuando la tasa de desempleo alcanza cifras récord desde comienzo de la crisis financiera internacional (12,1% frente al 6,7% en EE.UU., escala de la izquierda del gráfico; diciembre 2013), y la tasa de crecimiento continúa en tasas negativas (-0,3% frente al +3,2% de EE.UU.; tercer trimestre y cuarto trimestre de 2013, respectivamente).






Una política monetaria más expansiva por parte del BCE que hubiera generado más inflación hubiera tenido efectos más positivos sobre la economía. En primer lugar, habría reducido los costes laborales reales en los países periféricos, incluida España. En estos países, la presencia de un elevada tasa de desempleo ha inducido a aumentos moderados de los salarios nominales, por lo que una mayor tasa de inflación habría reducido también los salarios reales, los costes laborales unitarios reales y, en última instancia, hubiera aumentando la competitividad exterior. En segundo lugar, la mayor tasa de inflación habría ayudado al proceso de desapalancamiento de las economías, vía la reducción del valor real de los stock de deuda pública, y de los stock de deuda del sector privado (sistema bancario, hogares y empresas no financieras).

En tercer lugar, la política monetaria "moderadamente" expansiva del BCE no ha propiciado la depreciación nominal y real del tipo de cambio del euro y, por lo tanto, un aumento de la competitividad exterior del economía de la Eurozona, factor clave para dotar de un mayor impulso a las exportaciones.

En los gráficos siguientes podemos observar como el tipo de cambio nominal del euro con el dólar y la libra esterlina, el tipo de cambio efectivo nominal del euro y el tipo de cambio efectivo real del euro (con el conjunto de los 21 países con los que más  realiza intercambios comerciales), se sitúan en la actualidad en los mismos niveles de comienzos de mediados de 2008, y de comienzos de 2010 en los dos últimos casos.






Por otro lado, la falta de recuperación económica de la Eurozona tiene mucho que ver también con los errores cometidos por el BCE en el proceso de reestructuración bancaria del periodo 2009-2011.

Muchos analistas pensamos que los problemas de crecimiento y empleo de la Eurozona se vieron agravados por las primeras "pruebas de resistencia" o "tests de estrés" al sistema bancario europeo realizadas en 2009 y 2011. Al final de este proceso pocas entidades bancarias quebraron y aumentaron la ratio capital-activos, vía el crecimiento moderado del capital y de una caída en mucha mayor medida de los activos. Este comportamiento provocó, en última instancia, una contracción del crédito al sector privado que no ha ayudado a la recuperación de las economías de la Eurozona, especialmente las periféricas (véase la caída del crédito a las empresas no financieras y a los hogares en los dos siguientes gráficos, respectivamente).





Agotada la política fiscal restrictiva en la Eurozona por sus efectos perversos sobre el crecimiento económico y el empleo, sólo cabe esperar que la política monetaria del BCE tome el relevo.

La nueva estrategia monetaria del BCE se sustentaría en:

1) Introducir nuevas medidas de política monetaria no convencional que expandan en mayor medida el balance el BCE y la liquidez de la Eurozona: a) volver a utilizar el programa de Operaciones de Financiación a más Largo Plazo (OFMLP o por sus siglas en ingles LTRO); b) poner en marcha el programa previsto de Operaciones Monetarias Directas (OMD) para compra de títulos de deuda pública. Este instrumento no se ha utilizado todavía, pero el efecto del anuncio de este programa, en septiembre de 2012, consiguió rebajar la prima de riesgo y romper el círculo vicioso de la deuda pública de Italia y España; c) aprobar un nuevo Programa de Mercado de Valores (PMV) en el que inicie una compra masiva de activos respaldados por hipotecas, a semejanza de lo realizado por la Reserva Federal y, en menor medida, por el Banco de Inglaterra.

2) Propiciar un aumento de la tasa de inflación para ayudar al proceso de desapalancamiento de las empresas no financieras, sistema bancario y hogares.

3) Propiciar la depreciación nominal del euro en los mercados de cambios, e indirectamente la depreciación real del euro, con la relajación del objetivo de inflación. El objetivo sería impulsar las exportaciones de la Eurozona, especialmente la de los países periféricos.

