lunes, 26 de abril de 2010

El multiplicador monetario de la economía americana continúa por debajo de la unidad y en mínimos históricos

En las dos entradas del Blog de noviembre de 2008 y de enero de 2009 ya nos ocupábamos de una de las anomalías monetarias que estaban ocurriendo en la economía americana y cuyo origen estaba en la crisis financiera. Por un lado, el incremento desorbitado del exceso de reservas de las entidades de depósito y, por otro, la caída del multiplicador monetario por debajo de la unidad. Ha pasado más de un año y los dos fenómenos lejos de retroceder, van en aumento.

En el primer gráfico se muestra la evolución histórica del multiplicador monetario del agregado monetario M1 de la economía americana (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande). A finales de 2008 el multiplicador monetario se sitúo por debajo de la unidad por primera vez desde su medición a comienzos del 1984. El último dato disponible para el 7 de abril de 2010 lo sitúa ya en un nivel de 0,825 (el mínimo histórico se alcanzó el 24 de febrero de 2010 con un valor de 0,788). Ello implica que por cada aumento de 1 dólar de las reservas bancarias de las entidades de depósito (la base monetaria) sólo se ha generado 0,825 dólares de aumento de la oferta monetaria americana (M1), por lo que las entidades ha aumentado su exceso de reservas hasta límites insospechados hace dos años.



La cantidad de dinero existente u oferta monetaria en una economía está formada por el efectivo en manos del público y los depósitos (y otros activos computables dependiendo del agregado monetario utilizado) que éste mantiene en las entidades de depósito. Esa cantidad de dinero crece o disminuye por efecto de la expansión de la base monetaria (efectivo en manos del público y reservas totales de las entidades de depósito) y por el valor del multiplicador monetario. A su vez, el valor del multiplicador monetario depende negativamente de las reservas requeridas a las entidades de depósito por la Reserva Federal (coeficiente legal de reservas), de las reservas excedentes mantenidas por las entidades de depósito y, por último, del coeficiente de liquidez que depende de la propensión del público a mantener efectivo (preferencia por la liquidez)

Esta caída histórica del multiplicador monetario americano responde en gran medida a la extraordinaria acumulación de reservas excedentes por parte de las entidades bancarias (véase el segundo gráfico adjunto). La reservas excedentes de las entidades bancarias de los EE.UU. se situaron a principios de marzo de 2010 en la cifra nada despreciable de 1,12 billones de dólares (el máximo histórico se alcanzó el 1 de febrero de 2010 en 1,16 billones de dólares). Para relativizar este volumen de reservas excedentarias no resulta más pedagógico que compararla con el nivel anterior a la crisis financiera: 1875 millones de dólares a principios de agosto de 2008.






En un reciente trabajo de la Reserva Federal de New York se muestra como el aumento extraordinario de las reservas de las entidades de depósito americanas coincidió en el tiempo con la introducción por parte de la Reserva Federal de los nuevos programas de crédito y de facilidades de liquidez (y de la política de remuneración de las reservas bancarias a un tipo no cero) en respuesta a la crisis financiera de 2008. Además, discuten las posibles consecuencias inflacionarias futuras del volumen excesivo de reservas excedentarias.

Creo que mis colegas de Macroeconomía de la Universidad de Valencia y de la Universidad de La Laguna continúan teniendo un sugerente (y complicado) caso de estudio para explicar a sus alumnos en el segundo cuatrimestre de este curso.

martes, 20 de abril de 2010

El aumento de la cuota de mercado de las exportaciones de la economía española en el periodo 1994-2007: ¿efecto competitividad o efecto especialización?

La cuota de mercado de las exportaciones de un país y su dinámica temporal  se utilizan como medidas indirectas de la capacidad competidora con el exterior. No obstante, la evolución de la cuota de mercado puede estar determinada a largo plazo no solo por movimientos autónomos  de la competitividad exterior (vía precios y otros factores), sino también por la composición o especialización de las exportaciones, bien en términos de tipo de producto o bien en términos de país (o región) de destino de las exportaciones. Bajo estas premisas, si una economía está especializada en exportaciones de bienes (o en destinos) cuya demanda resulta especialmente dinámica, la cuota de mercado podría aumentar aunque la competitividad  no mejore.

