lunes, 4 de noviembre de 2024
Evolución histórica de las variables macroeconómicas fiscales de la economía española, 1964-2023, y proyecciones 2024-2028
miércoles, 30 de octubre de 2024
Halloween 2024: las elecciones en EE. UU. dan miedo
Y en cuanto a los disfraces, el más solicitado podría ser nuevamente este año el del Presidente de China, Xing Jinping:
jueves, 26 de septiembre de 2024
La evolución reciente del comercio y la inversión internacionales
Por Rafael Myro (Universidad Complutense de Madrid)
Este post se publicó en el blog (bAg): Blog de Economía de la Aldea Global el 2 de junio de 2024. Fruto del acuerdo de colaboración entre este blog y el blog Viaje al Fondo de las Finanzas Internacionales, cada trimestre reproduciremos en nuestro blog algunos post que, por su temática, también pueden ser interesantes para nuestros lectores.
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Durante 2023, el comercio y la inversión internacionales presentaron dos rasgos especialmente preocupantes. El primero, la disminución del comercio de bienes, un hecho que sólo se había producido en los años 2009 y 2020 desde 1980. Hay quien quiere ver ya en ella los primeros efectos de las políticas de protección puestas en marcha por EE.UU y otros países. Es sin embargo pronto para apreciar ese tipo de efectos, nunca sencillos de detectar a corto plazo. Sin embargo, lo que ocurra en 2024 podría ser más esclarecedor al respecto, pues las previsiones de la OMC son de un significativo aumento del comercio de bienes (2,6 por 100), de acuerdo con la evolución esperada del PIB y la normalización de las importaciones en algunas áreas, como Asia. No obstante, los datos fragmentarios hasta ahora conocidos no acaban de avalar por completo esa expectativa tan favorable para 2024, aún cuando ésta parece verse refrendada por la reciente revisión al alza de la previsión de crecimiento del PIB, tanto por el FMI, como por la OCE, que la situan en el 3,2 por 100, la misma cifra que en 2023.
La reducción experimentada por el comercio mundial, de un 1,2 por 100, se explica sobre todo por el comportamiento de Europa, que contribuyó a reducir en 1,7 puntos porcentuales la tasa mundial de aumento de las importaciones y en un 1 por 100 la de las exportaciones. El bajo crecimiento económico de esta área junto a costes más elevados de la energía serían las principales claves en esta evolución (OMC, 2024). Las cifras de la Unión Europea correspondientes al primer trimestre de 2024 muestran ya una mejoría esperanzadora. Cuando se corrigen de efectos de calendario y estacionalidad y se expresan en valores corrientes, las exportaciones aumentaron un 0,3 por 100 (0,5 por 100 para la Eurozona), con una leve reducción del comercio intracomunitario, del 0,2 por 100 (Eurostat, 2024). Esta evolución resulta coherente con la mejora de la situación de la Eurozona, cuyo PIB real se incrementó en un 0,5 por 100 con respecto al año anterior en el trimestre considerado.
España también registró en 2023 en una reducción de su comercio de bienes, de un 1,6 por 100, según las Cuentas Nacionales, un descenso ligeramente superior al mundial también sorprendente por cuanto no ha sido frecuente (desde 1965, las exportaciones españolas de bienes sólo se han reducido en términos reales en 1986, 2005, 2008 y 2009 y 2020). La explicación de esta evolución se encuentra sobre todo en la atonía de las economías del área euro. De hecho, existe de una correlación negativa por sectores entre la proporción de las ventas exteriores que se dirige a la eurozona y el aumento de las exportaciones en 2023 (Álvarez Ondina, 2024). No obstante, también disminuyeron las exportaciones a América Latina, Asia y África, lo que permite pensar que influyeron otros factores, como la carestía de la energía en los primeros meses de 2023, que habría afectado a los sectores mas intensivos en su consumo (Martín Machuca, 2023) y la normalización de los flujos sectoriales, con ascenso de aquellos más retrasados en la recuperación pospandemia (automóviles y bienes de equipo), algo paralelo a lo ocurrido con los servicios, y especialmente con el turismo, y descenso de algunos otros que aumentaron mucho por razones coyunturales en 2022, como las vacunas covid y la energía (Secretaría de Estado de Comercio, 2024).
