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jueves, 13 de noviembre de 2025

Menos migración ralentizó la creación de empleo en sectores clave de EE. UU.

En esta entrada del Blog mostramos como algunos sectores productivos en EE. UU. han visto reducido su ritmo de creación de empleo debido a la disminución de la migración.

Un nuevo análisis del Pew Research Center sobre datos de la U.S. Census Bureau revela que, a junio de 2025 residían en EE. UU. 51,9 millones de inmigrantes, lo que representaba el 15,4 % de la población del país. Esta cifra fue inferior a la de enero, cuando se registró un récord de 53,3 millones de inmigrantes en EE. UU., que suponían el 15,8 % de la población del país, el porcentaje más alto jamás registrado, tal y como se puede ver en el siguiente gráfico. Sin embargo, en los meses siguientes, más inmigrantes abandonaron el país o fueron deportados que los que llegaron. Para junio, la población nacida en el extranjero se había reducido en más de un millón de personas, lo que supuso su primer descenso desde la década de 1960.

Mirando al futuro demográfico, y con las tasas de natalidad en mínimos, la inmigración se presenta como un factor esencial para mantener la población. De hecho, la intensificación de las deportaciones en la primera mitad de 2025 disminuyó la población inmigrante en 1,4 millones de personas. 

¿De dónde proceden los inmigrantes estadounidenses?

En cuanto al origen geográfico de los inmigrantes en EE. UU., los datos de mediados de 2023 (la última cifra detallada disponible) muestran una clara concentración: más de 11 millones de residentes han nacido en México, constituyendo el 22% de la población inmigrante total. Le siguen la India (con 3.2 millones, el 6%), China (3 millones, también el 6%), Filipinas (2.1 millones, el 4%) y Cuba (1.7 millones, el 3%), una distribución que se ilustra en el gráfico adjunto.


A partir de mediados de 2024, la política de inmigración en EE. UU. ha virado drásticamente, afectando a la población inmigrante:
  • Bajo Joe Biden (Junio 2024): Se impusieron nuevas restricciones al asilo, resultando en una disminución aguda de los encuentros fronterizos de solicitantes de protección.
  • Bajo Donald Trump (Enero 2025 en adelante): En sus primeros cien días de su segundo mandato, el presidente Trump firmó 181 órdenes ejecutivas migratorias con el objetivo de limitar la nueva inmigración y aumentar las deportaciones.
El efecto combinado de estas políticas ya se percibe en la disminución de la población inmigrante, especialmente la indocumentada, aunque el impacto total sigue bajo análisis de los expertos. [1]

En junio de 2025 el 19% de la fuerza laboral estadounidense eran inmigrantes, lo que suponía una disminución de 1 punto porcentual con respecto a enero de 2025 (una reducción de más de 750.000 trabajadores), según las estadísticas de empleo del U.S. Bureau of Labor Statistics (BLS)

¿Qué sectores industriales emplean a la mayor cantidad de inmigrantes?

Las empresas de servicios educativos y sanitarios fueron las que emplearon a la mayor cantidad de inmigrantes: 5,6 millones en 2024 (últimos datos disponibles), el 18,1 % del total de empleados nacidos en el extranjero. Les siguieron los servicios profesionales y empresariales con 4,7 millones (15,4 %) y la construcción con 3,5 millones (11,4 %), tal y como muestra el siguiente gráfico.


¿Qué sectores tienen el mayor porcentaje de inmigrantes en su plantilla?

En 2024, la industria de la construcción empleó el mayor porcentaje de inmigrantes: aproximadamente el 29,8% de sus trabajadores, 3,5 millones de personas.  

El segundo mayor porcentaje de trabajadores inmigrantes correspondió al sector de transporte y servicios públicos, con un 24,4%, seguido de “Otros servicios” —una categoría amplia que incluye una variedad de servicios como reparación de automóviles, belleza y cuidado personal y actividades religiosas— con un 22,8%, tal y como muestra el siguiente gráfico.


Las consecuencias de la agenda migratoria de Trump se sienten en el núcleo económico, social y demográfico de EE. UU. La salida de más de 1.2 millones de trabajadores entre enero y julio de 2025 dejó una aguda escasez de personal en la construcción, la hostelería, la restauración, la atención médica domiciliaria y en los sectores de manufacturas, tecnología y otros servicios, tal y como recogen las estadísticas de empleo del BLS.

Además, los datos recientes de la encuesta de nóminas no agrícolas (NFP, Non-Farm Payrolls) del BLS muestran que el crecimiento del empleo en las industrias con alta dependencia de la mano de obra indocumentada se ha detenido este año 2025 (línea naranja), tal como muestra el gráfico. Esta situación contrasta con el resto del sector privado, donde el crecimiento laboral persiste, si bien a un ritmo más lento (línea azul). Históricamente, antes del descenso de los flujos migratorios, ambos grupos mostraban una dinámica de crecimiento de empleo comparable.