4)  Relajar las condiciones de los nuevos test de estrés de los bancos de la Eurozona (las pruebas se realizarán entre marzo y octubre de 2014), impidiendo que se incluya la totalidad de la deuda pública de la cartera de las entidades bancarias en los activos de riesgo. Un aumento excesivo de las necesidades de nuevo capital podría llevar a otra crisis bancaria, a otro rescate bancario y a un nuevo frenazo al crédito al sector privado por un largo periodo de tiempo.

5) Aprobar la introducción de un mecanismo cercano al Esquema de Financiación del Crédito (Funding for Lending Scheme, FLS por sus siglas en inglés), acordado entre el Banco de Inglaterra y el Tesoro británico para el programa fomentar el crédito en la economía británica. Desde su introducción en julio de 2012, el FLS ha contribuido a una fuerte reducción de los costes de financiación de los bancos y las sociedades de crédito. Esto ha llevado a una reducción de los costes de los préstamos y a un aumento de la disponibilidad de crédito para hogares y empresas no financieras del Reino Unido. Su reciente renovación que se extiende hasta enero de 2015 incluye el apoyo a los créditos a la pymes.

6) Cobrar tasas negativas para los depósitos de las entidades bancarias "ociosos" en el BCE. Esta medida sería muy conveniente para impulsar el crédito al sector privado no financiero de la Eurozona.

Si el BCE no cambia radicalmente su política monetaria y la economía española no crece a medio plazo por encima del 2-3%, la aritmética de la deuda pública y de la deuda exterior es insostenible y nos veremos abocados al impago de la deuda. Y en este sentido ya ha aparecido un aviso serio para navegantes: el Bundesbank propone en su último boletín de enero que los países europeos que atraviesan dificultades financieras, en lugar de pedir ayuda a los contribuyentes de los países europeos más ricos como Alemania (a través de los rescates previstos en la Eurozona), se "espabilen" recaudando dinero entre los sectores más adinerados de su propio país (“un pago único y extraordinario del impuesto sobre el capital nacional”).

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[1] Sobre los efectos no keynesianos de los procesos de consolidación fiscal puede verse los trabajos de:

Alesina, A. y Ardagna, S. (1998): "Tales of fiscal adjustments", Economic Policy, 13, 487-545.
Alesina, A. y Ardagna, S. (2010): "Large Changes in Fiscal Policy: Taxes versus Spending", Tax Policy and the Economy, 24, 35-68.
Alesina, A. y Ardagna, S. (2012): "The Design of Fiscal Adjustments", Department of Economics, Harvard University, mimeo.
Alesina, A., Favero, C. y Giavazzi, F. (2012): "The output effect of fiscal consolidations", NBER Working Paper No. 18336.
Alesina A. y Perotti, R. (1995) “Fiscal Expansions and Adjustments in OECD Countries”, Economic Policy, No. 21, 207-247.
Giavazzi, F. y Pagano, M. (1990): "Can Severe Fiscal Contractions Be Expansionary? Tales of Two Small European Countries", NBER Macroeconomics Annual 1990, 5, 75-122.
Perotti, R. (2013): "The Austerity Myth: Gain without Pain?", en A. Alesina y F. Giavazzi (eds.), Fiscal Policy After the Great Recession, University of Chicago Press and NBER, forthcoming.

[2] Sobre el aumento de los valores de los multiplicadores fiscales desde el inicio de la crisis financiera internacional, véase entre otros:

Christiano, L. , Eichenbaum, M. y Rebelo, S. (2011): "When Is the Government Spending Multiplier Large?”, Journal of Political Economy, Vol. 119, No. 1, pp. 78.121.
Eggertsson, G. y Woodford, M. (2003): “The Zero Interest-rate Bound and Optimal Monetary Policy", Brookings Papers on Economic Activity, 1, pp. 139-233.

miércoles, 20 de noviembre de 2013

La tasa de ocupación y la tasa de actividad desde el inicio de la crisis financiera internacional: ¿Cómo afectan a largo plazo a la renta per cápita de EE.UU.?



