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sábado, 9 de enero de 2016

Evolución del tipo de cambio nominal y real del yuan, pérdida de competitividad exterior de China y caída de las reservas de divisas


La evolución reciente del tipo de cambio del yuan chino está recibiendo una gran atención de la prensa económica internacional y de los analistas económicos y financieros por su incidencia en la competitividad exterior de la economía china. La mayoría de los análisis se centran en la evolución del tipo de cambio nominal bilateral del dólar con el yuan, aunque lo verdaderamente relevante desde el punto de vista de la competitividad exterior de la economía china es el comportamiento de los tipos de cambio multilaterales/efectivos nominales y reales del yuan, especialmente estos últimos.

El tipo de cambio real bilateral (TCR) o el tipo de cambio multilateral/efectivo real (TCER) es uno de los principales indicadores de la competitividad exterior de la economía nacional con otro país o con un conjunto de países, respectivamente. El TCR entre dos monedas (el multilateral es un promedio de los bilaterales, ponderado por los pesos en el comercio de la cesta de países considerada) es la ratio entre el producto del tipo de cambio nominal bilateral (E) y un índice de precios que refleja el poder adquisitivo de la moneda extranjera (P*) y un índice de precios que refleja el poder adquisitivo de la moneda nacional (P). En nuestro caso, y utilizando símbolos, TCR = P/(E P*). Los índices de precios P y P* típicamente son índices de precios al consumo, pero puede construirse una serie de TCR utilizando otros índices: el deflactor del PIB, el índice de precios industriales, el índice de precios de exportación y el coste laboral unitario. En última instancia, el TCR/TCER mide la competitividad exterior de la economía nacional con un país o un conjunto de países y recoge, tanto los componentes de la competitividad-tipo de cambio nominal (1/E), bilateral o efectivo, como de la competitividad-precio (P/P*). La interpretación económica es la siguiente: un aumento (caída) del TCER indica una apreciación (depreciación) real de la moneda nacional con la moneda extranjera y, por lo tanto, supone para el periodo considerado una pérdida (ganancia) de competitividad de la economía nacional con el país o conjunto de países. [1] [2]

a) Evolución del tipo de cambio nominal del yuan con el dólar

En el primer gráfico se muestra la evolución temporal para el periodo 1994-2015 del tipo de cambio nominal del yuan con el dólar de EE.UU. (1 dólar = x yuanes).


Como se puede observar en el gráfico, la política cambiaria de China ha ido cambiando desde el año 1994. En primer lugar, a partir de 1994, la tasa de cambio oficial del yuan se determinó a través de un sistema de tipos flotantes administrados, mediante el cual el precio de la moneda podía fluctuar dentro de un pequeño rango, pero las autoridades podían intervenir en el mercado mediante actividades de compra o venta, para mantener el precio de la moneda.

En segundo lugar, el yuan estuvo "atado" al dólar estadounidense, entre 8,27 y 8,28 yuanes por dólar, desde 1996 a julio de 2005. Los analistas consideraban este nivel por debajo de su valor real (entre un 20 y 40%), teniendo en cuenta que la moneda china no fluctuaba libremente en el mercado de cambios, sino que para mantener su estabilidad frente al dólar, el Banco Central de China tenía que intervenir comprando dólares, lo que implicaba que en la práctica el yuan estaba infravalorado.

En tercer lugar, el 21 de julio de 2005, China modificó su sistema cambiario con la aplicación de varias medidas: i) la revaluación de su moneda frente al dólar en un 2,1%, situándola en 8,11 yuanes por dólar; ii) la flexibilización de su régimen cambiario, al ampliar la banda de fluctuación de su tipo de cambio hasta un 0,3% a partir de un precio de referencia, que se fijo con respecto a una cesta de monedas integrada por el dólar, el euro, el yen, el won coreano, la libra esterlina y las monedas de Singapur, Malasia, Rusia, Australia, Canadá y Tailandia.