Aunque esta negativa evolución del comercio exterior español de bienes pareció comenzar a corregirse en el cuarto trimestre de 2023 (Banco de España, 2024), se ha vuelto a afirmar desde entonces. Sin embargo, ello ha coincidido con un apreciable crecimiento de la industria manufacturera española, la que más contribuye a nuestras ventas exteriores. Según la CNE, el valor añadido de ésta se expandió a una tasa real del 3,3 por 100 en 2022, superior a la del PIB (2,5 por 100), y mantuvo ese mismo ritmo de avance en el primer trimeste de 2024. Este apreciable incremento de la producción es un indicador de que la reducción de las exportaciones no parece reflejar problemas especiales de competitividad en la industria y permite esperar un comportamiento mejor de ellas en los próximos meses.
El segundo rasgo preocupante al que se ha aludido, al examinar la evolución de la economía internacional durante 2023, consiste en el cambio de la posición de los países en desarrollo con respecto a los flujos financieros dirigidos a sus gobiernos, en forma de prestamos y ayudas al desarrollo. Como muestra el gráfico adjunto, la retirada de flujos provenientes de los países desarrollados y de China, unida al ascenso en las cifras del servicio de la deuda, como consecuencia de los mayores tipos de interés, han hecho que los países en desarrollo se hayan convertido en donantes netos de fondos al resto del mundo, algo en extremo preocupante. En 2023, hubo veintidós países con flujos de fondos negativos (mayores salidas que entradas), y se espera que su número ascienda a cuarenta y cuatro en 2025 (One, 2024). Como puede observarse en el grafico señalado, la tendencia a la reducción de los flujos netos de fondos dirigidos a los países menos desarrollados se ha acentuado durante la última década, sobre todo por la retirada de los fondos privados, y más recientemente, pero desde antes ya de la pandemia, de los fondos provenientes de China. Los fondos multilaterales aumentaron su volumen de forma apreciable con la pandemia pero también han remitido ligeramente desde entonces, mientras se incrementaba el pago de los intereses que devengan. La retirada de los fondos privados y el estancamiento de los multilaterales son factores que podrían contribuir a la fragmentación de la economía mundial, limitando el apoyo que los países en desarrollo ofrecen a los los países desarrollados en sus estrategias geopolíticas, como las sanciones a Rusia por la invasión de Ucrania (Bradé y Tibeghien, 2024).
La situación de los países menos desarrollados se vuelve aún más delicada si se tiene en cuenta que están siendo marginados por los nuevos proyectos de inversión internacional, la mayor parte de ellos aún no materializados. Según la UNCTAD, en los años 2020-2023, los países de baja y media renta per cápita han absorbido el 31% de los proyectos greenfield de inversión directa, cuando en los años 2005-2007 absorbieron el 41%, porcentaje que aún ascendió al 38% en el período 2016-2019 (UNCTAD, 2024).
Referencias
Álvarez Ondina, P, 2024. “¿Qué sectores están sufriendo más en España por el enfriamento de nuestros socios comerciales?”, CaixaBank Research, Observatorio Sectorial, 11 de mayo.
Badré, B. y Tiberghien, Y. (2024). “The global economy is more vulnerable than it seems”, Project Syndicate, 20 de mayo.
Banco de España (2024). “Informe trimestral sobre la economía española”. Boletín Económico 2024 T1.
Eurostat (2024). Euro-indicators, 21 de mayo. https://ec.europa.eu/eurostat/en/web/products-euro-indicators/w/6-21052024-AP?prm=ep-app#fragment-15944082-grio-inline-nav-1
Martín Machuca, C. (2023). “El comportamiento reciente de las exportaciones de bienes. Algunos factores explicativos”, Boletín Económico, T3, Banco de España.
OMC (2024). Perspectivas del comercio mundial y estadísticas, abril.
Secretaría de Estado de Comercio (2024). Informe mensual del comercio exterior, marzo.
UNCTAD (2024). Global economic fracturing and shifting investment patterns, 23 de abril.