El crecimiento económico a largo plazo puede ser aproximado por la evolución de la renta per cápita, macromagnitud que depende de la evolución de tres factores (los dos primeros económicos y el último demográfico):

PIB/población total = (PIB/población ocupada) x (población ocupada/población activa) x (población activa/población total)

o equivalentemente [1]:

renta per per cápita = productividad aparente del trabajo x tasa de ocupación x tasa de actividad

La evolución de la tasa de ocupación y de la tasa de actividad de la economía americana desde el inicio de la crisis financiera internacional en 2008 es muy negativa, lo que está condicionando el crecimiento actual y potencial de los EE.UU., puesto que el crecimiento de la productividad aparente del trabajo (véase dos primeros gráficos; hacer click sobre los mismos para verlos más grandes) no ha podido compensar la caída de estas dos ratios. El resultado es la caída inicial y el estancamiento posterior de la renta per cápita desde el inicio de la crisis económica conocida como la Gran Recesión (véase segundo y tercer gráfico).





En los dos siguientes gráficos se presenta la evolución histórica y la reciente, respectivamente, de la tasa de ocupación. El nivel máximo histórico de la ratio se alcanzó en abril del 2000 (un 64,7%) y al comienzo de la crisis de financiera internacional de 2008 se situaba en el 62,9%. Desde 2008 no se ha recuperado y el último dato disponible sitúa a la tasa de ocupación (octubre de 2013) en el 58,3%, el nivel más bajo en 30 años (septiembre de 1983).



Por último, en los dos siguientes gráficos se presenta la evolución histórica y la reciente, respectivamente, de la tasa de actividad. El nivel máximo histórico de la ratio se alcanzó en enero del 2000 (un 67,73%) y al comienzo de la crisis de financiera internacional de 2008 se situaba en el 66,2%. Desde 2008 no se ha recuperado, y el último dato disponible sitúa a la tasa de actividad (septiembre de 2013) en el 63,2%, el nivel más bajo en 30 años (agosto de 1978).



En síntesis, el problema a largo plazo del crecimiento a largo plazo de la renta per cápita de la economía americana es la recuperación de la tasa de ocupación (factor económico) y de la tasa de actividad (factor demográfico).
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[1] La población activa en EE.UU. es la población de 15 años o más que se ha integrado en el mercado de trabajo, es decir, que tiene un empleo o que lo busca de forma activa. 

domingo, 10 de noviembre de 2013

Los beneficiarios del Programa de Cupones para Alimentos en EE.UU. siguen aumentando desde el inicio de la crisis financiera internacional


En los EE.UU. existe un programa gestionado por el Departamento de Agricultura Federal y los Estados conocido por las siglas SNAP (Supplemental Nutrition Assistance Program o Programa de Asistencia de Nutrición Complementaria), nueva denominación desde octubre de 2008 del antiguo Programa de Cupones para Alimentos (Food Stamp Program). El Programa SNAP comenzó en los EE.UU. en la década de los 30, como ayuda para que la población más pobre pudiera comprar alimentos y con el objetivo de "crear una sociedad más productiva". En 1971 se convirtió en un programa federal aunque en la actualidad cada Estado tiene reglas específicas.

En el contexto actual de altos niveles de desempleo (y de caída de ingresos familiares) a los que se enfrenta la economía de EE.UU., el Programa SNAP constituye la primera línea de defensa contra el hambre. Permite que las familias de bajos recursos adquieran alimentos con tarjetas de Transferencia Electrónica de Beneficios (EBT, Electronic Benefits Card). Para poder recibir la tarjeta que da derecho a comprar alimentos en establecimientos previamente especificados por el Programa SNAP, el ciudadano tiene que reunir ciertos requisitos. Con más detalle, dependiendo de su estatus migratorio y del tiempo que ha permanecido en territorio estadounidense, un individuo (y sus hijos) puede ser elegible para obtener los cupones que le permiten recibir alimentos gratis en los supermercados. Puede lograrlos incluso si posee algún otro beneficio como seguro social o pensión y si tiene empleo, un automóvil o si es dueño de la casa donde vive. 

Los requerimientos para la beneficiario del SNAP son diferentes en algunos Estados pero generalmente tienen en cuenta el número de personas en el hogar, los ingresos, las deudas, el total de la renta y otros gastos. La cantidad máxima asignada mensualmente a una persona individual es en la actualidad de 200 dólares y va subiendo su cuantía en función de las personas asignadas a su cargo.

Los datos históricos de todos los Estados se pueden ver con detalle en la web del Departamento Federal de Agricultura y los últimos datos disponibles fueron publicados recientemente por el Wall Street Journal. 