Este régimen de tipos de cambio implica que el precio del yuan puede oscilar diariamente, fortaleciéndose o debilitándose, pero dentro de los límites permitidos, y que las autoridades pueden intervenir cuando lo requieran las circunstancias. Desde que se asumió el nuevo sistema, el yuan se ha apreciado continuamente hasta un máximo de mínimo de 6,05 yuanes por dólar en enero de 2014 (apreciación del 25,4%; pérdida de competitividad-tipo de cambio nominal de la economía china). Más recientemente, la debilidad de la economía china ha propiciado que el yuan se haya depreciado con el dólar un 6,45% desde enero de 2014 a diciembre de 2015 (1 dólar = 6,44 yuanes; ganancia de competitividad-tipo de cambio nominal de la economía china).

Esta reciente depreciación nominal del yuan con el dólar está muy ligada a la pérdida de reservas de divisas del Banco Central de China. En el siguiente gráfico se muestra la evolución de esta variable desde el año 2000 a finales de 2015.


La caída de la confianza en el crecimiento de la economía china está provocando oleadas de ventas de dólares y la caída de los índices bursátiles del país desde junio de 2015. En concreto, el índice Shanghai Composite Stock cotizó el 8 de enero de 2016 a niveles de finales de 2010, tal y como muestra el siguiente gráfico.


En estas dos batallas (mercados de divisas y mercado de valores), el Banco Central de China está gastando cientos de miles de millones de dólares en un intento por contrarrestar la fuerza de los dos mercados. Así, las reservas de divisas se situaron a finales de 2015 en 3,33 billones de dólares, lo que representa una caída del 16,7% respecto al máximo alcanzado en junio de 2014 (4 billones de dólares) y las sitúa a niveles de finales de 2012. Este descenso de las reservas está muy ligado a la intervención del Banco Central de China en los mercados domésticos de divisas para apoyar su moneda, el yuan, y evitar así que se depreciara en exceso. Para evitar esto, el Banco Central de China está inyectando dólares en el mercado, y con ello está perdiendo las reservas.

¿Pero porqué no quiere el Banco Central de China que el yuan se deprecie demasiado con el dólar?

En primer lugar, porque una excesiva depreciación aumentaría la tasa de inflación y con ella los tipos de interés, lo cual deprimiría a la economía China, cuya tasa de crecimiento ya se está desacelerando. En segundo lugar, porque muchas empresas chinas están muy endeudadas en dólares mientras que sus ingresos son en yuanes, por lo que una excesiva depreciación de la moneda nacional aumentaría considerablemente su endeudamiento en relación a sus ingresos y, en última instancia, elevaría la tasa de morosidad y las quiebras que ya van en aumento.

b) Evolución del tipo de cambio efectivo nominal y real del yuan

En el siguiente gráfico se muestra la evolución temporal para el periodo 1994-2015, de los tipos de cambio efectivo nominal (línea roja) y real [3] (línea azul) del yuan con el conjunto de los principales socios comerciales de China.


Por una parte, el tipo de cambio efectivo nominal (TCEN, Broad Effective Exchange Rate [4]) del yuan con el conjunto de las principales con el conjunto de los principales socios comerciales de China registra una importante apreciación (apreciación nominal, pérdida de competitividad-tipo de cambio nominal) del 31,2% y del 10% desde noviembre de 2009 y desde enero de 2014, respectivamente, hasta noviembre de 2015.

Por otra parte, una vez corregido el TCEN por los índices de precios al consumo relativos, el tipo de cambio efectivo real (TCER, Real Broad Effective Exchange Rate [4]) del yuan con el conjunto de los principales socios comerciales de China registra también una importante apreciación (apreciación real, pérdida conjunta de competitividad-tipo de cambio nominal y competitividad-precio) del 37,1% y del 8,8% desde noviembre de 2009 y desde enero de 2014, respectivamente, hasta noviembre de 2015.