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Como citar esta entrada del Blog:
Rafael Myro, "La evolución reciente del comercio y la inversión internacionales", Universidad de Valencia", Blog Viaje al Fondo de las Finanzas Internacionales, 26/9/2024,
https://vicenteesteve.blogspot.com/2024/09/la-evolucion-reciente-del-comercio-y-la.html
jueves, 5 de septiembre de 2024
¿Cuáles son los principales activos financieros en los que invierten los estadounidenses?, 1953-2024
En el gráfico adjunto (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) mostramos la evolución de las participaciones en fondos de pensiones (incluidas las tenencias de IRA y 401(k)) y las tenencias en acciones (corporativas y a través de fondos de inversión) de los hogares estadounidenses en el periodo 1953-2024 (último dato primer trimestre de 2024). Las cifras están expresadas en porcentaje del patrimonio neto de los hogares.
De las cifras mostradas en el gráfico se pueden distinguir tres periodos.
En primer lugar, en las décadas de 1950 y 1960, las tenencias de acciones superaron a los fondos de pensiones.
En segundo lugar, en la década de 1970, esta relación se invirtió y las tenencias de acciones se mantuvieron de manera permanente por debajo de los fondos de pensiones durante la mayor parte de este periodo.
Por último, en la década de 1990, las tenencias de acciones comenzaron a aumentar de manera constante y han superado a los fondos de pensiones desde 2018.
Esta tendencia puede estar relacionada con el aumento de los fondos de inversión y la disminución de las comisiones por operaciones, lo que reduciría los costes de transacción de la tenencia de acciones. Más recientemente, la tecnología financiera, como las plataformas de operaciones electrónicas que utilizan aplicaciones, han propiciado que sea aún más fácil para los hogares participar en el mercado de valores, lo que probablemente también haya contribuido al aumento de las tenencias de acciones en lugar de los fondos pensiones como activo financiero preferido de los hogares estadounidenses. La extraordinaria evolución del mercado de valores de EE. UU. ha hecho el resto.
En el primer cuatrimestre de 2024 las acciones y los fondos de pensiones representaban el 28,5% y el 19,8% del patrimonio neto de los estadounidenses, respectivamente.
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Como citar esta entrada del Blog:
Vicente Esteve, "¿Cuáles son los principales activos financieros en los que invierten los estadounidenses?, 1953-2024", Universidad de Valencia", Blog Viaje al Fondo de las Finanzas Internacionales, 5/9/2024,
https://vicenteesteve.blogspot.com/2024/09/cuales-son-los-principales-activos.html
miércoles, 7 de agosto de 2024
La divergencia entre el crecimiento de la productividad del trabajo y del crecimiento de los salarios reales en EE. UU., 1947-2024
En esta entrada del Blog mostramos un hecho estilizado para la economía de EE. UU. que podría ser sorprendente: desde la década de 1970 los trabajadores estadounidenses sólo se beneficiaron parcialmente de los aumentos de su productividad, mientras que entre 1947 y 1969 el beneficio fue completo.
Vamos a definir primero las dos variables clave objeto de estudio, la productividad del trabajo y los salarios reales:
- La productividad laboral por hora trabajada se calcula como la ratio entre la producción total de la economía (el PIB real) y el número total de horas trabajadas en la economía.
- El salario real por hora trabajada se calcula en dos etapas: a) en primer lugar, la remuneración total pagada a los empleados no agrícolas se divide por el número total de horas trabajadas; b) y luego el resultado se divide por el índice de precios al consumidor (IPC). De este modo, la variable se aproximaría al "poder adquisitivo" de una hora de trabajo.
En el siguiente gráfico (hacer clic para verlo más grande) se muestra la evolución de la productividad laboral por hora trabajada (línea roja) y el salario real por hora trabajada (línea azul) en EE. UU. para el periodo 1947-2024 (número índice 1970 = 100), tal y como hemos definido las variables más arriba.
El gráfico muestra un patrón no deseado: desde principios de la década de 1970, ha habido una aparente desconexión entre la productividad del trabajo por hora trabajada y el salario real por hora trabajada. En concreto, la diferencia de crecimiento acumulada desde 1970 era de nada menos que del 78,6% a finales del primer cuatrimestre de 2024.