En un artículo reciente del Boletín Económico del Banco de España se analiza en qué medida la cuota de mercado de los países de la Unión Económica y Monetaria (UEM) para el periodo 1993-2007 ha estado determinada por dos factores no excluyentes: i) las variaciones de la competitividad exterior de cada país;  ii)   y la composición geográfica y sectorial específica  de los bienes exportados por cada país.  

En el gráfico 1  adjunto (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) se representa la evolución de las cuotas de exportación entre 1993 y 2007 de los países de la Unión Europea y de EE.UU. En primer lugar, destacar como se registra una caída significativa de las cuotas de exportación de EE.UU. y del Reino Unido, mientras que en el conjunto de la UEM y en Alemania se mantienen estables.  En segundo lugar, España, Eslovenia y Finlandia, pero sobre todo Eslovaquia e Irlanda, son  los países en los que la cuota de sus exportaciones crece por encima de la media de la UEM, mientras que en el caso de Francia, Italia y Grecia el deterioro ha sido muy significativo.



El análisis sectorial y geográfico presentado en este estudio muestra como estas divergencias entre los países podrían estar relacionadas, al menos en parte, con la composición geográfica y por productos de las exportaciones de cada una de las economías analizadas. Centrémonos en el caso de la economía española.

El estudio destaca que  la cuota de exportación de la economía española cambió en el conjunto del periodo 1993-2007 por la conjunción desigual de los efectos de dos factores: i) cambios en el nivel competitivo (vía precio y no precio); ii) una especialización en los mercados (países o regiones) o en sectores especialmente dinámicos a nivel internacional.

Por un lado, el efecto competitividad capta la parte de la ganancia o pérdida de cuota que se produciría si la estructura de las exportaciones españolas, bien en términos geográficos o bien en términos sectoriales, hubiera permanecido inalterada. De este modo, este efecto tiene como objetivo medir en qué medida los cambios de la cuota se han debido a cambios en la capacidad competitiva (vía precio y vía no precio) de las exportaciones españolas.

Por otro lado, el efecto estructural cuantifica en qué medida la economía española se está beneficiando de una posición ventajosa en términos de composición (geográfica o sectorial) de sus exportaciones. A su vez, el efecto estructural se puede dividir en un efecto de producto, en un efecto geográfico y en un efecto mixto. Los dos primeros miden  la ganancia de cuota derivada de exportar productos y hacia países o regiones cuyas demandas han sido más dinámicas, respectivamente, mientras que el efecto mixto captura la interacción de ambos efectos, dada la imposibilidad de distinguirlos perfectamente.

En el cuadro 3 adjunto se presenta la descomposición de los efectos mencionados sobre la evolución de la cuota de las exportaciones españolas.



Como se observa en el cuadro 3, el aumento de la cuota de las exportaciones españolas en el conjunto del periodo 1994-2007 - del 1,5% medio anual - se debió casi en su totalidad al efecto de la competitividad (+1,6), que más que compensó la leve aportación negativa del efecto estructural de la especialización (-0,1). A su vez, el efecto estructural negativo recoge un efecto positivo de la especialización de los mercados de destino (+0,1) y mixto (+0,2), el cual no pudo compensar el efecto negativo de la especialización productiva (-0,4).

Quizá más interesante resulta la descomposición de los factores determinantes de las cuotas de exportación por subperiodos y, sobre todo, en la última etapa. La ganancia de las cuota de exportación de España en el subperiodo 2001-2007 de +1,5 puntos porcentuales de media anual se debe ahora a la aportación positiva conjunta de los dos efectos: una contribución de la competitividad de +0,5 puntos y del efecto estructural de +1,0 punto, dividida a su vez en una aportación positiva de la especialización geográfica y de la especialización productiva de 0,7 y 0,3 puntos, respectivamente.

En lo que respecta al efecto de la especialización sectorial (véase cuadro 4 adjunto), destacar que tanto en el conjunto del periodo como en los dos subperiodos el comportamiento por productos fue desigual: los bienes de tecnología baja y media tuvieron un efecto positivo sobre la cuota de exportación, mientras que los bienes de tecnología alta tuvieron una contribución claramente negativa. Interesante es el subperiodo más reciente (2000-2007), ya que la aportación positiva de los bienes de tecnología baja y media pudieron compensar el efecto negativo de los bienes de alta tecnología, por lo que el efecto de la especialización productiva tuvo un efecto neto positivo (aunque limitado) sobre la cuota de exportación de la economía española.