La crisis económica ha disparado el número de beneficiarios y el coste global del Programa, alcanzado cifras récord desde que se convirtió en un programa federal en 1971. A finales de junio de 2013, uno de cada seis estadounidenses (un 15% del total de la población) hacían uso del Programa de Cupones de Alimentos, es decir,  47,6 millones de personas (un 47% del total eran niños y un 26% más adicional eran adultos que vivían con niños) o 23 millones de hogares, y ello representaba un 80 % más de beneficiarios que en 2006. Además, el coste del Programa había alcanzado a finales de 2012 un total de 78.435 millones de dólares, con un aumento del 138% desde 2006. Por último, el beneficio medio mensual por persona y por hogar alcanza en la actualidad la cifra de 133 y 275 dólares, respectivamente.

Encabezan la lista negra, con un número superior de beneficiarios igual o superior al 20% de su población,  los Estados de Mississipi (22%), Oregon (21%), Tennessee (21%), Kentucky (20%) y New Mexico (20%).  Finalmente, destacar también que incluso los Estados relativamente más ricos han visto crecer espectacularmente el número de ciudadanos dependientes del Programa SNAP durante los últimos años: Florida (18% del total de su población),  New York (16%), Texas (15%), Massachusetts (13%), Maryland (13%), California (11%) y New Jersey (10%), entre otros. La capital de EE.UU., Washington DC, encabeza el ranking, con el 23% de la población que depende de cupones de alimentos para "sobrevivir".

Otro dato interesante es el porcentaje de la población por razas que utiliza los cupones de alimentos. Por ejemplo, en Washington DC, de los hogares norteamericanos de raza negra o afro-americanos, el 90,6% utiliza los cupones de alimentos. Entre los hispanos o latinos, el porcentaje se sitúa en el 5,8%, entre los blancos el 5,2%, y entre los asiáticos tan sólo el 0,7%.

El aumento de las prestaciones y el impulso de carácter temporal al Programa SNAP que supuso la "Ley de Reinversión y Recuperación de Estados Unidos de 2009" (en inglés: ''American Recovery and Reinvestment Act of 2009'', abreviada ARRA, Pub.L. 111-5, popularmente conocida como the Stimulus o The Recovery Act) ha llegado a su fin el 1 de noviembre de 2013, por lo que se prevé un recorte en las prestaciones para todos los hogares que se benefician del Programa.

Puede parecer increíble desde Europa, pero los cupones de alimentos se han convertido en la red de seguridad social por excelencia de los EE.UU. En España el papel de los cupones de alimentos lo ejerce la familia.

viernes, 29 de marzo de 2013

La devaluación interna de la economía española navega con el rumbo equivocado


Durante los años 1995-2007 la economía española experimentó una etapa expansión económica sin precedentes desde la democracia (con una tasa medial anual acumulativa de crecimiento del 3,5%). Esta etapa de crecimiento se basó en dos pilares.

Por un lado, la incorporación de España a la Unión Económica y Monetaria en 1994 propició una caída de los tipos de interés nominales, que se acentuó a partir de la instauración del euro como moneda oficial en sustitución de la peseta. La caída de los tipos de interés y la ausencia de riesgo de tipo de cambio dentro de la zona euro llegó a provocar la existencia de tipos de interés reales negativos y alentó un aumento de la confianza de los inversores y un fuerte aumento del crédito, que conllevó el aumento de la demanda de viviendas y de bienes de consumo duradero y posteriormente el aumento de la inversión en capital fijo y el empleo de las empresas favorecidos por esa mayor demanda. Por otro lado, la expansión económica se vio favorecida por la llegada masiva (sin control) de inmigrantes, fundamentalmente a partir del año 2002, atraídos por una creciente demanda de empleo en el sector de la construcción y de algunos servicios básicos de bajo valor añadido como la hostelería y el servicio doméstico. Este aluvión de inmigrantes provocó un nuevo impulso al consumo privado y a la inversión en capital fijo, y a la vez impidió el estrangulamiento de la economía por falta de mano de obra en determinados sectores productivos.