Por otro lado, los datos de la Encuesta de los Hogares del BLS, que muestran una fuerte disminución del empleo entre los nacidos en el extranjero y un incremento notable entre los nacidos en el país, son potencialmente engañosos. La supuesta caída del empleo extranjero es tan grande que resulta inverosímil, siendo probable que se deba a la escasa participación de este colectivo en la encuesta (probablemente no quieren participar por miedo). En cuanto al aumento del empleo y la población nativa, se trata simplemente de un ajuste estadístico forzado: la encuesta de hogares debe cuadrar sus totales con las estimaciones del Censo, lo que obliga a que cualquier bajada registrada en la población extranjera sea compensada de forma artificial por una subida equivalente en la población nacional.

Finalmente, los efectos económicos a largo plazo de las políticas migratorias de Trump son negativos. Una menor inmigración reduce la fuerza laboral, lo que provoca escasez de mano de obra en sectores clave como la construcción y la agricultura, afecta la productividad y puede obstaculizar el crecimiento económico a largo plazo. Además, la reducción de la migración impacta negativamente en la demanda del consumidor y los ingresos fiscales y, en última instancia, en el déficit público. 

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[1] El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés, Immigration and Customs Enforcement) es la agencia federal de las fuerzas del orden de EE. UU. encargada de hacer cumplir las leyes federales de inmigración y aduanas dentro del país y, por lo tanto se ocupa de las detenciones y la deportación.

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Como citar esta entrada del Blog:

Vicente Esteve, "Menos migración ralentizó la creación de empleo en sectores clave de EE. UU.", Universidad de Valencia", Blog Viaje al Fondo de las Finanzas Internacionales, 13/11/2025,

https://vicenteesteve.blogspot.com/2025/11/menos-migracion-ralentizo-la-creacion.html

jueves, 19 de enero de 2023

Los Salarios Regionales Españoles y el SMI: Un Ejercicio Empírico


Por Carlos Usabiaga (Universidad Pablo de Olavide) y Macarena Hernández-Salmerón (Junta de Andalucía)*, **

Este post se publicó en el blog (bAg): Blog de Economía de la Aldea Global el 26 de diciembre de 2022. Fruto del acuerdo de colaboración entre este blog y el blog Viaje al Fondo de las Finanzas Internacionales, cada trimestre reproduciremos en nuestro blog algunos post que, por su temática, también pueden ser interesantes para nuestros lectores.

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Muchas veces hablamos a nuestros estudiantes de Economía de que debemos distinguir entre variables nominales y variables reales. Por ejemplo, en términos de salarios. En esos casos en muchas ocasiones se usa el término “ilusión monetaria”.

Frecuentemente les indicamos también a los estudiantes que hay que tener en cuenta el diferencial de precios entre distintas zonas, incluso dentro de un país, por ejemplo a nivel regional, e incluso a nivel más desagregado. Pensemos en capitales de provincia o grandes urbes que son mucho más caras que el resto de su provincia.

El Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que se fija por el Gobierno mediante Real Decreto, ha subido mucho en los últimos tiempos en España. Indudablemente, esa subida conlleva diversos elementos positivos relevantes, pero también se señala por los investigadores que dicha subida del SMI podría tener ciertos efectos adversos. Por ejemplo, se podría complicar la participación laboral de ciertos colectivos desfavorecidos (personas con poca formación y experiencia) o aumentar la economía sumergida. Varias entradas en el Blog de Nada es Gratis (FEDEA), informes del Banco de España, etc., han intentado contrapesar esos posibles efectos positivos y negativos.

Figura 1. Evolución del Salario mínimo interprofesional



Nota: Además del 1 de enero, en 2004 el SMI volvió a subir el 1 de julio, y en 2021 el 1 de octubre.

Diversos trabajos han señalado que el efecto de la subida del SMI puede diferir bastante dependiendo de la comunidad autónoma que estudiemos (Bande, 2020). Recordemos que el SMI es común para todo el país, mientras que las CCAA pueden presentar elementos económicos y laborales diferenciales.

Teniendo en cuenta todas estas ideas conjuntamente, hemos realizado un sencillo ejercicio empírico con los salarios de las comunidades autónomas españolas, que esperamos que arroje algo de luz sobre estos temas. Por supuesto, este corto artículo no permite profundizar en los temas apuntados.