En lo que respecta a la especialización geográfica, el mercado de la Unión Europea (especialmente el conjunto de los países de la UEM) tuvo un efecto positivo sobre la cuota de exportación de la economía española, mientras que el resto de los mercados tuvieron un efecto negativo.  Este patrón se repite tanto en el conjunto del periodo como en los dos subperiodos. Además, el efecto neto del mercado de la Unión Europa- Resto del Mundo fue negativo para el subperiodo 1994-2000 y positivo para el subperiodo 2000-2007.

En síntesis, la respuesta a la pregunta planteada en el título de la presenta entrada del Blog es clara para la economía española:  la mejora experimentada en la posición relativa de sus exportaciones se debe en su totalidad a la mejora de la competitividad y no a la especialización sectorial o geográfica. Además, en relación al efecto de la especialización productiva, se detecta que la menor especialización relativa al comercio mundial en productos de tecnología alta ha repercutido negativamente (aunque de manera débil) en la cuota de las exportaciones españolas (compensado por el efecto positivo de la especialización en bienes de baja y media tecnología). Por último, respecto al impacto que ha tenido cada región sobre el efecto de mercado, se estima en el estudio contribuciones positivas del comercio con el resto de países europeos (el conocido sesgo del comercio intra-UEM y del resto de países de la UE) y negativas con el resto de regiones. Aunque en este último caso, los dos efectos geográficos también tienden a compensarse como en el caso de la especialización por tipo de productos.

martes, 13 de abril de 2010

China es el primer exportador mundial de mercancías pero ya es el segundo importador

Mucho se ha estado hablando durante la última década del problema del tipo de cambio del yuan chino respecto al dólar (la infravaloración de la moneda china respecto a la americana) y de los excesivos superávits comerciales que ha ido acumulando de manera persistente la economía china. Pero los últimos datos avanzados por la OMC respecto a las cifras del comercio mundial de 2009 parecen indicar que estamos muy cerca de que la economía china se convierta en su vertiente exterior en lo inimaginable hace unos pocos años: un país con déficit en la sub-balanza de bienes.


































Como se puede observar en el cuadro adjunto (hacer clic para verlo más grande), las cifras confirman que China ha sobrepasado ya a Alemania como primer exportador mundial de mercancías, con el 19,6 por ciento de las exportaciones mundiales, pero que en cuanto a las importaciones, ocupa ya el segundo lugar tras los Estados Unidos (sobrepasando también a Alemania). La participación de los Estados Unidos en las importaciones mundiales de mercancías es del 12,7 por ciento, frente al 8 por ciento de China.

Esta importante reducción del superávit comercial de China se debe a la mayor contracción del valor de las exportaciones (-16%) que de las importaciones (-11%) en el año 2009. Estas cifras confirman el cambio de tendencia observada en el año 2008, durante el superávit comercial se redujo por el mayor avance en este caso del valor de las importaciones (+19%) que de las exportaciones chinas (+17%).

Por último, en relación a este tema, la revista The Economist ha publicado recientemente un artículo en el que destacan que las autoridades económicas chinas prevén la aparición por primera vez en mucho tiempo de un déficit comercial en el mes de marzo de 2010 (que sería el primero desde mayo de 2004), lo que implicaría que China habrá importado en ese mes más bienes de los que habrá exportado al resto del mundo.

¿Será quizás una cortina de humo (ajuste estadístico "a la griega") para enfriar el debate sobre el necesario ajuste al alza de su moneda y sobre el cambio de rumbo su actual política de tipos de cambio?

lunes, 5 de abril de 2010

Evolución histórica de los precios del petróleo, 1972-2010

En esta entrada del Blog mostramos la evolución histórica (1972-2009) y más reciente de los precios nominales y reales del petróleo a nivel internacional. La experiencia de los años setenta del siglo XX nos enseñó que una fuerte subida en los precios del petróleo puede generar presiones inflacionistas, situación que tarde o temprano obliga a los bancos centrales a endurecer su política monetaria.