Pero al mismo tiempo que se impulsaba el crecimiento y el empleo (ejemplo en Europa), la economía española generó un conjunto de desequilibrios macroeconómicos importantes: déficit creciente y persistente de la balanza por cuenta corriente, insuficiencia de ahorro y dependencia de la financiación exterior, exceso de inversión en capital fijo (tanto en infraestructuras públicas como en vivienda), sobreendeudamiento de familias, empresas financieras y sistema bancario (con el exterior), dependencia de la producción y el empleo de los sectores ligados al "ladrillo", y aumento de los precios y salarios (pérdida de competitividad exterior) por encima de nuestros socios europeos y del resto de países industrializados.

La crisis financiera internacional de 2007 que desencadenó la crisis económica global no hizo más que sacar a la luz nuestros desequilibrios y nos despertó de un sueño de crecimiento (y casi pleno empleo) que ya tenía fecha de caducidad cuando nació. Los bajos niveles de los tipos de interés nominales y reales y el exceso de crédito inmobiliario e hipotecario generaron una enorme burbuja, que provocó aumentos del precio de las viviendas durante este periodo de más de un 30% en términos reales (descontada la inflación). Además, la caída de los ingresos públicos y la acumulación de gastos públicos estructurales (servicios públicos que ya no se podían financiar y una estructura administrativa duplicada y despilfarradora, cuando no corrupta) y coyunturales (aumento de las prestaciones por desempleo y de los intereses de la deuda), ha terminado  generando un déficit público y un endeudamiento de las AA.PP. insostenible.

A título de ejemplo, en el primer gráfico (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) se muestra la pérdida de competitividad relativa acumulada por la economía española con Francia y Alemania en el periodo 1999-2007.


























Los costes laborales de una economía se suelen medir en términos de unidad de producto, es decir, mediante la variable conocida como el coste laboral unitario nominal, CLUN, la cual se aproxima mediante el cociente entre la remuneración media por asalariado, W, y la productividad aparente del factor trabajo, PROD. A su vez la productividad aparente del factor trabajo se calcula por el cociente entre la producción en términos reales y el empleo total de la economía. De este modo, los posibles aumentos (caídas) temporales de los CLUN serán el resultado del aumento (disminución) de la retribución por asalariado y de una caída (aumento) de la productividad, o de una combinación de ambos factores, CLUN = W-PROD.

Como se puede observar en el gráfico, mientras que el periodo 1999-2007 en España subían los CLUN un 31%, en Francia aumentaban un 18% y en Alemania se mantenían constantes. Este proceso de pérdida de competitividad era el resultado de un aumento excesivo de los salarios que no era ni de lejos compensados con la baja productividad de nuestra economía. En el extremo opuesto se situaba Alemania, que registraba una moderación salarial que encima era compensada con una mayor productividad del trabajo.

Antes del ingreso en la Unión Económica y Monetaria, las devaluaciones competitivas (o externas) de la peseta fueron un factor determinante para impulsar la salida de la economía española de las crisis económicas. Sin duda, este ajuste nominal permitía recuperar la competitividad exterior y, en última instancia impulsar la actividad económica a través de la demanda externa. 

Pero una vez abandonada la moneda nacional con el euro y con la cesión de la política monetaria al Banco Central Europeo, la estrategia de recuperación de la competitividad con el exterior y la reactivación económica pasa por un proceso de devaluación interna (o desinflación competitiva), basada en dos pilares: a) la búsqueda de un equilibrio presupuestario mediante un proceso de ajuste o consolidación fiscal; y b) el cambio de las pautas de comportamiento de los agentes económicos en la determinación de precios y salarios, que debería vincularse a la productividad real. Ello permitiría la moderación de la inflación, facilitando un proceso de desinflación competitiva.

Pero a la vista de lo acontecido desde 2011, la devaluación interna de la economía española navega con el rumbo equivocado.