Como variable que representa los salarios nominales se ha seleccionado la serie de salarios medios brutos mensuales que se deriva de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística (INE), disponibles por CCAA para el periodo 2006-2021. Estos salarios se han intentado ajustar para tener en cuenta las diferencias en la capacidad de compra entre regiones, así como la desigual evolución que han tenido los precios. Hay que señalar que no existen estimaciones oficiales de paridades de poder de compra (ppc) a nivel regional. La OCDE publicó en 2019 un documento de trabajo (Costa et al., 2019) en el que se estimaron ppc a nivel regional para países de la OCDE, entre ellos España, para el año 2016. Vamos a fijar por tanto como base este año 2016 para el que se dispone de una aproximación a las ppc regionales. Para completar el periodo 2006-2021, se han hecho evolucionar estas ppc con las variaciones de la media anual del Índice de Precios de Consumo (IPC) de cada comunidad autónoma, publicadas por el INE. Esta serie será la que se aplique a los salarios nominales y al SMI (nominal) nacional para ajustarlos y así tener en cuenta el diferencial en capacidad de compra y precios de cada comunidad autónoma.

A continuación, procedemos a analizar cómo han ido evolucionando los salarios nominales sin ajustar, así como los salarios y el SMI una vez ajustados, para tener en cuenta las diferencias regionales comentadas.

En primer lugar, podemos representar la evolución temporal de los salarios medios nominales de las CCAA españolas. Lógicamente, se observa una trayectoria creciente. En 2021, el diferencial máximo era entre País Vasco (máximo) y Extremadura (mínimo), de 820,0 euros al mes, lo que supone que el salario en País Vasco era un 50,2% superior al de Extremadura. Los extremos del ranking eran en ese año: País Vasco, Madrid, Navarra … Murcia, Andalucía, Extremadura.

Figura 2. Salarios nominales

En segundo lugar, podemos representar la evolución temporal de los salarios medios nominales de las CCAA españolas, pero ajustados por el diferencial de capacidad de compra y precios. Ya no se observa claramente la trayectoria creciente. En 2021, el diferencial máximo era entre País Vasco (máximo) y Extremadura (mínimo), de 333,6 euros al mes; es decir, una vez ajustado, el salario en País Vasco era un 18,5% superior al de Extremadura, de manera que la distancia se reduce de forma significativa respecto al caso anterior. Los extremos del ranking eran en ese año: País Vasco, Castilla-La Mancha, Navarra … Canarias, Baleares, Extremadura. Como se puede observar, el ranking ha variado bastante entre los dos casos (salarios nominales y salarios ajustados).

Figura 3. Salarios ajustados

  

En tercer lugar, podemos representar el SMI (nominal) de las CCAA, ajustado por el diferencial de capacidad de compra y precios. El SMI nominal es único en España, pero al considerar el diferencial en nivel de vida y precios, podemos comprobar que su valor varía para las CCAA españolas. La trayectoria es creciente, sobre todo recientemente. En 2021, el diferencial máximo era entre Extremadura (máximo) y Madrid (mínimo), de 277,3 euros al mes, siendo en Extremadura un 35,7% más elevado que en Madrid. Los extremos del ranking eran en ese año: Extremadura, Castilla-La Mancha, Andalucía … Baleares, País Vasco, Madrid. En general se observa que el SMI ajustado es relativamente más elevado en las regiones con menor renta per cápita.

Figura 4. SMI ajustados



Los trabajadores tienen derecho a salarios justos que proporcionen un nivel de vida digno, como recoge la Carta Social Europea, habiéndose aprobado recientemente (4 de octubre de 2022) por parte del Consejo Europeo la Directiva sobre salarios mínimos adecuados. La posición más compartida es que el salario mínimo adecuado es aquel que se sitúa en el 60% del salario medio nacional. Podemos hacer el cálculo del 60% del salario para las CCAA para observar el camino que quedaría por recorrer al respecto en España. Como se aprecia en la Figura 5, se está produciendo un acercamiento a ese objetivo. En 2021, el diferencial máximo en ese objetivo era entre País Vasco (máximo) y Extremadura (mínimo), de 492,0 euros al mes. En Extremadura el SMI se encuentra prácticamente en el 60% del salario medio. La diferencia para España es de 297,0. Los extremos del ranking eran en ese año: País Vasco, Madrid, Navarra … Murcia, Andalucía, Extremadura.

Figura 5. Objetivo de SMI



Otro ejercicio interesante consiste en comparar el salario ajustado por capacidad de compra y precios con el SMI también ajustado para las CCAA españolas. En la Figura 6 se ha representado la evolución del diferencial entre ambas variables para cada comunidad autónoma. En este caso la trayectoria de esa diferencia es decreciente (acercamiento). Por su parte, las diferencias regionales son notables. En 2021, el diferencial máximo era entre País Vasco (máximo) y Extremadura (mínimo), de 555,9 euros al mes; de forma que los salarios medios ajustados, una vez deducido el SMI regional también ajustado, serían en País Vasco un 74,3% superiores a los existentes en Extremadura. Los extremos del ranking eran en ese año: País Vasco, Navarra, Madrid … Canarias, Andalucía, Extremadura.