En el primer gráfico (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande) se muestra la senda temporal del precio del  barril de petróleo West Texas Intermediate en términos nominales y reales (corregido por el efecto de la tasa de inflación). Destacar que el precio real del barril de petróleo (2009=100) se situaba a finales del año 2009 en 75 dólares, un nivel entre el precio alcanzado durante el primer shock del petróleo de 1973 y el pico alcanzado en el segundo shock del petróleo de 1979, pero aún estaba significativamente por debajo del máximo histórico de 140 dólares al que se llegó en julio de 2008.


En el segundo gráfico adjunto se muestra la evolución reciente del precio spot del precio del petróleo West Texas Intermediate (en términos nominales). Las cifras muestran que la subida de precios ha sido espectacular y la misma ha sido minimizada por los analistas por la situación reciente de estabilidad o caída de los precios de la mayoría de las economías. En concreto, entre principios de febrero de 2009 y hasta principios de marzo de 2010, el alza del precio del petróleo en términos nominales ha sido de nada menos que del 107,45% (el precio del barril ha pasado de 39,16 a 81,24 dólares). Si a estas circunstancias le unimos la incipiente recuperación económica en la mayoría de las economías, no resulta difícil predecir que tarde o temprano se van a generar tensiones inflacionistas a nivel internacional.



Las perspectivas para los próximos meses no son tan poco optimistas. En el siguiente gráfico se muestra las cotizaciones del precio del petróleo West Texas Intermediate en el mercado de futuros. 



Las cotizaciones a 31 de marzo de los contratos de futuros de petróleo con entrega en abril de 2011 sitúan al precio del barril de petróleo en casi 86 dólares (un alza del precio del 6,2% en relación al precio spot de finales de marzo). Y lo peor es que las perspectivas han empeorado desde las cotizaciones de los contratos de futuros del 24 de marzo.

lunes, 29 de marzo de 2010

El flujo de crédito en el conjunto de zona del euro: algunas diferencias con la economía española

En la anterior entrada nos ocupábamos del comportamiento reciente del flujo de crédito en la economía española. Ahora hacemos un breve comentario de las semejanzas y diferencias con el conjunto de los países de la zona del euro, utilizando los últimos datos publicados por el Banco Central Europeo.



En el gráfico C2 aparecen las contrapartidas del crecimiento de los agregados monetario en la zona del euro (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande). Al igual que en la economía española -coincidiendo con el inicio de la crisis financiera internacional y con la crisis económica- se registra una acusada desaceleración de las tasas de crecimiento del crédito concedido al sector privado (créditos a otros residentes en el gráfico C2) de la economía, al mismo tiempo que los flujos de crédito se dirigían a cubrir las crecientes necesidades de financiación de las AA.PP. 

Al igual que en la economía española, la tasa de crecimiento interanual de los préstamos a las sociedades no financieras continúa sin recuperarse, y permanece en cotas negativas según los últimos datos disponibles de enero de 2010 (véase en el gráfico adjunto C5 el crédito a sociedades no financieras). Este patrón común a la economía española y al conjunto de los países de la zona del euro, resulta acorde con las regularidades observadas en el ciclo económico.




















Hasta aquí las semejanzas. Dos características distinguen claramente al comportamiento del crédito otorgado en la economía española respecto al conjunto de la zona del euro. 

Por un lado, en la zona de euro la tasa de crecimiento interanual de los préstamos a los hogares aumentó tanto en el cuarto trimestre de 2009 como en enero de 2010, básicamente por la recuperación significativa de los préstamos otorgados para la adquisición de vivienda (véase gráfico C6). Como tuvimos ocasión de comentar en la entrada anterior, en la economía española se siguen registrando a finales de enero de 2010 tasas de crecimiento interanuales negativas de los préstamos a los hogares.