Algunos economistas piensan que la utilización del IPC podría estar sobreestimando esta divergencia de crecimiento entre productividad del trabajo por hora trabajada y el salario real por hora trabajada. Para tratar de corregir este sesgo vamos a utilizar otros dos índices de precios para deflactar la remuneración nominal por hora trabajada: el deflactor del PIB y el índice de precios al productor.
En el siguiente gráfico añadimos al anterior la evolución del salario real por hora trabajada pero deflactado por el deflactor del PIB (línea verde) y del salario real por hora trabajada pero deflactando por el índice de precios al productor (línea morada).
La línea original del salario real por hora trabajada que utilizamos en primer lugar aproxima el poder adquisitivo de los trabajadores, ya que está deflactada por el IPC, un índice de precios que recoge una cesta típica de bienes y servicios que compraría un hogar americano. En cambio, las dos nuevas líneas analizan esta variable desde el lado del empleador: a) cuánto se les paga a los trabajadores por hora en comparación con el valor de todos los bienes y servios producidos en la economía (deflactor del PIB); y (b) cuanto se le paga a los trabajadores por hora en comparación con los precios que las empresas obtienen por sus productos.
Resaltar que estas dos nuevas aproximaciones del salario real por hora trabajada están mucho más cerca de la línea de productividad que nuestro pirmer indicador de salario real, lo que indica que la elección de precios importa para medir en que medida los trabajadores se benefician de los aumentos de la productividad. Con más detalle, la diferencia del crecimiento acumulado entre la productividad por hora trabajada y las dos nuevas medidas del salario real por hora trabajada entre 1970 y finales del primer cuatrimestre de 2024 es menor, aunque positiva: un 36,9% con el salario real por hora trabajada medido por el deflactor del PIB, y un 51,8% con el salario real por hora trabajada medido con el índice de precios del productor.
En síntesis, sea cual sea el índice de precios utilizado hemos mostrado como desde 1970 los trabajadores estadounidenses se beneficiaron parcialmente con sus salarios reales por hora trabajada de los crecimientos de productividad por hora trabajada, aunque el índice de precios con el que se deflacta el salario real importa.
No obstante, hemos utilizado medias de la economía para medir el salario real por hora trabajada y la productividad por hora trabajada, pero el hecho estilizado puede no haber ocurrido en la misma medida en todos los sectores de la economía norteamericana. De hecho, en las últimas décadas se ha registrado un alto crecimiento de la productividad en algunos sectores, como las finanzas y los sectores de la información, que no fue acompañado por una remuneración laboral, a pesar de aumentos considerables. Y por el contrario, no hubo desconexión alguna en otras industrias.
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Como citar esta entrada del Blog:
Vicente Esteve, "Escala de remuneraciones (salarios y pensiones) en España en 2022", Universidad de Valencia", Blog Viaje al Fondo de las Finanzas Internacionales, 7/8/2024,
https://vicenteesteve.blogspot.com/2024/08/la-divergencia-entre-el-crecimiento-de.html
martes, 23 de julio de 2024
Escala de remuneraciones (salarios y pensiones) en España en 2022
(más información en: http://epp.eurostat.ec.europa.eu/portal/page/portal/labour_market/earnings).
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Como citar esta entrada del Blog:
Vicente Esteve, "Escala de remuneraciones (salarios y pensiones) en España en 2022", Universidad de Valencia", Blog Viaje al Fondo de las Finanzas Internacionales, 23/7/2024,
https://vicenteesteve.blogspot.com/2024/07/escala-de-remuneraciones-salarios-y.html
martes, 11 de junio de 2024
Evolución de los beneficios y los costes de producción de las empresas no financieras manufactureras de EE.UU., 2017-2024
De los datos del gráfico se desprende que los beneficios empresariales ha aumentando rápidamente a pesar del aumento de los costes de producción de las empresas en dos subperiodos. En primer lugar, los beneficios empresariales antes de impuestos aumentaron un 89,6% entre el trimestre de 2020 y el segundo trimestre de 2022. Durante el mismo período, la variación del índice de precios al productor (IPP) en el sector manufacturero aumentó tan sólo un 35,94%. En segundo lugar, durante el subperiodo que abarca desde el segundo trimestre de 2023 al primer trimestre de 2024 la brecha se hace mucho mayor: mientras los beneficios crecen un 11,49% los precios industriales prácticamente no varían (un +0,20%).