Figura 6. Salario ajustado y SMI ajustado

 

Los ejercicios realizados solo pretenden arrojar luz en la línea de que hay que prestar mucha atención a los datos antes de implementar medidas de política económica o laboral, o de que otros agentes (empresarios, trabajadores, sindicatos, etc.) tomen decisiones, si no queremos enfrentarnos a efectos inesperados/indeseados. Como se ha podido apreciar, la imagen puede variar bastante según los indicadores salariales utilizados, o para las distintas economías, lo cual debe ser tenido en cuenta por ejemplo a la hora de diseñar políticas laborales. Así, podemos resaltar la importancia de que cuando se diseñen políticas salariales se tenga también en cuenta la productividad, aunque la medición de ésta sea compleja. Ante las subidas del SMI, que han continuado después de 2021, algunas CCAA podrían necesitar por ejemplo políticas específicas adicionales para ciertos colectivos de trabajadores (políticas activas) y/o empresas (como las PYMEs con bajo valor añadido).

* Los autores dedican este trabajo a Esperanza Nieto Lobo, una gran persona y una trabajadora comprometida

** Las opiniones recogidas son las de los autores y no representan necesariamente las de las instituciones a las que pertenecen.
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Como citar esta entrada del Blog:

Carlos Usabiaga y Macarena Hernández-Salmerón, "Los Salarios Regionales Españoles y el SMI: Un Ejercicio Empírico", Universidad de Valencia", Blog Viaje al Fondo de las Finanzas Internacionales, 19/1/2023,

http://vicenteesteve.blogspot.com/2023/01/los-salarios-regionales-espanoles-y-el.html

miércoles, 20 de noviembre de 2013

La tasa de ocupación y la tasa de actividad desde el inicio de la crisis financiera internacional: ¿Cómo afectan a largo plazo a la renta per cápita de EE.UU.?



El crecimiento económico a largo plazo puede ser aproximado por la evolución de la renta per cápita, macromagnitud que depende de la evolución de tres factores (los dos primeros económicos y el último demográfico):

PIB/población total = (PIB/población ocupada) x (población ocupada/población activa) x (población activa/población total)

o equivalentemente [1]:

renta per per cápita = productividad aparente del trabajo x tasa de ocupación x tasa de actividad

La evolución de la tasa de ocupación y de la tasa de actividad de la economía americana desde el inicio de la crisis financiera internacional en 2008 es muy negativa, lo que está condicionando el crecimiento actual y potencial de los EE.UU., puesto que el crecimiento de la productividad aparente del trabajo (véase dos primeros gráficos; hacer click sobre los mismos para verlos más grandes) no ha podido compensar la caída de estas dos ratios. El resultado es la caída inicial y el estancamiento posterior de la renta per cápita desde el inicio de la crisis económica conocida como la Gran Recesión (véase segundo y tercer gráfico).





En los dos siguientes gráficos se presenta la evolución histórica y la reciente, respectivamente, de la tasa de ocupación. El nivel máximo histórico de la ratio se alcanzó en abril del 2000 (un 64,7%) y al comienzo de la crisis de financiera internacional de 2008 se situaba en el 62,9%. Desde 2008 no se ha recuperado y el último dato disponible sitúa a la tasa de ocupación (octubre de 2013) en el 58,3%, el nivel más bajo en 30 años (septiembre de 1983).



Por último, en los dos siguientes gráficos se presenta la evolución histórica y la reciente, respectivamente, de la tasa de actividad. El nivel máximo histórico de la ratio se alcanzó en enero del 2000 (un 67,73%) y al comienzo de la crisis de financiera internacional de 2008 se situaba en el 66,2%. Desde 2008 no se ha recuperado, y el último dato disponible sitúa a la tasa de actividad (septiembre de 2013) en el 63,2%, el nivel más bajo en 30 años (agosto de 1978).



En síntesis, el problema a largo plazo del crecimiento a largo plazo de la renta per cápita de la economía americana es la recuperación de la tasa de ocupación (factor económico) y de la tasa de actividad (factor demográfico).
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[1] La población activa en EE.UU. es la población de 15 años o más que se ha integrado en el mercado de trabajo, es decir, que tiene un empleo o que lo busca de forma activa. 

miércoles, 28 de noviembre de 2012

La “Gran Recesión” de 2007-2009 sigue batiendo récords históricos en el número y en la persistencia de pérdidas de empleos en EE.UU.


En los dos primeros gráficos adjuntos (hacer clic sobre los mismos para verlos más grandes) se representa las pérdidas relativas de empleo en EE.UU. generadas en los distintos periodos de recesión económica, tal y como han sido definidos por el NBER. Se incluyen los sucesivos periodos de recesión desde la II Guerra Mundial hasta la actual "Gran Recesión" registrada entre diciembre de 2007 y junio de 2009.