Por otro lado, se observa un aumento de los créditos concedidos a las AA.PP. en ambas zonas, pero las tasas interanuales positivas son mucho más altas en la economía española casi (tres veces más) que en el conjunto de la zona del euro. Esto no es más que el reflejo del mayor deterioro del déficit público en España que en el resto de países de la zona del euro.

domingo, 21 de marzo de 2010

El aumento del crédito en la economía española en 2009 se ha dirigido exclusivamente a cubrir las necesidades del déficit público

Los últimos datos publicados por el Banco de España en el año 2009 indican que ha continuado la desaceleración del crédito total concedido a los sectores no financieros de la economía española (AA.PP., sociedades no financieras y hogares). Desde una perspectiva temporal más amplia, el volumen total del crédito aumentó -en plena euforia económica- en los años 2006 y 2007 a unas tasas interanuales espectaculares del 19,0% y del 12,3%, respectivamente, muy por encima de las tasas de crecimiento real de la economía española (4,0% y 3,6%, respectivamente). Una vez iniciada la crisis económica el total de la financiación obtenida por los sectores no financieros ha descendido hasta un 7,3% y un 4,3%  en el año 2008 y  2009, respectivamente.

La tasa de crecimiento real negativa de la economía española en 2009 (-3,6%) junto a la tasa de crecimiento positiva de la financiación a los sectores no financieros (+4,3%), podría llevarnos a pensar que el volumen de crédito concedido ha sido suficiente para atender a las necesidades de financiación de todos los subsectores no financieros. Pero nada más lejos de la realidad. En la parte izquierda del gráfico adjunto presentamos la evolución reciente (en tasas de variación interanual) de la financiación total a los sectores no financieros junto con el desglose entre los fondos dirigidos a las AA.PP. y al sector privado no financiero, es decir, a las sociedades no financieras y a los hogares (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande).


La desaceleración del crédito concedido a las empresas financieras ha sido espectacular, desde tasas positivas interanuales de crecimiento de dos dígitos en 2006 y 2007 (27,9 % y 17,7%, respectivamente), pasando por un crecimiento positivo interanual del 7,4% en 2008, hasta llegar a la actual caída en el conjunto del año 2009 de un 1,0%.  Camino paralelo ha sido el comportamiento de los hogares, desde tasas interanuales positivas de financiación obtenida en los años 2006, 2007 y 2008 (19,6%, 12,5 y 4,4%, respectivamente), hasta la tasa interanual negativa del 0,3% del año 2009.

Como era de esperar, la tasa de crecimiento positiva de los créditos concedidos en 2009 del +4,3% está determinada en su totalidad por las necesidades de financiación del déficit de las AA.PP. españolas. Con más detalle, mientras que en los años de superávit total y primario de las cuentas públicas, las tasas de variación interanuales de los créditos concedidos a las AA.PP. fueron negativas (-0,4% en el 2006 y -2,3% en el 2007), la aparición de déficit públicos totales y primarios en el año 2008 y 2009 ha supuesto un giro radical: un aumento de los créditos concedidos a las AA.PP. del +13,5% y del +29,9%, respectivamente.

De hecho, si observamos las cifras de la parte derecha del gráfico, la tasa positiva interanual de crecimiento de la financiación a todos los sectores no financieros del +4,3% en el año 2009, viene básicamente explicada por la contribución del crédito concedido a las AA.PP. (+4,9 puntos porcentuales), ya que las contribuciones de los créditos concedidos a las sociedades no financieras y los hogares han sido negativas (-0,5 puntos porcentuales y -0,1 puntos porcentuales, respectivamente).

Este problema se puede agravar a finales del 2010. Como se puede observar en el siguiente gráfico durante este año 2010 el Tesoro Público tendrá que amortizar (y refinanciar) nada menos que el 20,89% del total de la deuda viva del Estado (un total de 98.000 millones de euros), parte de la cual  probablemente será financiada en el interior (en una proporción del 50% si se mantuvieran las cifras de 2008 y 2009). Y eso, sin contar con las necesidades (netas) de financiación del déficit público previsto para 2010.


Solo deseo que los consumidores españoles sean menos "ricardianos" que los consumidores de los EE.UU.

domingo, 14 de marzo de 2010

La distribución de la deuda pública española entre no residentes

En el gráfico se presenta la distribución (en %) del saldo total de deuda pública de España entre los no residentes (hacer clic sobre el mismo para verlo más grande). Las cifras se refieren a los datos acumulados en los últimos 12 meses, según las estadísticas del Tesoro Púbico publicadas en Enero de 2010.















En primer lugar, desde un punto de vista institucional, la mayor parte de la deuda pública española en manos de no residentes es propiedad de bancos centrales (33,3% de total) y de particulares y empresas no financieras (28,21% del total). El resto se distribuye entre los fondos de inversión y de pensiones (16,83%), entidades financieras internacionales (16,19%) y entidades de seguros internacionales (5,47%).

