miércoles, 14 de enero de 2026

Hacer más con menos: aumento de la productividad del trabajo y disminución del empleo en el sector manufacturero de EE. UU. , 1987-2025


En el siguiente gráfico se muestra para EE. UU. la evolución temporal desde 1987 a finales de 2025 de dos variables: a) el peso del empleo manufacturero sobre el total del empleo no agrícola en la industria manufacturera (en el gráfico esta en tanto por uno);  b) la productividad del trabajo por hora trabajada en la industria manufacturera. El mensaje es contundente: hoy se produce mucho más por trabajador en las fábricas, pero cada vez menos personas trabajan en ellas.


Esta evolución se puede dividir en 2 etapas claramente diferenciadas.

Por un lado, durante las décadas previas a la Gran Recesión de 2008–2009 provocada por la Crisis Financiera, la productividad del trabajo (por hora trabajada) de la industria manufacturera creció con mucho dinamismo. La automatización, la introducción de nuevas tecnologías y una mayor inversión en bienes de equipo permitieron a las empresas manufactureras producir más con menos mano de obra. Al mismo tiempo, el empleo de la industria manufacturera fue perdiendo peso de forma constante, pasando del 17,3% en 1987 al 8,9% de finales de 2009. Este proceso, que suele atribuirse al impacto del comercio internacional o a la competencia china, en realidad comenzó mucho antes y responde a un cambio estructural profundo en la economía.

Por otro lado, a partir de 2010, la dinámica cambia cualitativamente. La productividad por hora trabajada deja de crecer al ritmo acelerado del pasado y se mantiene relativamente estable, mientras que la caída del empleo de la industria manufacturero se ralentiza. Esto no implica una recuperación del sector en términos de empleo, sino más bien una estabilización en un nivel bajo, alrededor de 8,5% de media. Las fábricas siguen siendo altamente eficientes, pero ya no son grandes generadoras de puestos de trabajo.

Esta evolución tiene implicaciones clave para el debate económico actual. 

En primer lugar, muestra que el progreso tecnológico no siempre va de la mano de más empleo. Producir más no significa necesariamente contratar a más trabajadores. 

En segundo lugar, pone en duda que la revitalización de la industria manufacturera —una de las principales banderas del discurso de Donald Trump— sea suficiente para resolver los problemas de empleo y desigualdad salarial en EE. UU.

¿Cuáles son las implicaciones para la política económica?

Si el objetivo es crear empleo y mejorar los salarios, las políticas públicas deben mirar más allá de la industria tradicional manufacturera. La formación, el reciclaje profesional y la adquisición de nuevas competencias son fundamentales para facilitar la transición de los trabajadores hacia sectores en expansión. Al mismo tiempo, fomentar la productividad en servicios y en nuevas actividades económicas puede ayudar a repartir mejor los beneficios del crecimiento.

En definitiva, la experiencia de la industria manufacturera estadounidense nos deja una lección clara: la economía puede crecer y volverse más eficiente sin generar más empleo industrial. La industria manufacturera estadounidense sigue siendo clave, pero cada vez depende más de la tecnología y menos del trabajo humano.  Esta realidad es esencial para diseñar políticas económicas realistas y adaptadas a los desafíos del siglo XXI.

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Como citar esta entrada del Blog:

Vicente Esteve, "Hacer más con menos: aumento de la productividad del trabajo y disminución del empleo en el sector manufacturero de EE. UU.,1987-2025", Universidad de Valencia", Blog Viaje al Fondo de las Finanzas Internacionales, 14/1/2026,

https://vicenteesteve.blogspot.com/2026/01/hacer-mas-con-menos-aumento-de-la.html


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