En estos gráficos se representa la pérdida de empleos en cualquier mes posterior a la recesión (en %) respecto al nivel máximo de empleo alcanzado antes del inicio de la recesión. La diferencia entre los dos gráficos es que en el segundo la variable objeto de estudio está alineada respecto al mes de mayor pérdida de empleo relativa. De esta manera, se puede diferenciar mejor el periodo de aceleración en las pérdidas de empleo respecto al periodo de desaceleración relativa de las pérdidas de empleo.

De la comparación de las cifras entre las 11 recesiones registradas en EE.UU. desde la II Guerra Mundial, se puede concluir que la llamada "Gran Recesión" iniciada en diciembre de 2007 (línea roja) bate todos los récords históricos en el número y en la persistencia de pérdidas de empleo. En concreto, las pérdidas de ocupados han ido creciendo en la economía norteamericana durante los 25 meses posteriores al inicio de la recesión (caída del 6,4%). Esta cifra es sensiblemente peor que la registrada en todas las anteriores recesiones. Además, las pérdidas de empleo respecto al número máximo de puestos de trabajo registrados antes de la recesión está mejorando a un ritmo excesivamente lento (solamente un 3,3% en otros 32 meses), cifra nuevamente mucha más negativa con las registradas en anteriores recesiones. De este modo, se han acumulado hasta el momento un total de 57 meses de deterioro relativo de las pérdidas de empleo respecto al pico de máximo empleo anterior a la recesión. El récord anterior estaba en 47 meses (línea marrón; recesión de 2001) ya se ha sobrepasado con creces.

Las comparaciones son odiosas, pero inevitables en nuestro caso. Hasta el momento la peores recesiones económicas habían sido la iniciada en noviembre de 1948 (línea azul) en relación a la caída máxima del número de empleos (caída del 5,2%), y la iniciada en marzo de 2001 (línea marrón) en relación a la recuperación del nivel de empleo anterior a la recesión (47 meses).

En resumen, la economía de los EE.UU. se enfrenta en la actualidad ante la peor recesión registrada en su historia reciente en relación a su incidencia negativa en el mercado de trabajo. Dos son las características que lo sustentan: a) la mayor incidencia negativa en la pérdida relativa de empleo; b) la mayor persistencia en la recuperación de los niveles de puestos de trabajo anteriores al inicio de la misma. Las causas últimas son, sin duda, la resaca derivada por la enorme burbuja inmobiliaria y una crisis financiera sin precedentes.

En el siguiente gráfico se muestra la pérdida de empleos (en %) desde el inicio de la "Gran Recesión" en comparación con otros episodios de crisis financieras (incluyendo la Gran Depresión de 1929). [1]


En el contexto de los otros grandes episodios de crisis financieras, el actual ciclo económico recesivo de los EE.UU. no parece tan grave en términos relativos. De hecho, el mercado de trabajo de EE.UU. obtiene por el momento "mejores resultados" que en cuatro de las cinco crisis financieras anteriores identificadas por Reinhart y Rogoff (2009), tanto en términos de empleos como en el retorno (en años) al pico máximo de empleo previo a la "Gran Recesión" de 2007-2009. Pero me temo que esta comparación no consuele a los 12.258.000 parados estadounidenses y a sus familias.

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[1] Los episodios de crisis financieras son identificados en el trabajo de Reinhart, C.M. y Kenneth S. Rogoff, K.S. (2009): "The Aftermath of Financial Crises", American Economic Review, 99 (2), pp. 466-472.


viernes, 15 de abril de 2011

La "Gran Recesión" de 2007-2009 bate récords históricos en el número y en la persistencia de las pérdidas de empleo en EE.UU.

En los dos gráficos adjuntos (hacer clic sobre los mismos para verlos más grandes) se representa las pérdidas relativas de empleo en EE.UU. generadas en los distintos periodos de recesión económica, tal y como han sido definidos por el NBER. Se incluyen los sucesivos periodos de recesión desde la II Guerra Mundial hasta la actual "Gran Recesión" registrada entre diciembre de 2007 y junio de 2009.

















En los gráficos se representa la pérdida de empleos en cualquier mes posterior a la recesión (en %) respecto al nivel máximo de empleo alcanzado antes del inicio de la recesión. La diferencia entre los dos gráficos es que en el segundo la variable objeto de estudio está alineada respecto al mes de mayor pérdida de empleo relativa. De esta manera, se puede diferenciar mejor el periodo de aceleración en las pérdidas de empleo respecto al periodo de desaceleración relativa de las pérdidas de empleo.