En segundo lugar, resulta muy ilustrativa la distribución de la deuda pública española por países. Francia es a mucha distancia el principal tenedor de nuestra deuda pública, con un 25% del total. Después de los franceses, el segundo poseedor de la deuda pública española es el grupo de países incluido en la rúbrica de "Asia, Africa y otros", con un 18% del total, aunque la mayoría del total de este grupo esta manos de China. 

Sorprendentemente, el Reino Unido -el país de cuyos medios han salido las críticas más duras a la situación actual de la economía española (a través de "The Economist" y "Financial Times")- no es un importante poseedor de la deuda pública española. El Reino Unido forma parte del grupo de países "resto de la UE" y apenas suman entre todos un 12% del total, por lo que su "poder" se lo confiere más por la influencia de sus medios y por la fortaleza de la "City" de Londres, que por el hecho de que sean grandes inversores de deuda pública española.

domingo, 7 de marzo de 2010

Nueva Encuesta: ¿cuál es el mayor riesgo de generar inflación en EE.UU. y en la zona del euro en los próximos años?

Algunos analistas económicos y financieros -y bastantes economistas académicos entre los que me encuentro yo- piensan que se están gestando las condiciones idóneas para un aumento a corto plazo de las expectativas de inflación, lo que tarde o temprano conducirá a las economías de EE.UU. y de la zona euro a una nueva etapa de mayores tasas de inflación. Este peligro se mantendrá en segundo plano mientras no se reduzca claramente el output gap en las economías.

Entre estos factores potenciales se destacan fundamentalmente tres: i) El mantenimiento del exceso de la liquidez en las entidades de depósito por parte de la Reserva Federal y del BCE.; ii) Los persistentes y crecientes niveles de gasto público y de déficit públicos; y c) Los recientes aumentos de los precios de los activos a nivel internacional, fundamentalmente, los precios de los productos básicos y del petróleo.

En la nueva encuesta que iniciamos hoy preguntamos a los lectores cuál de estos tres factores supone el mayor riesgo de generar más inflación en EE.UU. y en los países de la zona del euro en los próximos años. 

Este debate académico, político y social está abierto en EE.UU. y en menor medida en los países de la zona del euro. Por ejemplo, en el último número de la revista The Regional Economist de la Reserva Federal de St. Louis se puede leer un interesante artículo académico sobre el estado de la cuestión en la economía americana. 

Recuerden que es posible seleccionar más de una respuesta entre las primeras. La cuarta respuesta excluye lógicamente a las tres primeras.

domingo, 28 de febrero de 2010

El comportamiento diferencial de la productividad del trabajo en Estados Unidos y en la zona del euro, 1999-2008

En esta entrada mostramos las cifras comparativas de la evolución de la productividad de la zona del euro y de los EE.UU para el periodo 1999-2008, según los datos publicados recientemente por el Banco Central Europeo. Como se puede observar en el gráfico (hacer clic sobre el mismo para hacerlo más grande), durante el periodo objeto de estudio, el crecimiento medio interanual de la productividad del trabajo por persona ocupada fue casi el doble en EEUU. (2,1%) que en el conjunto de los países de la zona del euro (1,1%). Estos resultados a favor de la economía americana se mantienen independientemente de si la productividad se mide como en el gráfico por persona ocupada o por hora trabajada (si bien en este último caso la comparación se realiza con el conjunto de las tres grandes economías, Alemania, Francia e Italia).


Desde una perspectiva de largo plazo, la evolución del empleo es solamente una parte de los factores que determinan el diferencial positivo del crecimiento de la productividad del trabajo observada entre la economía de los EE.UU. y la zona euro. En el cuadro adjunto se presentan los datos que muestran los dos factores que explican esa disparidad en el crecimiento de la productividad del trabajo por hora trabajada.


Como es bien conocido, la evolución a largo plazo de la productividad del trabajo por hora trabajada se puede explicar por la suma de la contribución de la intensificación del capital en el proceso productivo (definida por la relación K/L) y por la contribución del progreso técnico (medido por la productividad total de los factores o PTF).