En conclusión, las empresas manufactureras norteamericanas parecen haber traspasado en gran medida los costes intermedios a los consumidores de sus productos finales para obtener ganancias récord y grandes márgenes de ganancia. La "espiral beneficios-precio" se podría haber instalado en la economía de EE.UU. Pero el "coste" para las empresas norteamericanas de esta espiral vendría de los altos tipos de interés que mantiene la Reserva Federal, transmitidos a los altos costes de los prestamos bancarios a las empresas.
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[1] Capital consumption adjustment (CCAdj): depreciación del capital o consumo de capital fijo. Inventory valuation adjustment (IVA): valoración de inventarios o existencias.viernes, 31 de mayo de 2024
Tipos de interés reales y expectativas de inflación en diferentes horizontes temporales para EE.UU., 2003-2023
En el segundo gráfico se muestra la senda temporal de la rentabilidad nominal de los bonos de deuda pública "convencionales" a 5 años (Market Yield on U.S. Treasury Securities at 5-Year Constant Maturity) y la rentabilidad de los TIPS equivalentes a 5 años (Market Yield on U.S. Treasury Securities at 5-Year Constant Maturity, Inflation-Indexed) que aproxima al tipo de interés real.
Los tipos de interés negativos no son habituales en los bonos de deuda pública convencionales, porque ello implicaría que el inversor recupera menos dinero del que ha invertido, aunque si que se han dado en las rentabilidades de los bonos de algunos países de la zona euro, incluida España y Alemania. Sin embargo, sí son más frecuentes los tipos de interés negativos en los bonos indexados con la inflación, ya que en este caso la remuneración no es el tipo de interés nominal (R) sino el tipo de interés real ( re).
Es en en este contexto donde surgió una anomalía monetaria derivada de la crisis financiera internacional de 2007-2008. Por primera vez desde el inicio de la emisión de bonos indexados contra la inflación a 5 años (enero de 2003) la rentabilidad de estos bonos de EE.UU. se situaron por debajo de cero el 10 de agosto de 2010 con un -0,02% (véase gráfico 2). Desde esa fecha, los tipos de interés de los TIPS a 5 años han cotizado con tipos de interés negativos en numerosas ocasiones, alcanzando el mínimo el 15 de noviembre de 2021 (-1,91%).
En tercer lugar, en el quinto y el sexto gráfico se muestra la evolución reciente de la tasa de inflación esperada a 2 y a 3 años para EE.UU., con datos obtenidos del modelo econométrico elaborado por la Reserva Federal de Cleveland. Este modelo estima la tasa de inflación esperada para un amplio rango de horizontes temporales que abarca desde 1 año hasta los próximos 30 años. El modelo también estima la prima de riesgo de inflación, la prima de riesgo real y la tasa de interés real. Sus estimaciones se calculan con un modelo que utiliza los rendimientos de los bonos del Tesoro, los datos de inflación, los swaps de inflación y medidas de las expectativas de inflación basadas en encuestas.
jueves, 30 de mayo de 2024
Cadenas de producción europeas en el Mediterráneo
La reconfiguración de las cadenas globales de valor (CGV) sigue siendo objeto de discusión, especialmente tras el creciente riesgo de fragmentación de las relaciones comerciales derivado del avance del proteccionismo y las tensiones geopolíticas. Si la pandemia del COVID-19 supuso una llamada de atención acerca de la fragilidad de las CGV y los riesgos de la dependencia externa, la invasión de Ucrania y Gaza y los sucesos en la vía marítima del Mar Rojo han confirmado la necesidad de reducir riesgos, mejorar la resiliencia de las redes de producción transfronterizas y garantizar los suministros exteriores.