De la comparación de las cifras entre las 11 recesiones registradas en EE.UU. desde la II Guerra Mundial, se puede concluir que la llamada "Gran Recesión" iniciada en diciembre de 2007 (línea roja) bate todos los récords históricos en el número y en la persistencia de pérdidas de empleo. En concreto, las pérdidas de ocupados han ido creciendo en la economía norteamericana durante los 25 meses posteriores al inicio de la recesión (caída del 6,4%). Esta cifra es sensiblemente peor que la registrada en todas las anteriores recesiones. Además, las pérdidas de empleo respecto al número máximo de puestos de trabajo registrados antes de la recesión está mejorando a un ritmo excesivamente lento (solamente un 1% en otros 13 meses), cifra nuevamente mucha más negativa con las registradas en anteriores recesiones. De este modo, se han acumulado hasta el momento un total de 38 meses de deterioro relativo de las pérdidas de empleo respecto al pico de máximo empleo anterior a la recesión. El récord anterior estaba en 47 meses pero todo apunta a que se va a sobrepasar.

Las comparaciones son odiosas pero inevitables en nuestro caso. Hasta el momento la peores recesiones habían sido la iniciada en noviembre de 1948 (línea azul) en relación a la caída máxima del número de empleos (caída del 5,2%), y la iniciada en marzo de 2001 (línea marrón) en relación a la recuperación del nivel de empleo anterior a la recesión (47 meses).

En resumen, la economía de los EE.UU. se enfrenta en la actualidad ante la peor recesión registrada en su historia reciente en relación a su incidencia negativa en el mercado de trabajo. Dos son las características que lo sustentan: a) la mayor incidencia negativa en la pérdida relativa de empleo; b) la mayor persistencia en la recuperación de los niveles de puestos de trabajo anteriores al inicio de la misma.

viernes, 29 de enero de 2010

Evolución reciente de la productividad del trabajo por persona ocupada en la zona del euro: ¿por qué España y Alemania son diferentes?

En el primer gráfico adjunto (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) se presenta la evolución (en tasa de variación interanual) para el periodo 1999-2009 de la productividad del trabajo (PIB por persona ocupada) del conjunto de los países de la zona del euro.


En el gráfico se observa una significativa caída de la productividad del trabajo de la zona del euro desde principios de 2007, alcanzándose tasas interanuales negativas desde el tercer trimestre de 2008 hasta el segundo trimestre de 2009. Estas cifras contrastan con el crecimiento medio anual de la productividad del trabajo del +1,3% en el periodo 2003-2006. Esta caída de la productividad del trabajo no es casual. La misma se debe a que se ha producido una mayor reducción de la producción que del empleo. A su vez, el menor recorte del empleo se ha generado por el alto nivel de protección de los trabajadores con contrato indefinido y al aumento de las reducciones de la jornada laboral apoyadas por numerosos Gobiernos de los países de la zona del euro.

El significativo descenso de la productividad del trabajo por persona ocupada observado en el conjunto de la zona del euro desde el tercer trimestre de 2008 esconde importantes diferencias entre países. En el siguiente gráfico se muestra la evolución reciente de la productividad del trabajo en la zona del euro por persona ocupada y las contribuciones en puntos porcentuales de las cuatro economías de mayor tamaño: Alemania, Francia, Italia y España. Como se puede observar la contribución de cada una de las cuatro economías al conjunto de la eurozona es claramente diferente: Italia, Francia y, en mayor medida, Alemania presentan contribuciones negativas de la productividad del trabajo por persona ocupada al conjunto de la eurozona, mientras que España registra una contribución positiva.


El aparente "milagro" de la economía española no lo es tal, y claramente esconde el comportamiento desigual del mercado de trabajo y del empleo doméstico. Como ya tuvimos ocasión de reseñar en una reciente entrada de Blog, los acuerdos de reducción de las horas trabajadas en Alemania (y en menor medida en Italia) han tenido un importante efecto en la caída reciente de la productividad del trabajo en estos dos países. Por el contrario, en España el aumento de la productividad del trabajo por persona ocupada se ha derivado de la inexistencia generalizada de estos planes de reducción de jornada laboral y del mayor ajuste relativo de las plantillas de las empresas. Finalmente, este último proceso de ajuste ha estado favorecido por la mayor proporción de contratos temporales/fijos vigentes en nuestro país respecto al resto de economías de la eurozona.

lunes, 18 de enero de 2010

¿Por qué en Alemania no se ha destruido empleo durante la actual recesión económica?

La economía alemana ha registrado durante la actual recesión económica una mayor contracción de su economía que el resto de países grandes de la eurozona (Francia, Reino Unido, Italia y España) pero ha podido -a diferencia de estos países- mantener la tasa de paro en niveles pre-crisis, tal y como se puede ver en el gráfico adjunto (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande). En la presente entrada mostramos cuál es la razón principal de esta anomalía "aparentemente positiva".