La apreciación nominal y real del yuan con el conjunto de los principales socios comerciales de China tiene efectos muy negativos para la economía china. En primer lugar, resta competitividad al sector exportador y, por contagio, al sector bancario, al aumentar el número de quiebras empresariales y la proporción de préstamos de dudoso cobro que ya situaban en el 33% a finales de 2014. En segundo lugar, la apreciación nominal con la moneda estadounidense reduce el valor en yuanes de las reservas en dólares, que ascienden a más de 3,33 billones de dólares a finales de 2015. De este modo, una apreciación del 10% supondría unas pérdidas de 333.000 millones de dólares (4,3% del PIB de China en 2014). Simultáneamente, aumentaría el valor en yuanes de los préstamos dudosos y de los activos del sistema bancario. En este caso, recapitalizar los bancos públicos recurriendo a las reservas de divisas, como ya se hizo en 2003, tendría ahora un mayor coste.

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[1] El tipo de cambio real bilateral (o multilateral/efectivo) es en ocasiones definido como TCR = (E P*)/P. En este caso, la interpretación económica es la contraria: un aumento (caída) del TCE indica una depreciación (apreciación) real de la moneda nacional con la moneda extranjera y, por lo tanto, supone para el periodo considerado una ganancia (pérdida) de competitividad con el país extranjero.
[2] En los manuales de economía internacional al TCR se suele denominar con el símbolo q para diferenciarlo del TCN que se denomina con el símbolo E.
[3] En términos de los IPC relativos.
[4] Véase la metodología de construcción de los TCEN y los TCER en  la publicación del BIS.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Tipo de cambio de mercado del dólar con el euro versus tipo de cambio implícito de la PPA, 1975-2010

En esta entrada del Blog mostramos la desviación histórica del tipo de cambio (nominal) del dólar con el euro, E$/€, respecto al tipo de cambio de equilibrio de largo plazo que asegura el cumplimiento de la Paridad del Poder Adquisitivo o PPA (Purchasing Power Parity o PPP en inglés).

La teoría de la PPA establece que el tipo de cambio nominal entre el dólar y el euro debe tender a largo plazo a un valor de equilibrio que viene determinado por el cociente de los precios relativos (aproximados por los IPC) entre las dos zonas, E$/€ = Pus/Pze. En última instancia, la teoría en su versión relativa establece que la economía con mayor (menor) inflación relativa verá como su moneda se deprecia (aprecia) a largo plazo en los mercados de cambio para asegurar que el poder adquisitivo entre EE.UU. y la zona euro (ze) sea el mismo.

La PPA es una de las proposiciones fundamentales de la finanzas internacionales. Los modelos monetarios de determinación del tipo de cambio descansan en esta proposición y de ahí la importancia de su cumplimiento. No obstante, existe consenso en que la PPA no se cumple a corto plazo, pero en el largo plazo el tipo de cambio nominal y los precios relativos se mueven proporcionalmente, de forma que el tipo de cambio real revierte al equilibrio. Por tanto, a corto plazo pueden existir desviaciones de la PPA pero éstas deber ser temporales y desaparecer a lo largo del tiempo permitiendo que la PPA se cumpla en el largo plazo.

¿Por qué se producen desviaciones a corto plazo de los tipos de cambio de mercado del tipo de cambio de equilibrio de la PPA?. Las causas son de diversa índole. Por un lado, muchos de los bienes y servicios que se producen en una economía son poco o nada "exportables": un corte de pelo, una vivienda, la educación, los servicios públicos,... por lo que no se ven expuestos a la competencia exterior. Lo mismo ocurre con otros sectores considerados estratégicos que pueden estar protegidos por los gobiernos nacionales. Por otro lado, hay otros factores que generan también desviaciones a corto plazo respecto al valor de equilibrio a largo plazo de la PPA: riesgos geopolíticos (favorecen a las monedas más sólidas), shocks en los mercados financieros o en los mercados de materias primas y la política de gestión de las reservas de los Bancos Centrales, entre otros. De este modo, el tipo de cambio de equilibrio de la PPA debe considerarse una referencia a largo plazo para la cotización de mercado, que oscilará en torno a ella en ciclos que pueden ser muy prolongados en el tiempo. 