De acuerdo con los estudios empíricos disponibles las empresas han reaccionado incrementando sus inventarios y diversificando, cuando ha sido posible, sus suministros (aquí). En general, las CGV establecidas han mostrado una resistencia frente a las perturbaciones superior a la esperada debido, en gran medida, a los elevados costes monetarios y en términos de eficiencia que implicaría una reorganización profunda. La reestructuración geográfica es más probable que tenga lugar en las CGV de nueva creación, que incorporan criterios de localización diferentes. El ahorro en los costes de producción ha perdido el papel predominante que venía desarrollando en las decisiones de inversión cediendo paso a nuevos factores como la resiliencia de las CGV, su sostenibilidad y la “cercanía geopolítica”. La proximidad geográfica –el acortamiento de las CGV– reduce los riesgos inherentes al transporte de inputs; mayores cuanto más larga es la distancia a recorrer. La proximidad sociopolítica reduce la probabilidad de tensiones comerciales e interrupciones en las CGV y reconduce las relaciones comerciales hacia países con los que se comparten principios y valores económicos.
Este contexto abre nuevas oportunidades de integración comercial entre la UE y países cercanos, como los que conforman la Unión por el Mediterráneo (UpM) –la organización intergubernamental surgida en 2008 con el objetivo de fomentar la cooperación e impulsar la integración económica entre los países mediterráneos–. Dado que las CGV son un elemento clave para la integración comercial, en un reciente trabajo (aquí), junto con Carmen Díaz-Mora, Belén González, Carmen Martínez-Mora y Fernando Merino, hemos analizado las CGV entre la UE-27 y el resto de socios mediterráneos (resto UpM) con objeto de identificar las redes de producción compartida con mayor potencial de desarrollo en la región.
Aunque los 14 miembros activos que conforman el resto UpM constituyen un conjunto muy heterogéneo de países en términos de dimensión económica, renta per cápita y dinamismo productivo, comparten algunas características relevantes para su competitividad e inserción en CGV europeas. Con la excepción de Israel, que conforme al Índice Global de Competitividad del World Economic Forum presenta una capacidad competitiva ligeramente superior a la media de los países de renta alta, el resto de países muestran una posición competitiva inferior a la que alcanzan los 27 países de la UE, así como una débil capacidad innovadora. En general, salvo Turquía e Israel, poseen una reducida presencia en los mercados internacionales, si bien su proximidad geográfica y la generalizada existencia de acuerdos comerciales con la UE-27 les confiere una relevante ventaja para desarrollo de redes mediterráneas lideradas por las empresas europeas.
De acuerdo con la información proporcionada por la base de datos EORA, la UE-27 es el socio mayoritario en las CGV donde participan los países del resto UpM, especialmente como destino de inputs intermedios destinados a integrarse en la producción y exportaciones foráneas (Participación forward). En 2022, un tercio de las exportaciones del resto UpM estaban vinculadas a esta forma de integración en CGV, y el 61% de dichos intercambios se dirigieron a la UE-27 (Gráfico nº 1). La relevancia europea como destino de exportaciones intermedias es generalizada; solo en Líbano, Jordania y Montenegro, países de muy reducida inserción en CGV, es inferior al 50%. Además, ha crecido en todos los países del grupo excepto en Mauritania que, desde 2016, ha experimentado un fuerte incremento de su participación forward en CGV.
Gráfico 1: Participación en cadenas globales de valor del resto UpM y presencia en ellas de la UE-27
A) Forward (Valor añadido incorporado en exportaciones de otros países / exportaciones del país en %).
B) Backward (Valor añadido foráneo incorporado en las exportaciones / exportaciones del país en %).
Nota: No se dispone de información acerca de los dos restantes miembros activos del resto UpM, Palestina y Macedonia del Norte. Fuente: EORA Database
La participación en CGV del resto UpM a través de la transformación y ensamblaje de inputs importados que se incorporan en la producción y exportaciones del país (Participación backward) es más reducida. En 2022, se limitó al 26% de las exportaciones del grupo. La diferencia entre ambos tipos de participación sugiere que, en general, estos países tienden a participar en las CGV como oferentes de inputs, de materias primas y recursos naturales que se transforman en el exterior, situándose en las etapas iniciales de las cadenas de valor.