Los datos del cuadro muestran como las cifras del mercado de trabajo son mejores incluso que los niveles previos al inicio de la crisis financiera internacional: i) El empleo total se ha situado en 40,697 millones de personas en octubre de 2009 frente a los 40,555 millones de personas a finales de 2008; ii) El total de desempleados alcanzó la cifra de 3,2 millones en noviembre de 2009, prácticamente la misma cifra que a finales de 2008; y iii) La tasa de desempleo se ha situado en noviembre de 2009 en el 7,6% de la población activa, ligeramente por encima de la registrada a finales de 2008 (7,4%).

Este comportamiento relativamente mejor del mercado de trabajo alemán no tiene ningún misterio. La principal razón de este excepcional comportamiento son los acuerdos alcanzados entre los trabajadores y los empresarios (apoyados económicamente por el Gobierno Federal) para ajustar las horas trabajadas a la coyuntura económica adversa. Los empresarios y los trabajadores prefirieron mantener la relaciones de trabajo existentes (no rescindir contratos fijos o temporales) a cambio de reducir la jornada laboral en términos de horas trabajadas semanalmente y de renunciar a parte de los beneficios empresariales y a parte los salarios. Detrás de estos acuerdos está la teoría del mercado de trabajo que defiende que a  largo plazo puede ser más "costoso" para la empresa buscar trabajadores cualificados y que la fuerza laboral pierde progresivamente su cualificación a medida que pasa más tiempo en el desempleo. Paralelamente el Gobierno Federal ha compensado a las empresas y trabajadores con subsidios dirigidos a la reducción de las horas trabajadas (reducciones de las cotizaciones sociales y prestaciones parciales del seguro de desempleo).

En el cuadro adjunto se presenta los acuerdos alcanzados para la reducción de las horas trabajadas semanalmente en los principales sectores o empresas alemanas. A título de ejemplo, en el potente sector del metal de Alemania del Oeste se ha pasado de una media de 35 horas a 28 horas trabajadas a la semana. Y por ejemplo, a nivel de empresa, el Grupo Daimler (fabricante de los coches Mercedes-Benz) ha acordado con sus trabajadores una reducción del 8,75 % de las 37,5 horas de la jornada laboral media establecida antes de los acuerdos de reducción de jornada.



Estos programas de reducción de la jornada laboral pueden tener importantes ventajas a corto plazo en una situación de crisis. Las empresas con dificultades transitorias de demanda y problemas de liquidez pueden aprovechar la reducción de jornada para no despedir a sus trabajadores. Los trabajadores sufren una reducción en sus ingresos, pero ésta no es suficientemente elevada para "obligarles" a buscar un nuevo empleo. Finalmente, desde el punto de vista del presupuesto público, un programa de subsidios de reducción de la jornada laboral  puede ser una alternativa más "barata" que pagar desempleo completo a los trabajadores despedidos.

No obstante, este sistema de acuerdos de reducción de la jornada laboral para evitar los despidos masivos en Alemania puede servir para "maquillar" las cifras de paro durante un cierto tiempo, pero impide el ajuste del mercado de trabajo a las nuevas condiciones de la demanda y oferta internacional y supone una pérdida de eficiencia de la economía en su conjunto. Adicionalmente, genera un aumento del gasto público insostenible a largo plazo si se convierte en estructural.

viernes, 13 de marzo de 2009

El comportamiento reciente del mercado laboral español por sexos

Uno de los rasgos destacables del reciente deterioro del mercado de trabajo de la economía española es que el colectivo femenino está afrontando mejor el impacto de la crisis económica. Este hecho se puede constatar si observamos el comportamiento desigual por sexos que han registrado recientemente las tres variables clave del mercado laboral: a) el nivel de ocupados; b) la tasa de actividad; c) y el desempleo.


En primer lugar, en relación al nivel de ocupación según la Encuesta de Población Activa (EPA), en el gráfico se puede observar que la ligera caída del empleo total en 2008 (respecto a 2007) del -0,5% en la economía española se debió a la conjunción de una reducción de la tasa de variación anual del empleo masculino del -2,2% y a un aumento del número de mujeres ocupadas del +2% en el conjunto del año. Peso a ello, a finales de 2008 la tasa de ocupación (porcentaje de la población con empleo como proporción de la población en edad de trabajar) femenina se situó en el 55,7%, con tan sólo un aumento de 0.2 puntos porcentuales respecto a 2007.