Por un lado, se puede observar como la intensificación del capital (K/L), definida como la suma de las contribuciones de las variaciones en el stock de capital y en el total de horas trabajadas, ha sido mucho mayor en EE.UU. que en la zona del euro en el periodo 1999-2008. Ello se ha traducido en una contribución al crecimiento medio de la productividad del trabajo en la economía americana del 1% anual, frente al 0,6 % en la zona del euro.
 
Por otro lado, la contribución de la PTF al crecimiento global de la productividad del trabajo ha sido también mucho mayor en EE.UU.  (+1,1% anual) que en la zona del euro (+0,6% anual) durante el periodo 1999-2008. Además, en plena crisis económica podemos observar como la PTF tan sólo ha caído un 0,2% en el año 2008 en los EE.UU., frente a una caída del 0,7% en la zona del euro. Conviene recordar que la PTF aproxima la eficiencia productiva de la economía.
 
De los datos del cuadro cabe destacar también que la mayor caída de la PTF durante la actual recesión económica de la zona del euro frente a la registrada en EE.UU, puede explicarse por la conjunción de tres factores: a) la mayor participación en el mercado de trabajo de la zona del euro de trabajadores menos cualificados; b) un entorno regulador menos flexible en la zona del euro -tanto en el mercado de trabajo como en el mercado de bienes y servicios- que ha generado una menor inversión en las tecnologías de la información y las telecomunicaciones (TICs) que impulsen la productividad; y c) la interacción de los dos factores anteriores podría haber provocado también una menor eficiencia relativa en la organización de la producción y unas menores tasas de innovación de las empresas europeas respecto a las americanas.

jueves, 18 de febrero de 2010

El modelo de Gobernanza de la Universidad es una variable clave en la productividad investigadora de la institución

La Estrategia Universidad 2015 es una iniciativa del Gobierno de España encaminada a la modernización de las universidades españolas, mediante la promoción de la excelencia docente y científica, la internacionalización del sistema universitario y su implicación en el cambio económico basado en el conocimiento y en la mejora de la innovación. La iniciativa busca situar a nuestras mejores universidades entre las 100 primeras de Europa y a nuestros campus universitarios globalmente más competitivos entre los de más prestigio internacional.

Esta estrategia tiene como punto de partida la adaptación de la Universidad española al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) y tiene, a su vez, un horizonte más amplio y ambicioso con la mirada puesta en el año 2015. Su objetivo es lograr un sistema universitario mejor financiado, incrementar la competencia de nuestras universidades en el entorno global, mejorar la proyección internacional y la movilidad de estudiantes, profesores y profesionales de la gestión y reforzar el carácter de servicio público de nuestra educación superior universitaria. Además, busca incrementar el valor social y económico del conocimiento que se genera en la Universidad y lograr un mayor compromiso de ésta con los retos sociales, culturales y medioambientales de nuestra sociedad.

Para afrontar todos estos retos es esencial una modernización de las universidades españolas, dotarlas de una elevada "flexibilidad", para poder dar respuesta a las exigencias que la sociedad del conocimiento y el contexto internacionalizado actual les plantea. Y una de las facetas de este cambio y modernización tiene que ver con el modelo de Gobernanza, es decir, la forma elegida de "gobernabilidad" de las universidades.

La Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) se ha puesto de acuerdo con el Ministerio de Educación para buscar, dentro de la Estrategia Universidad 2015, un nuevo modelo de Gobernanza que entregue mayor poder a los mandatarios a cambio de depositar sobre sus hombros más responsabilidad. Para tal fin, han encargado a la Fundación Conocimiento y Desarrollo (FCYD), que cuenta con la participación de destacados miembros del mundo de la sociedad y de la empresa española bajo la presidencia de Ana Patricia Botín, la elaboración de una propuesta de modelo de Gobernanza de las universidades españolas. El documento de trabajo en el que se recoge la propuesta inicial  fue presentado en Madrid el pasado 3 de febrero en un acto al que asistieron el secretario general de Universidades, Màrius Rubiralta, y los comités ejecutivos de la CRUE y la Conferencia de Consejos Sociales, así como representantes de la FCYD y de los grupos parlamentarios Socialista y Popular del Congreso y Senado.

En relación al objetivo de esta entrada del Blog, los dos ejes fundamentales de la propuesta de modelo de Gobernanza son probablemente dos.