Por un lado, la composición del ajuste fiscal de la economía española camina por la senda inadecuada, tal y como tuvimos de explicar en una entrada reciente del Blog. En primer lugar, el ajuste fiscal no se basa en una caída del gasto público, sino que su diseño es un combinación entre recortes de gasto público y subida de impuestos. En segundo lugar, los recortes de gasto público no se centran en el gasto corriente, sino que gran parte del recorte se ha basado en la bajada de la inversión pública, siguiendo la tendencia del último Gobierno socialista. Por último, el ajuste fiscal no está acompañado de una política de reformas estructurales que incidan en el incentivo de la oferta agregada, la liberalización del mercado de trabajo y la moderación de salarios. En este caso, las medidas que incidan por el lado de la oferta son escasas o tímidas, la liberalización del mercado de trabajo es incompleta y, por el momento, sólo se ha impulsado de manera exógena la moderación salarial en los empleados públicos, mientras que los salarios del sector privado han seguido creciendo o reduciéndose moderadamente (el ajuste ha sido el empleo). Además, los acuerdos de moderación salarial entre los agentes sociales, y entre estos y el Gobierno brillan por su ausencia.

Por otro lado, aunque en el últimos años los crecimientos en los salarios se han ido moderando e incluso se han reducido en 2012, esta reducción global del último año esconde dos mecanismos perversos, tal y como se puede ver en los siguientes gráficos.

En primer lugar, la tasa salarial firmada en los convenios colectivos ha aumentado en 2012 un 1,3%, cuando la tasa de paro ya roza el 27%.


En segundo lugar, y quizás más grave, aunque el coste laboral por hora trabajada en 2012 se ha reducido un 3,1 % (4º trimestre de 2012 sobre 4ª trimestre de 2011), esta bajada esconde un escandaloso comportamiento "dual":
  • Mientras que el peso de la caída de los salarios los soportan los empleados públicos y los empleados afines (empleados de sectores "concertados"): sector de administración pública y defensa y seguridad social obligatoria (-15,9% de caída de salarios); sector de actividades sanitarias y de servicios sociales (-10,4% de caída de salarios).
  • La subida salarial en los sectores (mal) regulados o (ineficientemente) subvencionados es provocadora y estridente: sector subvencionado de las industrias extractivas o mineras (+10% de subida de salarios); sector regulado de suministro de energía eléctrica y gas (+9,4% de subida de salarios).


Durante el año 2010 se puso de moda entre algunos académicos y comentaristas económicos la defensa del llamado efecto demostración de los salarios públicos sobre los salarios privados. En síntesis, se  afirmaba que la reducción de los salarios públicos tendría un efecto demostración sobre la negociación salarial privada, reduciendo significativamente los incrementos salariales acordados y, por tanto, impulsando el empleo y la actividad económica. Parece que se equivocaron y el efecto demostración está siendo insignificante.

lunes, 10 de diciembre de 2012

La banca extranjera reduce drásticamente su exposición a la economía española: ¿es el momento de pedir el rescate europeo?

La economía española se encuentra en una encrucijada y probablemente sólo hay tres salidas en el corto plazo: i) un rescate europeo que nos proporcione un "colchón" para la financiación exterior a tipos de interés asumibles en 2013; ii) la suspensión de pagos y la negociación de una reestructuración de la deuda exterior con una "quita" incorporada, y permaneciendo en la zona euro); iii) la suspensión de pagos y la negociación de una reestructuración de la deuda exterior con una "quita" incorporada, y con una salida "controlada" de la zona del euro.

Una de las condiciones necesarias para la opción ii) ya se da en estes momentos. En concreto, la banca extranjera ha reducido drásticamente su posición acreedora (y el riesgo) frente a la economía española desde su pico máximo en marzo de 2008.

A continuación presentamos las cifras de la posición acreedora de la banca extranjera con la economía española, datos publicados por el Banco de Pagos Internacionales en su último informe trimestral correspondiente a diciembre de 2012.

En el primer cuadro adjunto (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) se presentan las cifras de la posición acreedora por sectores institucionales desde marzo de 2006 hasta junio de 2012. La banca extranjera ha reducido su posición acreedora total con la economía española de marzo de 2008 a marzo de 2012 un 51,48%, con los bancos españoles un 70,29%, con el sector público un 44,90% y, por último, con el sector privado no bancario un 37,16%.

Posición acreedora de la banca extranjera con España (I): total y por sectores institucionales

En el segundo cuadro adjunto se presentan las cifras de la posición acreedora por origen de la banca desde marzo de 2006 hasta junio de 2012. La banca alemana ha reducido su posición acreedora total con la economía española de marzo de 2008 a junio de 2012 un 61,16%, la banca francesa un 43,83%, la banca holandesa un 56,29%, la banca del Reino Unido un 44,75% y, por último, la banca de EE.UU se mantiene en los mismos niveles de exposición.