En segundo lugar, si nos centramos en la tasa de actividad (la relación que existe entre la población activa en edad legal de trabajar y la población total en esa misma edad) desagregada por sexos, el gráfico nos muestra que el aumento de la población activa total española en 2008 se debió a la mayor participación laboral del colectivo de mujeres, que aceleraron su ritmo de entrada en el mercado de trabajo. En concreto, el aumento de la tasa de actividad de las mujeres de nacionalidad española fue de 1.4 puntos porcentuales en 2008, hasta alcanzar el 48,1%. A pesar de ello, estos niveles se encuentran todavía muy alejados de la tasa de actividad de los hombres de nacionalidad española, que aunque prácticamente no varió en 2008, acabó el año en un 67,3%.



En tercer lugar, la evolución de desempleo en el conjunto de 2008 fue también menos desfavorable en el colectivo de mujeres que el de hombres. De este modo, en el gráfico podemos observar como el aumento de la tasa de paro se elevó 4,1 puntos porcentuales en las mujeres, hasta alcanzar un nivel del 15,1% a finales de año. Por el contrario, el desempleo aumento en 2008 en los varones en 6,2 puntos porcentuales hasta alcanzar un nivel del 13%.
Finalmente, la única variable del mercado de trabajo en la que el colectivo femenino presentó una evolución relativa más desfavorable fue en el desempleo de larga duración (parados que llevan en esta situación más de un año). De este modo, la caída de está variable en 2008 fue algo mayor entre los varones que entre las mujeres.

domingo, 8 de marzo de 2009

Nueva Encuesta: ¿Deberían ajustarse a la baja los salarios nominales de la economía española?



La profunda recesión económica en la que nos encontramos ha puesto de manifiesto alguna de los desajustes históricos de nuestra economía. Uno de los viejos conocidos es la rigidez a la baja de los salarios nominales. En el gráfico adjunto se puede observar como el paro registrado ha crecido en la economía española sin cesar desde el segundo semestre de 2007 (los afiliados a la seguridad social siguen la tendencia contraria), mientras que los salarios nominales permanecen al margen del problema, creciendo a tasas elevadas. Esta claro que la rigidez a la baja de los salarios nominales no está ayudando a detener la destrucción del empleo en la economía española.
Desde el punto de vista teórico, los economistas keynesianos rechazan la capacidad del mercado laboral de ajustarse a la nueva situación de profunda recesión modificando los salarios nominales. El problema está en que si el nuevo equilibrio en el mercado del factor trabajo no puede alcanzarse por la vía de los precios (caída de salarios nominales), se conseguirá por la vía de las cantidades (aumento mayor del desempleo), apareciendo una disparidad entre las cantidades ofrecidas y demandadas del factor trabajo. En definitiva, es la rigidez a la baja de los salarios la que impide que la disminución de la demanda se traduzca en descensos salariales por lo que se producirá una situación de "desempleo involuntario". Además, si algún factor externo –sindicatos (negociación colectiva centralizada), gobierno (salario mínimo y prestaciones por desempleo generosas)- impide el reajuste a la baja de los salarios nominales, aparecerá el "desempleo involuntario". Este es el caso de la economía española.
El problema es más grave, si cabe, al encontrarse nuestra economía participando en una Unión Económica y Monetaria: la zona del euro. La baja movilidad espacial y sectorial de la mano de obra y la incapacidad estabilizadora del presupuesto comunitario como mecanismos de ajuste alternativos a la política monetaria y al tipo de cambio (devaluación de la moneda nacional), exigen que el mercado de trabajo español muestre una alta flexibilidad salarial para poder reaccionar con rapidez a los eventuales shocks asimétricos nacionales en el marco de la Unión Monetaria. La prueba está en que la primera vez que nos enfrentamos a un shock negativo "asimétrico" desde el inicio de la moneda única (nuestra economía sufre más la recesión debido a la mayor caída del sector inmobiliario y al mayor endeudamiento de la economía, sobre todo de los hogares) hemos visto que el pertenecer a la zona euro también trae inconvenientes y no sólo ventajas (mayor estabilidad de precios, tipos de interés nominales más bajos, entre otros). No queda más salida que impulsar desde el Gobierno (y desde los agentes sociales) una mayor flexibilidad del mercado de trabajo y, en particular, propiciar un mayor ajuste a la baja de los salarios nominales. En caso contrario, nuestro desempleo seguirá creciendo en mayor medida que la mayoría de nuestros socios y no cabría descartar que en el límite -y ante una situación social insostenible- nos veamos obligados (o nos inviten) a abandonar la zona del euro.
La Encuesta de Opinión que comenzamos hoy trata de dar una respuesta a las sugerencias de algunos economistas (incluido yo) de que podría haber llegado el momento en el que el Gobierno debe dar un paso adelante (¿atrevido?¿arriesgado?¿inevitable?) y propiciar una mayor flexibilidad del mercado de trabajo y una mayor flexibilidad a la baja de los salarios, como mecanismos de ajuste a la crisis económica.