La presencia europea en este tipo de participación también es menor que en la participación forward. En 2022 solo supera el 50% en algunos países candidatos a la adhesión –Albania y Bosnia-Herzegovina– y del norte de África –Marruecos y Túnez– y se acerca a este porcentaje en Argelia. Además, aunque la inserción en CGV ha tendido a mantenerse o aumentar desde 2016, la presencia europea ha disminuido de forma generalizada. La UE-27 ha sido progresivamente desplazada en la provisión de inputs por otras economías, particularmente por China que, desde 2016, ha multiplicado por cuatro su presencia como proveedor de valor añadido vinculado a CGV. Así, la participación backward en redes de producción de los países del resto UpM se ha vuelto más global, estrechando vínculos comerciales con países que no forman parte de la UE-27.
La integración comercial en CGV entre la UE-27 y los países incluidos en resto UpM es muy dispar en cuanto a intensidad y tipo de participación, en función de la dotación de recursos, especialización productiva y ventajas de localización (v.g. las infraestructuras físicas y logísticas). El Gráfico nº 2 muestra la participación backward y forward de los distintos países en las redes establecidas con países de la UE-27 en 2022. El gráfico se divide en cuadrantes definidos por los valores que alcanza la participación en CGV del agregado del resto UpM.
En el cuadrante superior derecho se sitúan los países que participan en las CGV europeas como oferentes y transformadores de inputs y muestran un mayor grado de integración. En él se localizan de una parte, Albania, Bosnia-Herzegovina y Turquía que se benefician de su estatus de país candidato, y de otra, Marruecos y Túnez que, junto con Turquía. muestran cierto sesgo, dentro del grupo, en su participación en cadenas europeas hacia la transformación de inputs procedentes de la UE-27. Las políticas implementadas para atraer inversiones exteriores y mejorar la competitividad del tejido empresarial local han favorecido el ascenso en las CGV desde las etapas más intensivas en trabajo en industrias tradicionales –como confección– a las de alto valor añadido en la red de automoción (Marruecos) o de aeronáutica (Túnez y Marruecos).
Gráfico 2: Participación Backward y Forward en cadenas europeas del resto UpM, 2022.
Fuente: EORA.
Argelia, Mauritania y Egipto –en el cuadrante superior izquierda–, como sucede habitualmente en los países intensivos en recursos naturales, se posicionan en las primeras etapas de las cadenas europeas en que participan, suministrando recursos naturales y materias primas para su posterior transformación en la UE-27. Entre ellos sobresale la aportación de inputs agrarios, energéticos y minerales.
La abundancia de recursos en los países del Norte de África ha posibilitado, asimismo, su integración en las cadenas de producción química europeas, si bien, el potencial de integración todavía está lejos de alcanzarse. Destaca, especialmente, los recursos de fosfatos y sus derivados (Marruecos, Argelia, Túnez, Egipto), necesarios para la producción de fertilizantes y piensos –cada vez más demandados para hacer frente al cambio climático y los problemas de abastecimiento tras la invasión de Ucrania – y utilizados en las baterías LFP para coches eléctricos. Pero, además de los fosfatos, el resto UpM también dispone de otras materias primas que se encuentran entre las 20 críticas que ha identificado la Comisión Europea –antimonio, borato, litio, el grafito natural y tierras raras (en Turquía), la barita, el cobalto y la fluorita (en Turquía y Marruecos), bauxita (en Túnez y Bosnia y Herzegovina), etc.– y que constituyen una ventaja adicional para fortalecer la integración comercial en el Mediterráneo.
En definitiva, hay margen para reforzar la integración en la UE-27 con el resto de países del Mediterráneo. A sus ventajas en costes laborales, cargas tributarias y marco regulador se añade la existencia de acuerdos comerciales con la UE-27 que facilitan los intercambios y las ventajas derivadas de su proximidad geográfica que además de abaratar y reducir riesgos en transporte permite una rápida atención a las necesidades de la demanda. La reconfiguración de las CGV es una oportunidad para estrechar las relaciones de vecindad y reforzar las redes regionales europeas.
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Como citar esta entrada del Blog:
Rosario Gandoy, "Cadenas de producción europeas en el Mediterráneo", Universidad de Valencia", Blog Viaje al Fondo de las Finanzas Internacionales, 30/5/2024,
https://vicenteesteve.blogspot.com/2024/05/cadenas-de-produccion-europeas-en-el.html











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