Posición acreedora de la banca extranjera con España (II): por origen del banco

miércoles, 28 de noviembre de 2012

La “Gran Recesión” de 2007-2009 sigue batiendo récords históricos en el número y en la persistencia de pérdidas de empleos en EE.UU.


En los dos primeros gráficos adjuntos (hacer clic sobre los mismos para verlos más grandes) se representa las pérdidas relativas de empleo en EE.UU. generadas en los distintos periodos de recesión económica, tal y como han sido definidos por el NBER. Se incluyen los sucesivos periodos de recesión desde la II Guerra Mundial hasta la actual "Gran Recesión" registrada entre diciembre de 2007 y junio de 2009.





En estos gráficos se representa la pérdida de empleos en cualquier mes posterior a la recesión (en %) respecto al nivel máximo de empleo alcanzado antes del inicio de la recesión. La diferencia entre los dos gráficos es que en el segundo la variable objeto de estudio está alineada respecto al mes de mayor pérdida de empleo relativa. De esta manera, se puede diferenciar mejor el periodo de aceleración en las pérdidas de empleo respecto al periodo de desaceleración relativa de las pérdidas de empleo.

De la comparación de las cifras entre las 11 recesiones registradas en EE.UU. desde la II Guerra Mundial, se puede concluir que la llamada "Gran Recesión" iniciada en diciembre de 2007 (línea roja) bate todos los récords históricos en el número y en la persistencia de pérdidas de empleo. En concreto, las pérdidas de ocupados han ido creciendo en la economía norteamericana durante los 25 meses posteriores al inicio de la recesión (caída del 6,4%). Esta cifra es sensiblemente peor que la registrada en todas las anteriores recesiones. Además, las pérdidas de empleo respecto al número máximo de puestos de trabajo registrados antes de la recesión está mejorando a un ritmo excesivamente lento (solamente un 3,3% en otros 32 meses), cifra nuevamente mucha más negativa con las registradas en anteriores recesiones. De este modo, se han acumulado hasta el momento un total de 57 meses de deterioro relativo de las pérdidas de empleo respecto al pico de máximo empleo anterior a la recesión. El récord anterior estaba en 47 meses (línea marrón; recesión de 2001) ya se ha sobrepasado con creces.

Las comparaciones son odiosas, pero inevitables en nuestro caso. Hasta el momento la peores recesiones económicas habían sido la iniciada en noviembre de 1948 (línea azul) en relación a la caída máxima del número de empleos (caída del 5,2%), y la iniciada en marzo de 2001 (línea marrón) en relación a la recuperación del nivel de empleo anterior a la recesión (47 meses).

En resumen, la economía de los EE.UU. se enfrenta en la actualidad ante la peor recesión registrada en su historia reciente en relación a su incidencia negativa en el mercado de trabajo. Dos son las características que lo sustentan: a) la mayor incidencia negativa en la pérdida relativa de empleo; b) la mayor persistencia en la recuperación de los niveles de puestos de trabajo anteriores al inicio de la misma. Las causas últimas son, sin duda, la resaca derivada por la enorme burbuja inmobiliaria y una crisis financiera sin precedentes.

En el siguiente gráfico se muestra la pérdida de empleos (en %) desde el inicio de la "Gran Recesión" en comparación con otros episodios de crisis financieras (incluyendo la Gran Depresión de 1929). [1]


En el contexto de los otros grandes episodios de crisis financieras, el actual ciclo económico recesivo de los EE.UU. no parece tan grave en términos relativos. De hecho, el mercado de trabajo de EE.UU. obtiene por el momento "mejores resultados" que en cuatro de las cinco crisis financieras anteriores identificadas por Reinhart y Rogoff (2009), tanto en términos de empleos como en el retorno (en años) al pico máximo de empleo previo a la "Gran Recesión" de 2007-2009. Pero me temo que esta comparación no consuele a los 12.258.000 parados estadounidenses y a sus familias.

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[1] Los episodios de crisis financieras son identificados en el trabajo de Reinhart, C.M. y Kenneth S. Rogoff, K.S. (2009): "The Aftermath of Financial Crises", American Economic Review, 99 (2), pp. 466-472.