En el primer gráfico (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) se muestra la evolución del tipo de cambio de mercado del dólar con el euro (línea azul) y del tipo cambio de equilibrio entre ambas monedas según la PPA (línea amarilla). [1]


Tres conclusiones merece la pena destacar. En primer lugar, a corto plazo el tipo de cambio de mercado del dólar con el euro se desvía sistemáticamente del tipo de cambio implícito de la PPA. En segundo lugar, la PPA se cumple sólo en el largo plazo. Por ejemplo, el tipo de cambio de mercado del dólar con el euro se mantuvo por encima del tipo de cambio implícito de la PPA desde 2003 a 2010. Ello supone que en este periodo el dólar ha estado con respecto al euro "infravalorado" según la PPA, por lo que esta desviación de la PPA ha podido incidir negativamente en el nivel de competitividad de los productos de la zona euro (en media) respecto a los productos de EE.UU.

Aunque es cierto que el euro ha estado "sobrevalorado" en media con el dólar según la PPA, no ha sido así para todos los países de la Unión Económica y Monetaria (UEM). En el siguiente gráfico se muestra el tipo de cambio implícito de la PPA para varios países de la zona euro (la línea amarilla es para la media de la zona euro) y el tipo de cambio de mercado entre el dólar y el euro a finales de 2010 (línea roja, 1 euro = 1.3 dólares). [2]


En el caso de Alemania, el tipo de cambio implícito de la PPA (1.5) se situaba a finales de 2010 por encima del tipo de cambio de mercado dólar/euro (1.3), por lo que el euro estaba "infravalorado" para los productos alemanes, incidiendo positivamente en su nivel de competividad relativo respecto a los productos de EE.UU. Por el contrario, para la media de la zona euro - pero sobre todo para los países periféricos (España, Italia, Portugal y Grecia)- el tipo de cambio implícito de la PPA se situaba por debajo del tipo de cambio de mercado dólar/euro, por lo que el euro estaba "sobrevalorado" para estas economías, con la consiguiente pérdida relativa de competitividad de sus productos respecto a los de EE.UU. Finalmente, para Francia, Austria y Holanda, el tipo de cambio de mercado dólar/euro coincidía con el tipo de cambio de equilibrio a largo plazo implícito de la PPA.

En síntesis, desde el punto de vista de la PPA, el tipo de cambio de mercado del dólar con el euro de finales de 2010 favorecía los intereses de los exportadores alemanes, era neutral para los exportadores franceses, austríacos y holandeses, pero perjudicaba los intereses de los exportadores de los países periféricos (incluida España). De este modo, la fortaleza del euro con el dólar (y sus consecuencias negativas para la competitividad exterior de las exportaciones de la media de zona euro) perjudicaba curiosamente a los países relativamente menos competitivos de la UEM pero no a Alemania.

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[1] Con el ecu hasta 1999.
[2] Los precios relativos son ahora entre EE.UU. y cada país de la UEM.

domingo, 23 de enero de 2011

Precios de las exportaciones de la zona del euro y grado de traslación ("pass-through") de los tipos de cambio nominales, 1994-2009

La transmisión de las variaciones del tipos de cambio o "exchange rate pass-through" (ERPT) mide el grado en que los movimientos del tipo de cambio nominal se trasladan a los precios de los productos exportados.

La evidencia empírica disponible en la literatura económica muestra que la transmisión de los tipos de cambio nominales a los precios de exportación suele ser "incompleta" (menor que uno), incluida la zona del euro (véase al respecto los trabajos de Campa, J.M. y González-Mínguez, J.M.  (2006):  “Differences in exchange rate pass-through in the euro area”, European Economic Review,  50 (1), 121–145, y Faruquee, H. (2006): “Exchange rate pass-through in the euro area”, IMF Staff Papers, 53 (1), 63-88).

Desde el punto de vista económico la traslación incompleta supone que los precios de exportación expresados en la moneda del país productor (en nuestro caso en euros) no fluctúan exactamente al mismo ritmo que los tipos de cambio nominales. Esto puede verse claramente en el gráfico adjunto (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) donde se muestra la evolución temporal para el periodo 1994-2009 de los precios de las exportaciones de la zona del euro y del tipo de cambio efectivo nominal (NEER-21) del euro. 