Por un lado, respecto a la política de recursos humanos, se propone un aumento de la autonomía de las universidades respecto al reclutamiento de su profesorado, la posibilidad de establecer contratos más libremente (incluso colaborando con empresas/autoridades para la financiación de puestos de trabajo), el establecimiento de esquemas más flexibles de retribución, con la posibilidad de incrementar el salario para atraer a profesores de renombre internacional, mayor libertad para distribuir autónomamente el tiempo de trabajo entre docencia, investigación o gestión, e incluso permitir la especialización y creciente profesionalización en una sola de estas parcelas; o el incentivo y facilitación de la movilidad del personal docente entre universidad y sistema productivo, y entre universidades del mismo o de distinto país.

Por otro lado, se propone también mayor autonomía y libertad de las universidades en el ámbito de la oferta de enseñanzas o el acceso y elección de los estudiantes, así como al precio de las matrículas y tasas aplicadas a los usuarios de las universidades públicas, dentro de un marco legal establecido y conforme a los acuerdos a los que puedan llegar las universidades y las autoridades públicas competentes.

Recientemente se ha publicado un Documento de Trabajo en el National Bureau Economic Research que trata justamente de medir la relación entre el grado de aplicación de estos dos ejes fundamentales del sistema de Gobernanza de las universidades a nivel internacional y la mayor productividad científica de la institución académica ("The Governance and Performance of Research Universities: Evidence from Europe and the U.S.", NBER Working Paper No. 14851, 2009, por Philippe Aghion, Mathias Dewatripont, Caroline M. Hoxby, Andreu Mas-Colell y  André Sapir).

Estos autores construyen un índice de la productividad de la investigación de las universidades americanas y europeas en base en el  conocido ranking de universidades del mundo elaborado por la Universidad Jiao Tong de Shangai (China), que incluye la generación de patentes, el número de alumnos que han ganado los Premios Nobel en ciencia, el número de artículos científicos que aparecen en las principales bases de citas, o el número de investigadores "altamente" citados. A la primera institución universitaria del ranking los autores le han asignado el valor de 500 puntos y el valor del resto de universidades va bajando a medida que su rendimiento científico va reduciendose en comparación con la universidad lider. Centrémonos en los resultados de las universidades europeas.

En primer lugar, los autores encuentran que la puntuación media en el ranking de una universidad europea que necesita que el Gobierno (nacional o regional) apruebe su presupuesto está alrededor de 200 puntos, mientras que la puntuación media de una universidad europea con "autonomía presupuestaria" sube hasta los 316 puntos. Además, por cada 1% adicional del presupuesto de la universidad que provenga de fondos del gobierno la universidad ve reducida su puntuación en el ranking en nada menos que 3,2 puntos.

En segundo lugar, las universidades europeas que no discriminan (positivamente) los salarios de sus profesores (del mismo rango o categoría profesional) tienen una posición media en el ranking de Shangai de 213 puntos. Por el contrario, las universidades europeas que tienen autonomía para pagar distintos salarios a sus profesores tienen una posición media superior de 322 puntos.

En tercer lugar, las universidades europeas que pueden seleccionar libremente a sus estudiantes de grado tienen una posición de media más elevada en el ranking de 156 puntos, en comparación con aquellas universidades que deben seguir las reglas impuestas por los Gobiernos.

En cuarto lugar, los autores encuentran que por cada 1% adicional del presupuesto de una universidad europea que provenga de fondos obtenidos de proyectos de investigación competitivos, supone un aumento de 6,5 puntos en su posición en el ranking.

Por último, en este estudio se concluye que las universidades de Suecia y algunas de las universidades del Reino Unido con una elevada autonomía del Gobierno se sitúan en el ranking en una elevada posición, mientras que las universidades de España y el resto de universidades del Reino Unido con escasa autonomía se sitúan con menos puntos en el ranking de universidades por su productividad investigadora.

En definitiva, las propuestas de la Fundación Conocimiento y Desarrollo (FCYD) en relación al nuevo modelo de Gobernanza de las universidades españolas no van demasiado desencaminadas. Más bien al contrario. Sólo cabe esperar que el Ministerio de Educación no deje el documento propuesto en algún cajón.