El índice tipo de cambio efectivo nominal (NEER-21) del euro recoge la evolución del tipo de cambio nominal del euro - ponderado por el peso del comercio de los bienes manufacturados- con las monedas de los 11 países de la Unión Europea que no forman parte de euro y con las monedas de Australia, Canadá, China, Corea del Sur, EE.UU., Hong-Kong, Japón, Noruega, Singapur y Suiza (un aumento implica una apreciación nominal del euro y una pérdida de competitividad exterior de las exportaciones).

Los estudios empíricos disponibles para la estimación econométrica del ERPT en la zona del euro, muestran que el grado de transmisión de los tipos de cambio nominales a los precios de las exportaciones de bienes a países no pertenecientes a la zona se sitúan, en términos de euros, entre un 40-50%, recogiéndose la mayor parte de la traslación durante el primer año. Por ejemplo, una apreciación efectiva nominal del euro del 10% provocaría dos efectos combinados: a) un descenso de los precios de exportación en euros entre un 4-5%; y b) un aumento de los precios de exportación en moneda extranjera entre un 5-6%. Este efecto combinado puede observarse en el gráfico en los momentos en el que el euro se aprecia en términos nominales y  se registra simultáneamente un menor crecimiento interanual de los precios de exportación en euros.

Este grado de traslación incompleto se debe a la estrategia de las empresas exportadoras europeas. Por un lado, tratan de absorber parte del impacto negativo de una apreciación nominal del euro en sus precios de exportación en moneda extranjera. Para ello reducen su margen de beneficio ("mark-up") con el objetivo de reducir también su pérdida de competitividad-precio en moneda extranjera. Por otro lado, los periodos de depreciación nominal del euro permiten a las empresas exportadoras de la zona del euro ampliar su "mark-up" a la vez que aumenta su competitividad-precio en moneda extranjera.

Los estudios empíricos disponibles del ERPT muestran que el grado de traslación de las variaciones del tipo de cambio nominal a los precios de las exportaciones viene determinado, fundamentalmente, por tres factores.

En primer lugar, el comportamiento de los precios de las exportaciones se ve afectado por la elección de la moneda de facturación. Por ejemplo, si se factura la exportación en la moneda del productor, el grado de traslación es, en general, menor.

En segundo lugar, una mayor elasticidad-precio de la demanda de exportaciones (lo que implica un mayor grado de sustituibilidad de los bienes exportados) supone que pequeñas variaciones de los precios tienen un fuerte impacto sobre las ventas en el exterior, por lo que el grado de traslación sera menor.

En este sentido, el grado de traslación de los tipos de cambio a los precios de las exportaciones en términos agregados puede variar en función de la composición de las exportaciones. Y esto es así porque la elasticidad-precio de la demanda de exportaciones varía según el tipo de productos. Por un lado, tiende a ser más alta en los bienes estandarizados de baja tecnología (algunos bienes de consumo y bienes intermedios) que pueden ser sustituidos más fácilmente.  Por otro, tiende a ser más baja para los bienes de alta tecnología (la mayoría de los bienes de equipo). El efecto conjunto implica que el grado de traslación de los movimientos de los tipos de cambio nominal podría ser de mayor o menor intensidad en función del peso de estas dos categorías. De este modo, los precios de exportación de los bienes de baja intensidad tecnológica en la moneda del productor reaccionarían en mayor medida frente a las fluctuaciones del tipo de cambio nominal (el grado de traslación sería menor).

Por último, los movimientos de los tipos de cambio nominal también pueden afectar a los precios de exportación a través de los costes, especialmente cuando el contenido de inputs importados del bien exportado es elevado. En este caso, una apreciación nominal del euro reduciría en mayor medida los costes de los inputs importados y permitiría que los precios de exportación en euros fuesen más bajos (el grado de traslación sería menor).